Redundancia de clíticos y voseo pronominal en el corpus PRESEEA de Santiago de Chile: apreciaciones sobre su distribución sociolingüística

  • Silvana Guerrero González Universidad de Chile
  • Javier González Riffo Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Silvana Arriagada Anabalón Pontificia Universidad Católica de Chile

Resumen

Esta investigación describe la distribución sociolingüística de dos fenómenos, usualmente asociados a los grupos bajos de la escala social, en el español chileno, esto es, la redundancia de clíticos (por ejemplo, “te voy a decirte el significado”) y el voseo pronominal (por ejemplo, “y vos me decí eso”), para determinar su asociación con los factores sociales sexo, edad y nivel de instrucción de los informantes. Se trabaja con 108 entrevistas sociolingüísticas del corpus PRESEEA de Santiago de Chile. El análisis de los datos permite concluir no solo que se trata de fenómenos característicos del español chileno, sino además que se trata de patrones propios de los hablantes con menos instrucción en la comunidad de habla en estudio.

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Biografía del autor

Silvana Guerrero González, Universidad de Chile

Doctora en Lingüística por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Lingüística con mención en Lengua Española y Licenciada en Lengua y Literatura Hispánica con mención en Lingüística por la Universidad de Chile. Profesora Asistente de la Categoría Ordinaria del Departamento de Lingüística, Universidad de Chile, Santiago de Chile, Chile. Investigadora del equipo de Santiago de Chile en el Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América (PRESEEA). Hace docencia en los cursos de Sociolingüística, Semántica y Pragmática de la Lengua Española y Métodos de investigación.

Javier González Riffo, Pontificia Universidad Católica de Chile

Licenciado en Letras, mención Lingüística y Literatura hispánicas por la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Lingüística con mención en Lengua Española por la Universidad de Chile. Desde 2016 es colaborador por el equipo de Santiago de Chile en el Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América (PRESEEA). Ayudante de las cátedras de Sociolingüística y Semántica y pragmática del español de la Universidad de Chile. Instructor Adjunto de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, Chile.

Silvana Arriagada Anabalón, Pontificia Universidad Católica de Chile

Licenciada en Letras, mención Lingüística y Literatura hispánicas por la Pontificia Universidad Católica de Chile, y estudiante regular del Magíster en Lingüística con menciones de la Universidad de Chile. Desde 2016, es colaboradora por el equipo de Santiago de Chile en el Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América (PRESEEA). Es, además, Instructor Adjunto de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, Chile. Los estudios de posgrado de la autora fueron financiados por CONICYT-PFCHA/MagísterNacional/2017 – 2217115.

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Publicado
2018-11-01
Como citar
GUERRERO GONZÁLEZ, Silvana; GONZÁLEZ RIFFO, Javier; ARRIAGADA ANABALÓN, Silvana. Redundancia de clíticos y voseo pronominal en el corpus PRESEEA de Santiago de Chile: apreciaciones sobre su distribución sociolingüística. Lenguaje, [S.l.], v. 47, n. 1, p. 1-27, nov. 2018. ISSN 2539-3804. Disponible en: <http://revistas.univalle.edu.co/index.php/lenguaje/article/view/6511>. Fecha de acceso: 19 feb. 2019 doi: https://doi.org/10.25100/lenguaje.v47i1.6511.
Sección
Artículos de investigación

Palabras clave

patrones sociolingüísticos, variación morfosintáctica, voseo pronominal, redundancia de clíticos

INTRODUCCIÓN

En lo que sigue, se estudiarán la redundancia de clíticos y el voseo pronominal, en tanto patrones sociolingüísticos característicos del español chileno. Se entenderá por redundancia de clíticos aquellos casos en los que el hablante añade el pronombre dos veces, una vez previo al verbo conjugado y otra vez posterior a la forma verbal impersonal, como por ejemplo, “lo fui a verlo”. El voseo pronominal, por su parte, corresponderá a las situaciones en las que se emplee la forma vos como pronombre, como ocurre en “y vos me decí eso”, independiente de la forma verbal.

