Cali, ciudad región ampliada

una aproximación desde la dimensión étnica-racial y los flujos poblacionales

  • Fernando Urrea Giraldo Universidad del Valle. Cali, Colombia.
  • Andrés Felipe Candelo Álvarez Universidad del Valle

Resumen

(No disponible)

Publicado
2017-09-22
Como citar
URREA GIRALDO, Fernando; CANDELO ÁLVAREZ, Andrés Felipe. Cali, ciudad región ampliada. Sociedad y Economía, [S.l.], n. 33, sep. 2017. ISSN 2389-9050. Disponible en: <http://revistas.univalle.edu.co/index.php/sociedad_y_economia/article/view/5628>. Fecha de acceso: 23 oct. 2018 doi: https://doi.org/10.25100/sye.v0i33.5628.

1. INTRODUCCIÓN

1.1. La conformación de la región en cuestión

En el siglo XVIII Cali ya contaba con un importante asentamiento colonial de hacendados esclavistas que combinaban la propiedad de la tierra en el valle geográfico del río Cauca, minas de veta y aluvión en los ríos del Pacífico y el control del comercio entre Santa Fe de Bogotá, Popayán, Pasto y Quito. En la mano de obra esclava negra se soportaba la explotación minera en el Pacífico y lo que hoy constituye el norte del Cauca y sur del Valle, al igual que las actividades de ganadería y de servidumbre doméstica en las haciendas y casas de las familias esclavistas. A la vez los hacendados-comerciantes-mineros en alianzas familiares con los de Popayán disponían el manejo de pueblos de indios y el control de resguardos con sus caciques en la zona montañosa de lo que hoy corresponde el norte del Cauca (Colmenares, 1975). La hacienda esclavista presenta una fuerte inestabilidad a lo largo de la guerra de independencia por el reclutamiento de mano de obra esclava para la guerra, seguido en las décadas posteriores de descensos de la población esclavizada por el fenómeno de libertad de vientres y formas de cimarronismo hasta culminar con la abolición de la esclavitud en 1851, que produce como resultado el derrumbe de las haciendas que caen bajo el control de los campesinos negros. Sobre la historia de varias de las ciudades y los asentamientos negros e indígenas de esta región, se encuentran los estudios de Aprile-Gniset (1980; 1991; 1992; 1993; 1994a; 1994b; 2002), y Aprile-Gniset y Mosquera (1978).

A raíz de las profundas transformaciones sociales y económicas, entre finales del siglo XIX y las tres primeras décadas del siglo XX, se desenvuelve un proceso de urbanización bajo el predominio de la ciudad de Cali, a lo largo del valle geográfico del río Cauca, que incide sobre el norte del Cauca y el conjunto del nuevo departamento del Valle del Cauca. La expansión de la influencia de Cali hacia el sur se soportaba en la demanda de alimentos agrícolas y pecuarios producidos por haciendas ganaderas y una próspera economía campesina negra nortecaucana, resultado de la emancipación del campesinado negro después de la abolición de la esclavitud en 1851.

Otra gran transformación se produce hacia las décadas de 1950 y 1960, con la expansión del cultivo de la caña de azúcar en la zona plana del norte del Cauca, municipios de Santander de Quilichao, Puerto Tejada, Padilla, Miranda, Corinto y Caloto, gracias al nuevo contexto de exportaciones azucareras. A raíz de la revolución cubana, Estados Unidos reasignó la cuota de importación de caña que tenía Cuba a otros países de América Latina, beneficiándose los ingenios y hacendados del valle geográfico del río Cauca. Esto conllevó a un crecimiento del cultivo de la caña y el desplazamiento de otros cultivos y la actividad ganadera en el norte del Cauca, pero ahora alrededor de los empresarios azucareros y de hacendados que alquilaron sus tierras a los ingenios, al lado de la descomposición de la economía campesina negra agrícola, ubicada históricamente en buena parte en los municipios de la zona plana, que no pudo resistir la expansión del cultivo de la caña liderada por los ingenios (Urrea y Hurtado, 1997).

La carretera Cali - Santander de Quilichao - Popayán siguió a estos cambios de uso de la tierra agropecuaria y aceleró el proceso de articulación de esta zona con Cali y los demás municipios del sur del Valle, en particular con Candelaria, Jamundí y Florida. Por otro lado, Buenaventura desde los años de 1950 se había convertido en el principal puerto exportador e importador del país y Cali, y Yumbo en el principal epicentro industrial, que articulaba los movimientos poblacionales en el sur del Valle y norte del Cauca. El resultado de este proceso fue la creciente pérdida de influencia de Popayán sobre los municipios del norte del departamento del Cauca y un papel menor de ciudades como Palmira con respecto a la capacidad de polo de atracción que tenía Cali en el conjunto de esta región constituida por municipios de los dos departamentos. Otra obra de infraestructura de gran impacto en la conformación de la región fue la construcción de la represa de La Salvajina en el municipio de Suárez (norte del Cauca), finalizada en 1985, con el objetivo de regular las aguas del río Cauca y generar energía eléctrica. Este embalse, administrado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), implicó una mayor interacción de los municipios del norte del Cauca con la ciudad de Cali.

Una tercera transformación productiva consolidó definitivamente la región, marcada por la reestructuración productiva empresarial en el Valle desde finales de la década de 1980 y a lo largo de la de 1990, que cobijó también a las élites con intereses económicos en el norte del Cauca (Urrea, 2010). Esta reestructuración tuvo como origen el agotamiento del modelo industrial de sustitución de importaciones, apoyado en grandes empresas multinacionales y nacionales con economías de escala integradas y soportadas en el mercado interno y presencia de sindicatos de trabajadores con gran poder de negociación. El eje industrial clásico Cali-Yumbo concentraba la mayor parte de estas empresas, al mismo tiempo que definía la antigua región metropolitana que delimitó el DANE en la década de 1970.

La apertura de la economía colombiana que llevó a cabo la administración Gaviria, relacionada con las nuevas tendencias de acumulación de capital en el país y a escala internacional, impulsó cambios en la arquitectura empresarial en el Valle y norte del Cauca. La nueva dirección de las inversiones industriales y agroindustriales fue hacia un modelo progresivo de zonas francas como espacios de operación productiva y logística flexible, sin organizaciones sindicales, que permitió combinar una estrategia empresarial de mercados externos e internos. En la región aparecieron las primeras dos zonas francas en 1993 en el municipio de Palmira, muy próximas al aeropuerto Bonilla Aragón, Palmaseca y Pacífico, como una nueva estrategia de desarrollo empresarial. Sin embargo, será a mediados de la década de 1990 con el surgimiento paulatino de parques industriales bajo la Ley 218 de 1995, conocida como la Ley Páez, que adquiere considerable expansión el nuevo tejido empresarial hacia el sur. Las empresas ya existentes en los municipios del norte del Cauca y las que comenzaron a instalarse a partir de esta legislación, que otorgaba considerables beneficios tributarios, llegaron a conformar un tejido de unidades manufactureras y de servicios logísticos industriales, además de unidades avícolas y otras empresas agroindustriales que han incrementado los flujos de bienes y servicios y la movilidad de flujos poblacionales entre el norte del Cauca y el sur del Valle, incluyendo el puerto de Buenaventura, consolidando la ciudad de Cali como nodo articulador (Alonso & Lotero, 2006).

El desarrollo de las zonas francas industriales del norte del Cauca (Puerto Tejada, Villa Rica, Caloto, Guachené, Miranda y Santander de Quilichao), precedido por las dos zonas francas de Palmira, constituyó un cambio considerable en el ordenamiento socio-espacial de la región. Esta reestructuración se ha caracterizado por el paso del eje Cali-Yumbo como polo industrial característico de los años de 1960 y 1970, con un sector central de bienes intermedios, hacia un modelo muy diferente de unidades productivas ubicadas en parques industriales, en los que el outsourcing o tercerización es determinante y, por lo mismo, el desarrollo del componente de servicios logísticos es fundamental. Por otro lado, la mayor parte de los establecimientos industriales surgidos en las zonas francas en el sur del Valle y especialmente en el norte del Cauca se apoyan en un esquema de producción de maquila, completamente distinto al anterior modelo de contratación de mano de obra, en el que los sindicatos y las empresas manejaban acuerdos importantes que permitían incidir en el empleo y los salarios. De hecho, el nuevo esquema supone la pérdida de negociación de los sindicatos o su franca desaparición. En el norte del Cauca se incorpora mano de obra negra tanto femenina como masculina, pero más femenina (Urrea, 2010).

Estos cambios llevaron a un profundo reordenamiento espacial, que permite desconcentrar y deslocalizar la actividad de la industria manufacturera hacia los diferentes municipios del norte del Cauca. El paso del modelo industrial de sustitución de importaciones hacia otro de establecimientos industriales articulados a los mercados externos, sin embargo, mantiene una fuerte capacidad competitiva en el mercado interior. Con ello reestructura el territorio de toda la región, acelerando las interacciones diarias de bienes y servicios y flujos de gentes entre el sur del Valle y el norte del Cauca, con incidencia en el puerto de Buenaventura. El desmonte del eje Cali-Yumbo como principal referente industrial, sin que pierda la ciudad de Cali su papel de centro urbano dominante, ha llevado a una descentralización multipolar de la expansión industrial y urbana de Cali hacia el sur, articulando los municipios de Jamundí, Puerto Tejada, Villa Rica, Padilla, Guachené, Caloto y Santander de Quilichao; al tiempo que el derrame de la mancha urbana se acelera hacia el oriente en Candelaria, Palmira, Florida y Pradera; y continúa hacia el norte con Yumbo, Vijes y al occidente con Dagua y La Cumbre.

Por otra parte, el municipio de Buenaventura con su puerto sufrió grandes mutaciones como resultado de la privatización del terminal portuario y la conformación de la Sociedad Portuaria de Buenaventura, durante la administración Gaviria. Se desarrolla así en este municipio una economía de enclave portuaria con escasa demanda de bienes y servicios en el entorno municipal y su control pasa hacia los principales sectores empresariales de la región, en asocio con capitales internacionales especializados en el sector portuario (Bonilla, 2014).

La región cuenta con municipios de piedemonte y montaña, constituidos históricamente por economías campesinas indígenas Nasa, afrodescendientes agrícolas-mineras y también blancas-mestizas. Los municipios en cuestión son: Morales, Caldono, Jambaló, Toribío, Caloto, Corinto, Miranda, Buenos Aires y Suárez. También existen sectores campesinos negros que resisten la expansión de la caña para etanol en Guachené y Santander de Quilichao, pero hoy completamente integrados al mercado de trabajo manufacturero y de servicios bajo el asalariamiento de buena parte de los miembros de la unidad doméstica. Por el contrario, otros miembros de esos hogares continúan como pequeños propietarios y trabajadores familiares en las pequeñas parcelas rodeadas de caña, con reducidos ingresos que les genera el predio. En cuanto al sur del Valle, la influencia de Cali se ha consolidado también en los últimos 10 años, con cambios interesantes en la interacción urbanística entre Cali, Candelaria, Jamundí y Palmira y entre estos municipios y otros del sur del Valle.

En términos residenciales de esta manera se ha expandido así una urbanización o mancha urbana en archipiélago en la zona rural dispersa de los municipios antes mencionados, particularmente en Jamundí, Candelaria y Palmira en el sur del Valle y en Puerto Tejada, Villa Rica y Santander de Quilichao en el norte del Cauca. Esta urbanización periférica se explica por los desplazamientos de población desde Cali en búsqueda de alternativas residenciales menos costosas en su mayor parte, sobre todo para segmentos de clases populares y clases medias bajas, o de segregación con espacios exclusivos residenciales por parte de clases medias altas y clases altas que antes residían en Cali.

Este artículo aborda la región conformada por Cali, los municipios contiguos y otros no contiguos, pero que presentan una distancia en kilómetros reducida con respecto a Cali y sobre todo de articulación de actividades económicas con efecto socio-espacial que los conecta a Cali, a través del flujo de bienes, servicios y población, en una dinámica también residencial en forma de “ciudades dormitorios”, pero también “ciudades de residencia periférica” para la población de la región que mantiene su conexión con el polo urbano principal (Cali). De este modo, constituye el hinterland4 próximo y cercano a Cali, entendido como un territorio constituido por varios municipios que incluye a otros más allá de los municipios del área metropolitana que designa el DANE, al igual que los de una “aglomeración urbana” (Barco, 2014). Es una región intermedia entre las llamadas áreas metropolitanas, que se conforma alrededor de un centro urbano y municipios periféricos, y una macro-región que puede constituir un amplio territorio de un país5. Otros autores como Martínez y Patiño (2015) denominan este espacio “región metropolitana” en relación con Cali, diferenciándola del “área metropolitana del sur del Valle y norte del Cauca (AMVACA)”.

El espacio geográfico está constituido por 14 municipios del norte del Cauca y 14 del sur del Valle, cuyo nodo urbano principal es la ciudad de Cali y que, por lo mismo, en otra escala de registro ameritaría también denominarse “Cali, ciudad región ampliada”. Adicionalmente, la región constituye el espacio socio-geográfico urbano-rural con contigüidad más importante del suroccidente colombiano, con una historia de conformación reciente a lo largo del siglo XX y su consolidación en los últimos 20 años, pero que tiene ya un anclaje preliminar desde el siglo XVIII. Adicionalmente, la región se destaca por la diversidad étnica-racial de su población, y la presencia de diferentes tipos de territorialidad étnica, representada en resguardos en el caso de la población indígena y territorios de comunidades negras, y consejos comunitarios sin reconocimiento en las poblaciones negras-afrodescendientes, por lo que se trata de un territorio urbano rural con mercado de tierra privado y otras formas de tenencia.

1.2. Algunos referentes conceptuales y antecedentes sobre la migración interna en Colombia

La migración, los nacimientos y las defunciones determinan el tamaño y la estructura poblacional, sin perder de vista la distribución espacial, y como resultado las características sociodemográficas de una población. Sin embargo, la migración es un fenómeno de naturaleza muy diferente a los nacimientos y defunciones, ya que estos corresponden a eventos “únicos inequívocamente biológicos” para cada individuo, si bien están determinados socialmente, mientras que la migración es un hecho de naturaleza colectiva, plural y repetible (Martínez, 2001). Además, la migración puede incidir más rápidamente en el crecimiento poblacional frente a los nacimientos y defunciones (Galvis, 2002).

En este estudio usaremos el migrante de toda la vida o permanente, que corresponde a la población que reside habitualmente en un lugar diferente al de su nacimiento; y el migrante reciente, o sea, la población que vivía hace cinco años en un lugar distinto al de su residencia habitual. Por definición, la migración ocurre cuando existe un movimiento de población que implica un cambio del lugar de residencia desde una unidad territorial a otra, debido a factores económicos, sociales, políticos, etc. Es importante aclarar que el presente artículo utiliza un enfoque descriptivo para el análisis socio-espacial de la migración, sin pretender entrar en los determinantes de la misma, lo que sería objeto de otro estudio. No obstante, así sea un análisis descriptivo, hay que advertir que la literatura establece diversos factores por los cuales se producen los flujos migratorios. Por ejemplo, CEPAL (2010) señala que los cambios residenciales de la población ocurren fundamentalmente como consecuencia de las desigualdades socioeconómicas entre unidades territoriales, por lo que una mayor heterogeneidad de condiciones de vida en el interior de un país puede generar altas corrientes migratorias hacia los lugares con mayor desarrollo. Por otro lado, la teoría económica tradicional considera que la migración está relacionada con la movilidad de la mano de obra, donde los individuos enfrentan un problema de optimización asociado a la probabilidad de migrar según sus expectativas acerca del ingreso esperado en el lugar de destino, como lo advierten Todaro (1969) y Lucas (1997). Sin embargo, la CEPAL (2010) observa que el anterior planteamiento se fundamenta en supuestos muy restrictivos, tales como información perfecta y cero costos de desplazamiento, dejando por fuera otras posibilidades distintas a la maximización de ingresos, entre ellas: fuerzas de expulsión del lugar de origen6, asimetría en la información que limita la posibilidad de tomar decisiones racionales o políticas que incentivan la migración.