Específicamente, se describe la distribución sociolingüística de dichos fenómenos que, en el español de Chile, suelen asociarse, al menos intuitivamente, con los hablantes de los grupos bajos de la escala social chilena. Se trabaja en el nivel morfosintáctico de la lengua y se revisa la frecuencia de empleo de la redundancia de clíticos, y del voseo pronominal. Asimismo, se determina la asociación de los mencionados fenómenos lingüísticos con las variables sexo, edad y nivel de instrucción de los hablantes. La investigación toma como base las 108 entrevistas sociolingüísticas que constituyen el corpus del Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y América (PRESEEA, 2014) de Santiago de Chile.

Como hemos adelantado, en esta investigación se busca comprobar, en una muestra de habla actual, la hipótesis de que tanto la redundancia de clíticos como el voseo pronominal están asociados con los grupos bajos de la escala social chilena. Esto será determinado a través del nivel educacional básico completo o incompleto de los informantes que, en Chile, suele coincidir con el grupo socioeconómico bajo o con el medio bajo. En este caso diremos que los hablantes con estudios básicos (o primarios), debido a su ocupación, a su nivel de ingresos y a su comuna de residencia, son representativos de los grupos del extremo bajo de la escala social. Además, sostenemos la hipótesis de que se trata de fenómenos más característicos de los hablantes hombres de la comunidad de habla en estudio.

Destacamos la especial relevancia de esta investigación, porque nos hemos propuesto abordar dos fenómenos que a pesar de ser destacados, casi de forma intuitiva, como característicos de ciertos grupos socioeconómicos, no han sido objeto de estudio en muestras de habla actuales. Este trabajo no solo contribuye a la descripción teórica tanto de la redundancia de clíticos como del voseo pronominal, sino que se perfila como una contribución a la descripción sociolingüística del español hablado en Santiago de Chile.

MARCO CONCEPTUAL

La redundancia de clíticos: definición y aproximaciones

Los pronombres clíticos o pronombres personales átonos son aquellas partículas de la lengua que, careciendo de tonicidad -razón por la que se pronuncian necesariamente ligados al verbo (Prado, 1977)-, funcionan como complementos verbales no preposicionales o, según la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (2010), como formantes de los verbos pronominales. En suma, los pronombres clíticos dependen de la forma verbal a nivel de orden o distribución (antes o después del verbo) y a nivel morfosintáctico. Como cualquier pronombre personal, expresan los morfemas flexivos del elemento al que sustituyen o correfieren, sea, en este caso, un complemento directo o indirecto de la misma oración u otro elemento nominal presente. Así, por ejemplo, en el caso (1) el pronombre clítico “lo” presente en la cláusula lo fui a ver a su negocio posee los mismos rasgos flexivos que su correferente, el grupo nominal compañero de estudio.

(1) I: que era compañero de estudio / fuimos compañeros de blanco de banco y lo fui a ver en a su negocio / tenía un negocio en Recoleta / entonces lo fui a visitar para saludarlo y me dijo que no me conocía (SCHI_H32_065).4

Como se desprende del ejemplo anterior, el pronombre clítico, independiente de su posición y según las gramáticas tradicionales, se añade una vez en el sintagma verbal. En los casos que se atienden en la presente investigación, el pronombre es añadido por los hablantes dos veces, una vez previo al verbo conjugado y otra vez posterior a la forma verbal impersonal (de ahí su nombramiento como redundancia). Así, y considerando el ejemplo (1), los hablantes dirían “lo fui a verlo”.5 Según lo anterior, distinguimos este fenómeno del conocido como doblaje, duplicación o doblado, en el que, más que repetirse el pronombre, se repite la función gramatical correspondiente a través de la proyección sintáctica en dos estructuras diferentes (pronombre y grupo nominal o preposicional, según corresponda). En “Le di un ramo de flores a María” (Hellestøl, 2014, p. 29), por ejemplo, tanto el pronombre le como el grupo a María funcionan como objeto/complemento indirecto. En el caso de la redundancia, en suma, no solo existe un doblaje de la función, sino también de la forma o estructura sintáctica que la desempeña. Fernández (1995) indica que las construcciones que presentan el doblado lo hacen generalmente presentando una coaparición del objeto indirecto (aparece tanto el clítico como el SN en posición argumental).