Los estudios sobre migración interna en Colombia han relacionado su incidencia en diferentes fenómenos como el empleo, el capital humano y el análisis espacial, orientados principalmente a flujos migratorios inter-departamentales. En ese sentido, Jaramillo (1999) analiza la migración de toda la vida a nivel departamental con datos de los censos de 1973 y 1993 bajo una connotación socioespacial, para lo cual establece cuatro grandes regiones definidas bajo un criterio sociocultural considerando el desarrollo fragmentado del país. A partir del análisis de los flujos migratorios, medidos a través de los saldos migratorios y porcentaje de migrantes, concluye que dichos flujos fueron marginales al ser comparados con la dinámica demográfica de cada región, donde sobresale la región Orinoquia-Amazonia debido a que presentó un flujo alto en comparación con las demás regiones, pero a raíz de su bajo peso demográfico, el efecto en el agregado fue muy reducido.

Por otro lado Galvis (2002) examina los determinantes de la migración interdepartamental reciente (1988-1993) empleando un modelo gravitacional con base en los datos del censo 1993. Este modelo sugiere que la migración depende positivamente del tamaño de las poblaciones de origen y destino e inversamente de la distancia entre ellos. De manera preliminar indaga sobre el lugar a donde se dirige el flujo migratorio, encontrando que existe una fuerte relación positiva entre el PIB departamental per cápita y la tasa neta de migración, lo que sugiere que los migrantes se dirigen predominantemente hacia los departamentos con mayores niveles de riqueza. El modelo gravitacional formulado por el autor sigue el planteamiento de Aroca, Hewings y Paredes (2001) especificando un problema de maximización de la utilidad donde el individuo evalúa la posibilidad de migrar desde un lugar i hacia otro lugar j, encontrando que las regiones con mayores niveles de desarrollo son polos de atracción de migrantes y que la distancia afecta negativamente dicha movilidad.

Silva y González (2009) siguen la misma metodología de Galvis (2002) y emplean un modelo gravitacional para explicar los flujos migratorios recientes inter-departamentales en Colombia en el periodo 2000-2005, a partir de variables socioeconómicas, geográficas y de conflicto armado. En general obtienen los resultados esperados de acuerdo a la especificación, aunque la distancia no resultó estadísticamente significativa pese a tener una incidencia negativa en la probabilidad de migrar; además, el parámetro de la tasa de desempleo en el lugar de destino arrojó un signo positivo, contrario a lo esperado. Dentro de su investigación, las autoras encuentran que las regiones que atrajeron los mayores flujos de migración en 1993 fueron las mismas en el 2005.

Flórez (2003) estudia la incidencia de la migración en el incremento de la informalidad laboral, así como del perfil de la migración con datos de la Encuesta Nacional de Hogares de los años 1984, 1992 y 2000, para las principales 10 centros urbanos del país. Se destaca que si bien los flujos migratorios han contribuido con el crecimiento urbano, estos han venido en declive desde la década de 1970. Adicionalmente, el conflicto armado aparece como una de las razones principales por las cuales se produjo una fuerte migración de población rural hacia las cabeceras urbanas, particularmente desde 1994 con predominio de desplazamiento de población masculina. La autora señala que los migrantes recientes ostentan mayores tasas de participación en el mercado laboral, pero su capital humano es más bajo frente a la población nativa y a los migrantes de largo plazo, de ahí que los migrantes recientes tengan mayores probabilidades de ocuparse en trabajos de carácter informal.

Con respecto a la relación entre migración y capital humano, Romero (2010) realiza una estimación las brechas de ingreso laboral y la incidencia de la migración en tales disparidades teniendo en cuenta datos del censo 2005 y la Encuesta Continua de Hogares (ECH) para el periodo 2001-2006. El autor señala que el principal motivo de migración son las disparidades económicas entre el lugar de origen y el de destino. También se concentra en las diferencias de ingresos de los residentes en Bogotá a partir de los datos de la ECH, controlado por el capital humano, encontrando que los inmigrantes obtienen mayores retornos en educación superior que los nativos capitalinos. Luego concluye que este fenómeno podría indicar que los migrantes que se dirigen a la capital, pese a que provienen de lugares con menores oportunidades económicas, son de altos niveles educativos y que por tanto esta migración hacia Bogotá estaría contribuyendo a incrementar las disparidades económicas entre las regiones y Bogotá.

1.3. Hipótesis que orientan este estudio, fuentes y organización del artículo

En términos de hipótesis se formula que como resultado de la dinámica socio-histórica a lo largo del siglo XX -con antecedentes que se prolongan desde la Colonia- y, sobre todo, lo que se consolida en los últimos 20 años, no solamente se ha desarrollado lo que según el DNP es la aglomeración más importante del suroccidente colombiano, sino que se ha conformado una región más amplia o hinterland. A la vez, siguiendo la conceptualización de Dureau et al. (2007) de hinterland rural y urbano, puede decirse que la región ampliada se compone de municipios predominantemente rurales como lo propone la Misión Rural y urbanos que entran más en el modelo de la aglomeración del DNP, que están ambos bajo la esfera de influencia o atracción de Cali, pero que a la vez los del hinterland urbano tejen interacciones con los del hinterland rural más próximo como puede observarse en el norte del Cauca.

La ciudad región ampliada sobrepasa la conmutabilidad laboral requerida para una aglomeración, de acuerdo a la clasificación del DNP, y ha generado una circulación de bienes, servicios y población, no solo como fuerza de trabajo, sino también como demandante de educación, salud, recreación, abastecimiento y consumo de los hogares que toca a otros 18 municipios diferentes a los de la aglomeración del DNP, cada vez más influenciados por Cali, no obstante 14 de ellos estén administrativamente ubicados en el departamento del Cauca.

Como parte de los procesos históricos de larga duración la región presenta en términos poblacionales una composición étnica-racial característica que se constituye en un factor social determinante en su conformación y evolución, en la que pueden diferenciarse según datos censales poblaciones minoritarias y mayoritarias afrodescendientes, indígenas y blancas-mestizas o no étnicas en los 28 municipios.

El dinamismo de los flujos migratorios de toda la vida y reciente en la región, entre los 28 municipios y con el resto del país, como es de esperar, debe ser mayor que el observado para el conjunto del país. Sin embargo, como lo muestran otras ciudades colombianas desde la década de 1990 el polo urbano principal disminuye su ritmo de crecimiento poblacional mientras los municipios contiguos operan como “ciudades dormitorios” o “ciudades de residencia periférica” con tasas mayores que el principal polo de atracción, debido a que hay desplazamientos residenciales (flujos de salida) hacia dichos municipios.

En términos metodológicos, para la construcción del artículo se tomaron los desarrollos conceptuales de la Misión de Sistema de Ciudades (Barco, 2014) y la Misión para la Transformación del Campo (Ocampo, 2015), ambos del Departamento Nacional de Planeación de Colombia (DNP), porque sirven de marco para la caracterización de los municipios que conforman la región de estudio. La información sobre autorreconocimiento étnico-racial es del censo 20057. Con ello se aborda la diversidad étnica-racial de la población de los 28 municipios para mostrar la heterogeneidad de la región con base en esta dimensión. En el componente descriptivo se emplean las tasas de crecimiento poblacional, mediante los datos censales entre 1964 y 2005 (DANE, 1964; 1973; 1985; 1993; 2005a), y las proyecciones de población DANE de 2016; también las matrices de migración para el análisis de los flujos migratorios con microdatos del censo 2005 (DANE, 2005b). Finalmente la estadística descriptiva empleada se presenta a través de una mirada socio-espacial, soportada en una detallada cartografía.

El documento se compone de cuatro apartes, introducción, análisis de la ciudad región ampliada, conclusiones y referencias bibliográficas. El análisis de la región ampliada contiene la caracterización de los 28 municipios a partir de la combinación del modelo de Sistema de Ciudades del DNP con el de la Misión Rural, seguida de la caracterización étnica-racial, ausente de los dos primeros estudios, pero que para el territorio en cuestión es determinante. Luego se presenta el análisis de la dinámica poblacional de los 28 municipios de la región desde 1964 hasta 2016 y continúa con el estudio de la migración de toda la vida y reciente en los municipios de la región con base en el censo 2005.

2. ANÁLISIS DE LA CIUDAD REGIÓN AMPLIADA

2.1. Caracterización según Sistema de Ciudades y Misión Rural

El Departamento Nacional de Planeación (DNP), a través de la Misión del Sistema de Ciudades, ha resaltado la importancia de las ciudades como el principal motor del crecimiento económico, debido a la acelerada urbanización que ha experimentado el país en la segunda mitad del siglo XX. Gracias a esta dinámica las ciudades cuentan con mayor oferta de servicios en infraestructura, salud, educación, etc., que derivan en una mayor calidad de vida para la población (Barco, 2014).

Con base en el criterio de la conmutabilidad laboral entre municipios, el país tiene 151 municipios que conforman el Sistema de Ciudades Colombiano constituido por 18 aglomeraciones (129 municipios) y 22 municipios de importancia subregional (Barco, 2014). Dentro de la ciudad región ampliada propuesta se encuentran ubicadas las diez municipalidades que hacen parte de la aglomeración con nodo en Cali. En el sur del departamento del Valle se ubican seis municipios satélites: Yumbo, Vijes, Candelaria, Pradera, Florida y Jamundí; y en el Cauca tres municipios: Padilla, Puerto Tejada y Villa Rica. Además, hacen parte del sistema de ciudades centrado en Cali los municipios uninodales de Palmira y Buenaventura. Es importante mencionar que el subsistema conformado por las aglomeraciones de Cali, Tuluá-Andalucía, más los municipios categorizados como uninodales y Buga, conforman el tercer subsistema en el país con mayor población (3.4 millones) después de Bogotá y Medellín.

El segundo marco conceptual empleado para caracterizar a los municipios es el estudio de la Misión Rural, la cual estableció una nueva clasificación municipal de ruralidad, a partir de los siguientes criterios: la ruralidad dentro del Sistema de Ciudades, la densidad poblacional y la relación urbano-rural. Las zonas rurales en los sistemas de ciudades fueron reconocidas debido a que cuentan con la posibilidad de aprovechar las ventajas de hacer parte de las aglomeraciones (Ocampo, 2015, p. 28). La medida de densidad poblacional refleja el grado de dispersión de la población y sirve también como un indicador proxy sobre el acceso a bienes y servicios de la población. Por otro lado, la relación urbana-rural pretende identificar a los municipios con accesos a bienes y servicios urbanos, pero con bajas densidades poblacionales debido a su gran extensión territorial.

Con base en los anteriores criterios quedaron definidas cuatros categorías de urbanidad-ruralidad: 1) ciudades y aglomeraciones (sistema de ciudades). 2) Intermedio: municipios que tienen entre 25.000 y 100.000 habitantes en su cabecera, o que cuentan con más de 10 hab/km2. 3) Rural: municipios con cabeceras de menor tamaño (menos de 25.000 habitantes) y con densidades poblacionales entre 10 hab/km2 y 100 hab/km2. 4) Rural disperso: municipios con cabeceras pequeñas y baja densidad poblacional, es decir, menos de 50 hab/km2. Conforme con estas categorías, la región del norte del Cauca y sur Valle se compone de 12 municipios que hacen parte de un subsistema de ciudades, con Cali como nodo y Palmira y Buenaventura como ciudades uninodales; seis municipios intermedios, ocho clasificados como rurales y uno rural disperso. El mapa 1 permite apreciar la ubicación geográfica de los municipios, según las caracterizaciones del Sistema de Ciudades y de la Misión Rural.

2.2. La dimensión étnico-racial ausente en los estudios urbanos y regionales

Un componente determinante de la región es la diversidad étnico-racial de sus habitantes ya que sobresale como un rasgo característico que la diferencia de otras regiones. En algunos municipios de la región los afrodescendientes e indígenas representan la mayor parte de la población, como se puede apreciar en el mapa 2. Así, los tres municipios con hegemonía de población indígena se encuentran localizados en el norte del departamento del Cauca: Caldono, Jambaló y Toribío. Por otro lado, en 10 municipios predomina la población afrodescendiente (entre un 53% y 98%): Buenaventura, Candelaria y Jamundí, en el Valle; y Buenos Aires, Caloto, Miranda, Padilla, Puerto Tejada, Villa Rica y Suárez, en el Cauca; una parte de los restantes municipios pueden ser considerados multirraciales, aunque en ellos haya un mayor peso demográfico de población sin autorreconocimiento étnico-racial8. Sin embargo, en algunos de ellos, como es el caso de Cali, el peso de la gente negra la hace una ciudad con una “minoría” afrodescendiente sobresaliente (cerca al 30% de la población según el censo), al igual que en Dagua, Florida, Pradera, El Cerrito y, al incluir los indígenas, Santander de Quilichao tiene más del 50% con población negra e india, en Morales estos dos grupos agregados representan el 49% y en Corinto más del 70%. De otro lado, el fenómeno multirracial, aunque es más moderado en otros municipios, no deja de ser importante con pesos entre el 14% y el 19% de gente negra (Guacarí, Palmira y Yumbo). Solamente en los municipios de Ginebra, La Cumbre y Vijes el predominio de la población blanca-mestiza es alrededor del 95%.

A escala departamental la distribución de los grupos étnico-raciales muestra un mayor peso relativo en el Cauca, pues 21,5% es indígena, 22,2% afrodescendiente y 56,3% no étnica, según el censo 2005. En el Valle la distribución muestra que indígenas, afrodescendientes y no étnicos representan el 0,6%, 27,2% y 72,2%, respectivamente. Lo anterior refleja que la población indígena tiene una presencia más importante en términos porcentuales en el Cauca con respecto al Valle, pero en este último los afrodescendientes constituyen casi la tercera parte de la población departamental. Si bien la población indígena tiene menor participación en el contexto de la región estudiada (3,9%), la población afrodescendiente gana relevancia demográfica. Así, las poblaciones afrodescendientes e indígenas representan 37,6% de los habitantes de la ciudad región ampliada. Sin embargo, es posible que en el caso de Cali el peso poblacional de la población afrodescendiente e indígena sea un poco mayor, tal como lo refleja la Encuesta de Empleo y Calidad de Vida de Cali (EECV 2012/2013) del Ministerio de Trabajo de Colombia (2013), alrededor del 35%. Según este resultado el peso de afrodescendientes e indígenas en el conjunto de la región observada podría superar fácilmente el 40%, alrededor de un 37% de gente negra y un 5% de indígena.