El voseo pronominal: definición y aproximaciones

El voseo, fórmula de tratamiento que se caracteriza por el uso del pronombre vos, ha llamado ampliamente la atención de estudiosos de la lengua española principalmente desde un enfoque diacrónico, debido a que se trata de una forma de tratamiento que se ha extendido en el tiempo en varios territorios hispanohablantes. Se ha reconocido, fundamentalmente, una forma tradicional de la Península en contraposición a su empleo rioplatense. En este contexto, se ha descrito al voseo chileno como una alternativa más coloquial al tuteo, que es más conservadora, al asimilarse al “modelo tradicional del verbo español en la 2ª persona de plural” (Morales Pettorino, 1998, p. 845). Paralelamente, se ha señalado un uso no honorífico (Angulo, 2010), que, en el caso de los territorios sudamericanos, se ha llegado a extender en la población. Lo anterior ha implicado que su consideración como error haya, incluso, mutado para ser integrada y reconocida en el Diccionario Panhispánico de Dudas (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2005).

Su origen data, de acuerdo con Cartagena (2002), de comienzos del siglo XVI, según se ha podido identificar en la literatura y en la documentación de la época. En ese entonces, el plural latino vos era reemplazado por vosotros con valor singular y plural. En contraposición, “[] se utiliza[ba] para el trato con inferiores o, como fórmula estereotipada, en las oraciones y ruegos a deidades” (Cartagena, 2002, p. 41). En ese mismo periodo histórico, el denominado voseo y el tuteo -uso de para el tratamiento de la segunda persona singular- habría comenzado a confundirse de tal forma que ambos comenzaron a igualarse en su uso, lo que incitó a que, con posterioridad, vuestro se convirtiese en la forma de cortesía por excelencia, la misma que luego en el siglo XVII sería reemplazada por usted (Cartagena, 2002). Así, el voseo, inicialmente conservado para ruegos, y cuyo uso luego se reservase para autoridades en general, nuevamente se comenzaría a utilizar de forma indistinta con el tuteo, confusión caótica que habría llegado a territorio americano, donde tanto los usos como sus realizaciones también comenzaron a diferenciarse por zonas dialectales (Ídem), lo que explicaría, por ejemplo, la diferencia entre el voseo rioplatense y el voseo chileno.

Lo anterior se habría visto fortalecido por los intentos americanistas de lograr una independencia no tan solo política de la Península, sino también lingüística. En efecto, Bello (1951) admite que el voseo, para su época, tendría una estirpe popular y que, en consecuencia, debía ser erradicado del habla culta, lo que se materializó en acciones educacionales. Estas acciones, si bien no fueron suficientes para erradicar el voseo del habla de los chilenos, lo relegaron a la norma inculta (Oyanedel y Samaniego, 1998), aunque “durante la segunda mitad del siglo XX ha habido un decidido repunte de su uso en la norma culta informal, en su modalidad oral” (p. 905).6

Pese a que el voseo pronominal y verbal difieren en su manifestación lingüística en las diversas zonas dialectales del continente americano (Morales Pettorino, 1998), este último se encontraría ampliamente difundido. El voseo corresponde a una de las tres formas de tratamiento utilizadas en Chile, junto al ustedeo7 y al tuteo (Benavides, 2003), y se le ha descrito en función del grado de confianza de los hablantes (cf. González 2002; Morales Pettorino, 1972, 1998; Oyanedel y Samaniego, 1998; Rivadeneira, 2009, 2016; Rivadeneira y Clua, 2011; Rivadeneira, Pulido, Mondaca y Barra, 2017) en contextos coloquiales que permitan su preferencia antes que el tuteo (Morales Pettorino, 1998). Se trata de usos paralelos (Oroz, 1966) y, en el caso del voseo, según Wagner (1996), de una forma que presenta predominancia en el nivel popular en todo el territorio chileno, alternando con el uso de {tú}, que es usual, por su parte, en el nivel culto del país.