El mapa 2 pone de relieve la importancia del componente territorial en la región, lo que es consistente con la gran presencia afrodescendiente e indígena en términos poblacionales. El 35,7% de la superficie del área rural dispersa de los 28 municipios constituye territorio étnico, que en principio son tierras que estarían por fuera del mercado de tierras, ya sea que estén reconocidas o no por el Estado, lo cual se manifiesta en 109 consejos comunitarios afros y 44 resguardos. Si se incluyen dos consejos comunitarios reconocidos por la Alcaldía de Santiago de Cali, significativos por ser consejos en un espacio urbano de gran ciudad, así estén en un área diferente a la cabecera, se llega a 111 consejos comunitarios. El municipio de Buenaventura, como lo indica el mapa 2, es el de mayor tamaño (área) de los 28 municipios, posee las mayores extensiones en consejos comunitarios y su mayor número con 55, en este caso reconocidos por el Estado, al igual que los resguardos indígenas. En segundo lugar, son los municipios del norte del Cauca los que tienen las mayores superficies de consejos comunitarios, reconocidos y no reconocidos, y resguardos reconocidos.

2.3. Dinámica poblacional (1964-2016)

La población de las ciudades colombianas ha experimentado un considerable crecimiento en los últimos sesenta años, ya que pasó de representar el 38.9% al 74.4% de la población total del país entre 1951 y 2005 (Sánchez y España, 2012). No obstante, los cálculos del Informe de Desarrollo Humano 2011, Colombia, del PNUD (2011) y de la Misión Rural (Ocampo, 2015) esta tendencia de predominio urbano es matizada, a partir de nuevas estimaciones más precisas que ponderan varios indicadores. Según el informe del PNUD, al analizar los datos del censo 2005 y las proyecciones del DANE, el peso de la población rural (rural dispersa y centros poblados) es del 32,0% para el año 2011 y no del 25,0% y para la Misión Rural del 30,4% para el 2014, no del 24.0%, según proyecciones de población del DANE.

A diferencia de otros países latinoamericanos, en donde el crecimiento de la población urbana muestra un patrón de primacía urbana9, la concentración urbana en Colombia se ha dado en varias ciudades (Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla) y no en una sola predominante (Murad, 2003). Dicha particularidad de la distribución de la población en cuatro ciudades principales fue denominada por Gouëset (1992) como “cuadricefalia” colombiana, la cual estuvo determinada, entre otros factores, por la fragmentación montañosa o ramificación de la Cordillera de los Andes y el precario desarrollo en vías de comunicación, que conllevó a la concentración de población en las cuatro ciudades mencionadas anteriormente. Sin embargo, aunque Colombia se ha constituido como un país de ciudades, tal como lo señala Romero (2010), Bogotá se destaca como la de mayor poder de atracción de población debido a su importancia económica y política, por lo que se constituyó como la red urbana más importante del país (Gouëset (1992) citado por Dureau et al., 2007).

Caracterización de los municipios de la región según Sistema de Ciudades y Misión Rural

Mapa 1: Caracterización de los municipios de la región según Sistema de Ciudades y Misión Rural

Caracterización étnico-racial de la población de la región

Mapa 2: Caracterización étnico-racial de la población de la región

La región conformada por los municipios del norte del Cauca y sur del Valle, con Cali como nodo principal, también muestra un importante crecimiento poblacional en las últimas cinco décadas (con algunos matices entre municipios), que la ubican como la tercera conformación de gran región urbana-rural del país, después de Bogotá-Sabana de Bogotá-Cundinamarca y la de Medellín-Valle de Aburrá- Rionegro-corredor oriente. No obstante, en términos únicamente de las denominadas aglomeraciones en el lenguaje del DNP, las de Bogotá y la suma de Medellín y Rionegro, superan la de Cali.

Como ya se mencionó, Cali es la ciudad más importante en el suroccidente colombiano debido a su dinamismo económico, reflejado en su tamaño poblacional, y esto la convierte en uno de los principales destinos de migrantes de todo el país (Urrea, 2012). Para ilustrar esto, en la tabla 1 se presenta los tamaños poblaciones de Cali y los demás municipios de la ciudad región ampliada, con base en los censos realizados entre 1964 y 2005 y las proyecciones de población del DANE para el 2016; y en la tabla 2 las tasas de crecimiento promedio anual intercensales. En efecto, los datos muestran que Cali ha experimentado una creciente importancia poblacional en la región norte Cauca-sur Valle y en el departamento del Valle durante los últimos 52 años, pues en 1964 concentró el 50.8% de la población de la ciudad-región ampliada y el 25,7% de la población total del Valle, mientras que en el 2016 los ratios pasaron a ser del orden del 57,6% y 51,4%, respectivamente. Si bien su tasa de crecimiento promedio anual en todo el periodo es una de las más altas (después de Yumbo, Jamundí y Buenaventura) también se aprecia que esta se reduce entre los periodos intercensales.

Lo anterior ocurre a la par con una tendencia inversa en algunos de los municipios contiguos a Cali, especialmente los que hacen parte del departamento del Valle del Cauca, particularmente entre los periodos 1985-1993 y 1993-2005. Por ejemplo, el municipio de Yumbo que se encuentra ubicado al norte de Cali, y hace parte de su zona metropolitana oficial, tiene la tasa de crecimiento promedio más alta (3,29) en todo el periodo, con una tendencia decreciente hasta 1985-1993, pero luego la tendencia se revierte para la proyección del 2016. Por su parte, Jamundí (municipio contiguo al sur de Cali) presenta una tendencia cíclica entre los censos, alcanzando la cifra más baja de crecimiento anual promedio en el periodo 1973-1985 (1,89) y la más alta en el periodo 1993-2005 (4,37). La disminución en el ritmo del crecimiento poblacional de Cali, simultáneo al aumento en los últimos periodos para Yumbo y Jamundí (especialmente después de 1993), podría estar asociada en parte con los flujos migratorios desde Cali hacia esos municipios, como se verá en la sección siguiente. También se observa una tendencia similar en el caso de Candelaria.

Población de los municipios de la región norte Cauca-Sur Valle, 1964-2016

Tabla 1: Población de los municipios de la región norte Cauca-Sur Valle, 1964-2016

de crecimiento poblacional exponencial intercensal por municipios

Tabla 2: de crecimiento poblacional exponencial intercensal por municipios

En el norte del Cauca solo Miranda y Jambaló tuvieron un crecimiento promedio anual mayor que la región en su conjunto, en el periodo estudiado. En contraste, hubo municipios con tasas negativas debidas a la segregación de zonas rurales que posteriormente fueron erigidas como municipios (Villa Rica y Guachené). Así mismo, en el periodo 1993-2005, el cual recoge los primeros años de implementación de la Ley Páez, los municipios de Buenos Aires, Jambaló y Miranda experimentaron un considerable aumento en su tasa de crecimiento promedio anual frente a los años anteriores, superando ampliamente los promedios regional y nacional. En los tres casos el potencial efecto de esta ley tendría que ver con Miranda. Para Buenos Aires muy posiblemente fueron los precios del oro los que atrajeron antiguos habitantes del municipio así como inmigrantes de otras zonas del país. Posteriormente hubo un descenso importante en el indicador de crecimiento en esos municipios y los restantes arrojaron leves tasas, siendo varias de ellas menores al 1% promedio anual.

2.4. Flujos migratorios

2.4.1. Migración de toda la vida o permanente

Los flujos migratorios son calculados a través del porcentaje de migrantes en la población residente y la tasa neta de migración en cada municipio. En cuanto el porcentaje de migrantes, un elevado ratio de inmigrantes en un municipio (en este caso los municipios de la ciudad región ampliada) indica una alta movilidad de población proveniente de otros lugares hacia ese territorio, mientras que un alto porcentaje de emigrantes en un municipio revela que un considerable contingente poblacional sale de éste para establecer su residencia en otro. Por su parte, la tasa de migración neta muestra la diferencia entre el número de inmigrantes y emigrantes por cada mil habitantes residentes en un municipio (tabla 3).

Las tres primeras columnas del cuadro muestran los flujos migratorios que ocurrieron únicamente entre los municipios de la región, mientras que las columnas restantes contienen los flujos migratorios de los municipios de la región considerando toda la población del país. Los mapas 3 y 4 muestran los municipios receptores y expulsores de población, de acuerdo con los resultados de la tasa neta de migración en el interior de la región y el total nacional, respectivamente.

Según el censo 2005, el 35,9% de los colombianos son migrantes permanentes (Romero, 2010), porcentaje considerablemente más bajo que el obtenido para la ciudad región ampliada (50,1%). La migración en el interior de la región muestra que Candelaria (43,9%), Yumbo (41,3%) y Jamundí (34,4%) son los municipios de mayor porcentaje de residentes inmigrantes provenientes de los municipios de la ciudad región ampliada, con valores superiores a 30%, donde Candelaria y Yumbo superan el ratio del país. Le siguen los municipios de Pradera, El Cerrito, Villa Rica y Florida (tres en el sur del Valle y uno en el norte del Cauca) con ratios entre el 20% y 30% de población inmigrante permanente, mientras que los municipios restantes se ubicaron debajo de dicho umbral. Cali se destaca por tener un bajo porcentaje de población inmigrante originario del resto de municipios de la región (8,3%). Por su parte, los tres municipios indígenas y Buenos Aires arrojan los porcentajes más bajos de residentes inmigrantes de toda la vida, lo cual es indicativo de la baja movilidad de población desde la región hacia esos municipios.

Migrantes de toda la vida como porcentaje de la población residente y tasas netas de migración de toda la vida
Tabla 3: Migrantes de toda la vida como porcentaje de la población residente y tasas netas de migración de toda la vida

Con respecto a la población saliente, La Cumbre, Buenos Aires, Corinto, Dagua, Morales, Suárez, Toribío y Jambaló exhiben los mayores porcentajes de emigrantes hacia los otros municipios de la región con tasas netas de migración negativas; y nuevamente se destaca Cali por sus bajos niveles en el contexto de la región. El efecto neto de los flujos migratorios de la región caracterizan a Yumbo, Jamundí y Villa Rica como los municipios con mayor número de inmigrantes (municipios receptores de población) por cada mil habitantes residentes, superando ampliamente al resto de municipios.

Los anteriores patrones de flujos migratorios cambian una vez que se considera toda la corriente migratoria del país, desde y hacia los 27 municipios, donde se observan algunos matices importantes: como era de esperar, el porcentaje de inmigrantes aumenta considerablemente en todos los municipios debido a que se tienen en cuanta todos los flujos del país y por ende aumentan los residentes inmigrantes. Sin embargo Candelaria, Jamundí y Yumbo se mantienen como los municipios con los mayores porcentajes, a los que se suma Cali quien recibe una importante cuota de inmigrantes provenientes de Bogotá y Buenaventura, principalmente. A pesar del aumento generalizado de inmigrantes, Caldono, Jambaló, Toribío y Buenos Aires siguen como los municipios de menor participación de inmigrantes en su población residente.

Finalmente, en relación con la tasa neta de migración de toda la vida se aprecian cambios importantes versus al mismo indicador bajo el contexto regional. Por ejemplo, Cali sigue comportándose como municipio receptor de población, pero ahora el efecto es mucho mayor por cuanto aumenta considerablemente la diferencia entre los flujos de inmigrantes y los de emigrantes, dando como resultado una tasa de 255 residentes inmigrantes por cada cien mil habitantes. En cambio, Buenaventura pasa de ser un municipio expulsor de población en el interior de la región a ser un municipio receptor a nivel nacional, fenómeno que también ocurre con Candelaria, Florida, Miranda, Palmira, Puerto Tejada y Santander de Quilichao.

2.4.2. Migración reciente (2000-2005)

Para el análisis de la migración reciente se precisa un periodo de referencia sobre el movimiento de la población (5 años antes al momento del censo), siendo esta una ventaja metodológica frente a la migración de toda la vida, ya que en los flujos migratorios permanentes se encuentran agrupados distintos momentos en el tiempo en los que pudo ocurrir el cambio de residencia. Por tal razón, el estudio de la migración reciente permite reconocer zonas de atracción o rechazo de población (Villalón, Farías y Acuña, 2007) con mayor claridad.

Municipios expulsores y receptores - Migrantes de toda la vida en el interior de la región
Mapa 3: Municipios expulsores y receptores - Migrantes de toda la vida en el interior de la región

Municipios expulsores y receptores - Migrantes de toda la vida de todo el país
Mapa 4: Municipios expulsores y receptores - Migrantes de toda la vida de todo el país

Ahora bien, Romero (2010), con datos del censo 2005, muestra que el 7,3% de la población en Colombia cambió su lugar de residencia cinco años antes, fenómeno que estuvo caracterizado por ocurrir fundamentalmente en el interior de las regiones. El mismo indicador para la ciudad-región ampliada fue del 8,6%, lo cual revela nuevamente que la dinámica migratoria reciente en la región norte Cauca-sur Valle fue mayor que la del conjunto del país. De acuerdo con la tabla 4 y los mapas 5 y 6, nuevamente los flujos migratorios en los municipios de la región presentan diferencias entre la migración reciente en el interior de la región y la que ocurre con el total del país: Jamundí, Yumbo, Candelaria y Palmira, Villa Rica, Miranda y Santander de Quilichao ostentan las tasas netas de migración más altas, es decir, son municipios netamente receptores de población en el interior de la región. En contraste, municipios como Cali, Buenaventura, Puerto Tejada, y los municipios indígenas Toribío, Caldono y Jambaló muestran tasas netas de migración negativas, caracterizándose como expulsores de población en el contexto de la región. Sin embargo, Cali, Caloto y Caldono se comportaron como municipios receptores una vez considerado todo el flujo poblacional migrante del país.

El caso de Cali llama fuertemente la atención, pues siendo la ciudad con más factores de atracción de migración (tamaño poblacional, dinamismo económico, etc) es de esperar que sea un municipio con mayores flujos de ingreso de población que de salida. Sin embargo, en el contexto de la región expulsa más población de la que recibe, lo cual coincide con altas tasas (positivas) de migración neta en sus municipios contiguos, como Jamundí, Yumbo, Candelaria y Palmira, en el Valle10. Este hecho podría estar relacionado con el fenómeno de desconcentración concentrada (CEPAL, 2010), el cual hace alusión a la suburbanización de zonas metropolitanas, y que para el caso de Cali estaría indicando que pese a tener indicadores socioeconómicos superiores al resto de municipios de la región, expulsa población hacia las zonas cercanas, posiblemente debido a varios factores: deterioro en la calidad de vida, falta de espacio urbano, altos precios de la vivienda, políticas de urbanización en los municipios cercanos que incentiven la emigración, inseguridad local, entre otros. Así mismo, CEPAL (2010) señala que esa emigración puede estar vinculada con la búsqueda de disminución de tiempos de traslado al lugar de trabajo. De hecho, la mayor parte de residentes inmigrantes recientes de esos municipios satélites, provienen de Cali, quienes representan poco más de la mitad del total de residentes inmigrantes recientes en estos “municipios dormitorio”11 como Jamundí (55,4%). Incluso los otros municipios que comparten frontera con Cali, como Puerto Tejada y Padilla (ubicados en el Cauca), también tienen como particularidad que los inmigrantes recientes originarios de Cali son los de mayor participación relativa en la población inmigrante residente.