De manera concreta, Oyanedel y Samaniego (1998) enfatizan que en la oralidad el voseo es recurrente en su uso por hablantes jóvenes, lo que atendería a un cambio en curso que podría generalizarse en la comunidad chilena, preferentemente en hombres. A estos mismos resultados llegan Rivadeneira y Clua (2011), quienes a partir de un análisis de un corpus de programas radiales, también agregan que en la zona centro del país el voseo es más recurrente que en el norte y en el sur del país.

Junto con lo anterior, Oyanedel y Samaniego (1998) también señalan que el voseo pronominal y verbal no necesariamente se presentan acompañados en los enunciados de los hablantes. En efecto, enunciados como <voh cantái>;8 en que ambas manifestaciones están presentes, podrían ocurrir sin la forma pronominal vos, de modo que se realizaría como <cantái> o, incluso, podría combinarse con el tuteo: <tú cantái>, pero no un voseo pronominal con un tuteo verbal. La segunda opción se vuelve compleja cuando se articula tal elisión con ciertas conjugaciones verbales como con el verbo ser, dado que se podrían producir ambigüedades que habría que solucionar con la explicitación de la persona gramatical (Echeverría, 2014).

Sin embargo, la forma en cuestión también se ha descrito desde la óptica de la variación situacional en su uso. En este contexto, Bishop y Michnowicz (2010) identifican que el voseo se utiliza en interacciones entre amigos cercanos y hermanos, lo que reflejaría la evaluación que realizarían los hablantes con respecto a sus interlocutores, especialmente en cuanto al estatus de poder y a la solidaridad (Silva-Corvalán y Enrique-Arias, 2017). A esto, se suman los aportes de Rivadeneira (2016) y Rivadeneira et al. (2017), quienes observan que el voseo pareciera estar incorporándose a la norma culta debido a su alto uso en la comunidad chilena, especialmente en las conversaciones semi-espontáneas, en las que permitiría expresar emociones, proyectar imágenes positivas y negativas, dramatizar un suceso y mantener la atención del interlocutor.

Enfatizamos en que este no es un estudio sobre los clíticos del voseo, sino sobre la distribución sociolingüística de la redundancia de clíticos y el voseo pronominal. Por esta razón, los temas se abordan por separado, aunque reconocemos la importancia de llevar a cabo una revisión que complemente los fenómenos elegidos, pues su funcionamiento de manera conjunta resulta muy evidente en la variedad de español chilena. En este sentido, insistimos en que habría que indagar en el comportamiento de los temas que aquí nos convocan de manera conjunta, pero precisamos que este no es, por ahora, el objetivo de la presente investigación, sobre todo, porque buscamos determinar la distribución sociolingüística del empleo de los fenómenos lingüísticos en estudio, con el propósito de comprobar las siguientes hipótesis: (a) que tanto la redundancia de clíticos como el voseo pronominal están asociados con los grupos bajos de la escala social chilena y (b) que se trata de fenómenos más característicos de los hablantes hombres de la comunidad de habla en estudio.

Asimismo, dado que, como veremos, el uso de voseo se relaciona con factores como el nivel escolar, es de esperar que esto repercuta también en los clíticos; así, en investigaciones futuras, interesa saber hasta qué punto es esto lo que sucede.

METODOLOGÍA9

Corpus

El corpus que sirvió de base para el análisis de esta investigación corresponde a las 108 entrevistas sociolingüísticas constitutivas del corpus de Santiago de Chile en el Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y América (PRESEEA, 2014).10 Para la recopilación del corpus sociolingüístico de PRESEEA en Santiago de Chile, se aprovechó la instancia de aplicación de un instrumento que se realiza dentro de la asignatura de Sociolingüística que se imparte en las Licenciaturas en Lengua y Literatura Hispánica y Lengua y Literatura Inglesa de la Universidad de Chile. Las entrevistas fueron realizadas, entre 2007 y 2012, a hombres y mujeres con características sociodemográficas congruentes, aplicando los supuestos metodológicos sugeridos por Labov (1972/1983). En la situación de entrevista, los entrevistadores debían tratar de superar la ‘paradoja del observador’11 con el propósito de conseguir una muestra significativa de discurso natural grabado o vernáculo de hablantes de la comunidad de habla en estudio.