Migrantes de toda la vida como porcentaje de la población residente y tasas netas de migración reciente
Tabla 4: Migrantes de toda la vida como porcentaje de la población residente y tasas netas de migración reciente

Municipios expulsores y receptores - Migrantes recientes en el interior de la región
Mapa 5: Municipios expulsores y receptores - Migrantes recientes en el interior de la región

Municipios expulsores y receptores - Migrantes recientes de todo el país
Mapa 6: Municipios expulsores y receptores - Migrantes recientes de todo el país

3. CONCLUSIONES

Como se desprende de los numerales 1.1., 2.2., 2.3. & 2.4., la región ha sido el resultado de diferentes dinámicas de articulación histórica, que hacia los últimos 20 años se caracteriza por la heterogeneidad socioeconómica y sociodemográfica entre los 28 municipios. De esta forma, combina una economía capitalista muy urbanizada alrededor de la aglomeración de Cali y dos municipios que se desempeñan como coronas, y otros municipios en la zona plana con desarrollos empresariales ya muy consolidados. Además, entra en juego una segunda combinación de alrededor 10 municipios con economías campesinas indígenas, negras y blancas mestizas y de pequeños y medianos productores también negros, mestizos y blancos, en los que todavía la ruralidad desempeña un papel preponderante. Por ello, las jerarquías raciales y étnicas en el tejido urbano-rural han acompañado la historia del conjunto de municipios que constituyen “Cali, ciudad región ampliada”.

La identidad de esta región procede de la larga duración a partir de la evolución de las haciendas esclavistas y los territorios de indios en los siglos XVIII y XIX y la conformación de una sociedad urbana alrededor de Cali y otros centros urbanos que imponen su hegemonía en el siglo XX. Finalmente, las transformaciones sociodemográficas, socioeconómicas y raciales que ha vivido Cali desde finales del siglo XIX hasta el XXI son comunes al conjunto de los municipios de la región.

El conjunto de 28 municipios que constituyen “Cali, ciudad región ampliada”, como ha podido desarrollarse en el análisis descriptivo de los datos y en su representación cartográfica, conforman un espacio social urbano-rural que tiende cada vez más a consolidarse. Sin los antecedentes históricos que vienen desde el período colonial y republicano y luego en el siglo XX hasta culminar el evento de la Ley Páez y las zonas francas que la anteceden en el municipio de Palmira, además de otros factores socioeconómicos en el orden de la infraestructura y las actividades empresariales, no existiría este tipo de hinterland urbano y rural del polo urbano que es la ciudad de Cali.

Desde el punto de vista del poblamiento y su composición étnico-racial se trata de una región que combina municipios de mayorías negras, de mayorías indígenas y un tercer grupo más bien multiétnico y multirracial, articulando los municipios de mayor desarrollo capitalista en la producción de bienes y servicios, y los de menor desarrollo, en los cuales hay un predominio de población negra en algunos casos y en otros, indígena. Este factor es determinante para entender esta región. Sin embargo, desafortunadamente otros estudios desde la economía y la geografía lo han dejado de lado, no obstante que autores clásicos desde la historia y la geografía social como Colmenares (1975) y Aprile-Gniset (especialmente 1980, 1991, 1994 y 2002) siempre lo señalaron: una presencia negra e indígena al lado de una población mestiza y una minoría blanca ha acompañado la historia de las ciudades y pueblos del Cauca y el Valle.

En este sentido es la región urbana-rural con mayor peso de población afrodescendiente en el país e indígena en el suroccidente, después del centro y oriente del Cauca. De igual modo, la región de 28 municipios concentra una considerable participación de territorios étnicos (afrodescendientes e indígenas) con el 35,7% del total de la superficie del área rural dispersa; con 111 consejos comunitarios afros y 44 resguardos. Entre los primeros se encuentran dos consejos en la ciudad de Cali. Esta dimensión multiétnico-racial de la región estudiada se puede observar muy bien en el mapa 2.

Con respecto al ritmo de crecimiento poblacional, es preciso destacar el predominio de Cali con tasas altas de crecimiento hasta la década de 1990, pero luego esas tasas se moderan, mientras los municipios contiguos a Cali del mismo departamento (Jamundí, Yumbo, Candelaria) y del Cauca (Miranda seguido de Santander de Quilichao) presentan tasas sobresalientes. En los casos de Toribío y Jambaló las tasas son problemáticas ya que no corresponden a las tendencias demográficas esperadas de bajo crecimiento por salida de población, lo cual puede indicar altos subregistros de población indígena en los censos anteriores al de 2005 en esos municipios12. Se presenta una similar tendencia en otras regiones del país, consistente en que las ciudades principales moderan sensiblemente su tasa de crecimiento poblacional mientras otros municipios contiguos o cercanos las incrementan significativamente. Este fenómeno es más claro en el último período intercensal (1993-2005).

Lo sobresaliente de la dinámica migratoria de toda la vida y reciente, como era de esperar, es contar con un porcentaje mayor con respecto al total nacional de población emigrante e inmigrante. Esto es característico de las regiones con mayor dinamismo de flujos migratorios. En segundo lugar, el papel preponderante de Cali como receptor de migrantes de los diferentes municipios que conforman la región, de ahí su papel de principal polo de atracción de los flujos de salida desde los demás municipios. Sin embargo, cuando se analiza la migración de toda la vida y reciente se observa que a partir de la década de 1990 los municipios contiguos reciben entre su principal flujo personas nativas de Cali o residentes hace cinco años atrás en esta ciudad. Esto se relaciona con la moderación de la tasa de crecimiento poblacional de esta ciudad en el último período intercensal 1993-2005 y tasas superiores de crecimiento en los municipios vecinos. Jamundí, Yumbo y Candelaria se destacan por este comportamiento. La década de 1990 entonces se caracteriza por el desarrollo de “ciudades dormitorios” de diferentes capas sociales que se ubican en los municipios alrededor de Cali. Este fenómeno desde la década del 2000 se expande progresivamente hacia Puerto Tejada, Villa Rica, Guachené, Caloto y Padilla en el norte del Cauca, con un papel destacado de Santander de Quilichao como centro urbano que articula establecimientos industriales, agroindustria y una red creciente de servicios sociales (en educación y salud) que presta atención al conjunto de municipios del norte del Cauca. Esto explica la intensidad de los flujos de movilidad entre este municipio y la ciudad de Cali.

Los hallazgos descriptivos apoyados en el ritmo de crecimiento y la movilidad poblacional para los 28 municipios es una primera aproximación a una región diversa que se corresponde más a la propuesta analítica de la Misión Rural del DNP, según todos los tipos de municipios, que a la Misión Sistema de Ciudades del DNP entre los que aparece un polo urbano nodal (Cali) con un urbano como era de esperar heterogéneo en términos de geografías física y sobre todo social (Chivallon, 2003; Lévy y Lussault, 2013). Esto permite pensar, como hipótesis de trabajo, en diferentes escalas de urbanidad y ruralidad interconectadas en el espacio.

Por ello, en términos de una geografía social, la riqueza de esta región del suroccidente colombiano radica en su diversidad étnico-racial, tanto urbana como rural, a lo largo de un importante trayecto del valle geográfico del río Cauca entre dos departamentos, el cual incluye también las dos vertientes de las dos cordilleras, las estribaciones de montaña del norte del Cauca y la estrecha llanura de bosque superhúmedo con sus ríos del municipio de Buenaventura y su condición portuaria

Referencias

  1. , (). Globalization, regional development, and mega-city expansion in Latin America: analyzing Mexico City’s peri-urban hinterland. Cities 20(1), 3-21.
  2. , (). . . .
  3. , (). . . Cali, Colombia: Universidad del Valle. .
  4. (). . . Cali, Colombia: Universidad del Valle. .
  5. (). . . Bogotá, Colombia: Banco Popular. .
  6. (). . . Bogotá, Colombia: Biblioteca Banco Popular. .
  7. (). . . Cali, Colombia: Universidad del Valle. .
  8. (). . . Cali, Colombia: Imprenta Departamental del Valle. .
  9. (). . . Buenaventura, Colombia: Universidad del Pacífico. .
  10. , , (). Migración interregional en Chile 1977-1982 y 1987-1992. Cuadernos de economía 38(115), 321-345.
  11. (). . . .
  12. (). . . Bogotá, Colombia: Departamento Nacional de Planeación (DNP). .
  13. (). Los verdaderos dueños de Buenaventura. Las dos orillas
  14. (). . . Santiago, Chile: CEPAL. .
  15. (). Une vision de la géographie sociale et culturelle en France. Annales de Géographie 112(634), 646-657.
  16. (). . . Cali, Colombia: CIDSE, Universidad del Valle. . Microdatos
  17. (). . . Cali, Colombia: Universidad del Valle. .
  18. (). . Censos Nacionales de Población y Vivienda, 1964, 1973, 1985, 1993 y 2005a.
  19. (). . Censo Nacional de Población y Vivienda 2005. Procesamiento por sistema de consulta Redatam
  20. (). . Proyecciones de población nacional, departamental y municipal total por área 1985-2020.
  21. (). . . Procesamiento Stata y SAS. . Micro-datos
  22. (). . Resguardos indígenas a 31 de Diciembre 2016.
  23. , , , , (). . . Bogotá, Colombia: Universidad Externado de Colombia. .
  24. .. Johannesburg, South Africa.
  25. (). Determinantes de la migración interdepartamental en Colombia 1988-1993. Revista de Economía del Rosario 5(1), 93-118.
  26. La concentration urbaine en Colombie: de la "quadricéphalie" à la primatie urbaine de Bogotá (1930-1990) doctorat thesis
  27. (). Migraciones e interacción regional en Colombia, 1973-1993. Territorios (1)95-117.
  28. , (). . . París, Francia: Belin. .
  29. (). . , ed. . Amsterdam, Netherlands: Elsevier. .721-797.
  30. Las migraciones internas en Colombia: Análisis territorial y demográfico según los censos de 1973 y 1993 doctorado thesis
  31. , (). Área metropolitana del sur del Valle y norte del Cauca AMVACA. Definición, caracterización y propuesta de conformación. Colección Libros de Investigación
  32. (). . Registro de Resguardos y Consejos Comunitarios. Con respecto a Resguardos. requiere solicitar un código de ingreso
  33. (). . Encuesta de Empleo y Calidad de Vida de Cali (EECV 2012-2013). Microdatos
  34. (). Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia (No. 48). Serie Población y Desarrollo
  35. (). . . Bogotá, Colombia: Departamento Nacional de Planeación (DNP). Tomo I.
  36. (). . . Bogotá, Colombia: Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011. .
  37. (). El éxito económico de los costeños en Bogotá: migración interna y capital humano (No. 129). Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, Cartagena de Indias
  38. , (). Urbanización, desarrollo económico y pobreza en el sistema de ciudades colombianas 1951-2005 (No. 13). Serie Documentos CEDE, 2012-13
  39. , (). Un análisis espacial de las migraciones internas en Colombia (2000-2005). Revista de la Facultad de Ciencias Económicas: Investigación y Reflexión XVII(1), 123-144.
  40. (). . SIGOT.
  41. (). A Model of Labor Migration and Urban Unemployment in Less Developed Countries. The American Economic Review 59(1), 138-148.
  42. (). . , ed. . Cali, Colombia: Programa Editorial Universidad del Valle. .26-123.
  43. (). . , ed. . Cali, Colombia: Programa Editorial Universidad del Valle. I., 145-194.
  44. , (). . , ed. . Puerto Tejada, Colombia: Alcaldía de Puerto Tejada. .197-244.
  45. , , (). . . Santiago, Chile: Instituto Nacional de Estadística-Chile. .
Este artículo se deriva de algunos de los principales resultados obtenidos por el equipo del CIDSE de la Universidad del Valle, como grupo encargado de analizar el componente sociodemográfico en el Proyecto de Investigación “Cali Ciudad-Región Ampliada”, llevado a cabo por la Alianza de Universidades para el Desarrollo Urbano Regional con Equidad. Las universidades que conforman la alianza son las siguientes: Universidad Autónoma de Occidente, Universidad ICESI, Universidad Javeriana (Cali), Universidad San Buenaventura (Cali) y Universidad del Valle. Este proyecto fue financiado por la Fundación FORD bajo la línea internacional de la fundación, “Just Cities. Una versión preliminar fue presenta como ponencia en el XII Seminario de Investigación Urbana y Regional organizado por la Asociación de Investigadores Urbano Regionales (ACIUR), realizado del 28 al 30 de septiembre de 2016 en Cali-Colombia, entre la Universidad San Buenaventura y la Universidad del Valle.
Magister en Ciencia Política y Sociólogo.
Economista.
La palabrahinterlandproviene del idioma alemán, y significa literalmente "tierra posterior" (a una ciudad, un puerto, etc.), y ha formado parte de la tradición de la geografía alemana y francesa, pero también su uso se encuentra en la tradición anglosajona. En un sentido más amplio al anterior, .el término se refiere a la esfera de influencia de un asentamiento poblacional. Es el área para la cual el asentamiento central es el nexo comercial. Es también conceptualizado como espacio de crecimiento. También una región situada más allá de los centros metropolitanos o culturales. Véase el estudio clásico de Aguilar y Ward (2003) sobre el uso del concepto de hinterland en la descripción y análisis del hinterland peri-urbano de la Ciudad de México; igualmente en Dureau, Barbary, Gousêt, Pissoat y Lulle (2007) sobre el uso de los conceptos hinterland urbano y rural de Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades colombianas.
Por ejemplo, la región del suroccidente colombiano, constituida por los departamentos del Valle, Cauca, Nariño y Putumayo.
Por ejemplo, en el caso colombiano con repercusiones específicas en la región de estudio, el conflicto armado, que puede explicar algunas cohortes de desplazados desde algunos de los municipios considerados, aunque este asunto no es analizado en este artículo.
Las otras fuentes utilizadas en la caracterización étnica-racial son los datos del Censo Nacional Agropecuario 2014 del DANE (2017a) sobre territorios étnicos en la superficie total agropecuaria de los 28 municipios de la región, y registros del Ministerio del Interior de Colombia (2016) y de la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca (ACONC, 2017) sobre Consejos Comunitarios y el listado de resguardos del DANE (2017b) a diciembre de 2015. Esta información detallada ha permitido construir el [xref ref-type="fig" rid="f2"]mapa 2[/xref].
Conforme con la categoría “ninguno de los anteriores” empleada en el Censo 2005. Esta categoría cubre en su mayor parte a la población blanca-mestiza.
Este término hace referencia a la concentración de población con supremacía cada vez más fuerte de la ciudad más importante, por lo general conglomerando el 20% o más de la población total del país (Murad, 2003).
Este dato sale del listado de municipios según lugar de origen de los inmigrantes residentes. En este listado Cali es el municipio con mayor participación dentro de los inmigrantes residentes en los municipios contiguos. Mientras Bogotá es el principal destino de los migrantes que salen de Cali.
Se conoce como municipios o ciudades dormitorio a los lugares con un carácter residencial urbano, donde una importante parte de su población residente trabaja y viaja todos los días en un municipio aledaño el cual por lo general corresponde al núcleo de un área metropolitana.
Incluso con respecto a los censos de cabildos al 2014 las proyecciones de población con base en datos del censo 2005 en algunos municipios como Toribío presentan un subregistro cercano a 15%, al evaluar la confiabilidad de dichos censos por el equipo del Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica (CIDSE-Univalle, 2015), la cual fue considerada bastante adecuada frente a los estándares internacionales.