El cuestionario utilizado para la realización de las mencionadas entrevistas consta de varias secciones, entre ellas, la de narración de experiencias personales, la de preguntas de opinión y la de preguntas de actitudes lingüísticas. En este estudio, debido a los fenómenos lingüísticos seleccionados, hemos optado por analizar las entrevistas completas. Cada entrevista tiene una duración de entre 50 y 60 minutos de duración.

Población de la muestra

Para la conformación de la muestra de sujetos entrevistados se consideró la población santiaguina (Prieto, 1995-1996). El cuestionario de la entrevista se aplicó a una muestra por cuotas con afijación uniforme (López Morales, 1994). La muestra conformada comprende un total de 108 individuos, distribuidos proporcionalmente como se indica en la Tabla 1, que se incluye a continuación.

Tabla 1:
Distribución de sujetos de la muestra por nivel educacional, sexo y edad, según PRESEEA
Grupo de edad
Nivel educacional 20-34 35-54 55 y más Totales
H M H M H M
Alto 6 6 6 6 6 6 36
Medio 6 6 6 6 6 6 36
Bajo 6 6 6 6 6 6 36
Totales 18 18 18 18 18 18 108

Procedimiento de estratificación empleado

Siguiendo el sistema de estratificación del Proyecto PRESEEA (2014), la muestra se estratificó de acuerdo con sus respectivos niveles de instrucción, es decir, según la equivalencia entre los niveles de estudios básico, secundario y superior con los niveles sociales bajo, medio y alto, respectivamente. No obstante, con el propósito de garantizar la homogeneidad en la composición de los distintos estratos de la muestra y, consecuentemente, su representatividad en relación con la población analizada, se complementó dicho sistema de estratificación con el procedimiento de estratificación empleado por el proyecto de Estudio Sociolingüístico del Español de Chile (ESECH). Dicho sistema de estratificación considera una escala de estatus socioeconómico que contempla las siguientes variables independientes: nivel educacional, categoría ocupacional y comuna de residencia (San Martín y Guerrero, 2015). De este modo, se escogieron las entrevistas realizadas a aquellos sujetos que, tras la aplicación de la escala de estratificación social, mostraban lo que Lenski (1954) denomina cristalización o congruencia de estatus.12

Procedimiento analítico

De acuerdo con los objetivos propuestos en esta investigación, el análisis tuvo, en lo primordial, cuatro etapas: 1) revisión de las 108 entrevistas para la determinación de la ocurrencia de empleo de la redundancia de clíticos y del voseo pronominal, 2) determinación de la distribución sociolingüística de los fenómenos lingüísticos en estudio, 3) asociación entre la redundancia de clíticos y el voseo pronominal y los factores sociodemográficos -sexo, edad y nivel educacional- de los informantes y 4) revisión de algunos patrones de convergencia y divergencia del empleo de estos fenómenos con otras variedades del español.

Es necesario precisar que para determinar la frecuencia de ambos fenómenos, se opta por no tratarlos estrictamente como una variable. Así, solo hemos fichado los usos explícitos de vos y los casos en los que se observaba redundancia de clíticos tal y como los hemos entendido desde la introducción de este trabajo. Respecto de la redundancia de clíticos, aclaramos, además, que se excluyen los casos de ‘doblaje’ (véase ejemplo 3).

Como consecuencia de lo anterior, el tratamiento de las variables no es el clásico, pues no hay una variante de “aplicación” versus una de “no aplicación” en lo que respecta a la variable dependiente (no se estudian los casos de redundancia de clíticos vs. los de no redundancia, ni los casos de voseo vs. los de tuteo, por ejemplo). Esta decisión metodológica no implica que no existan otras formas de abordar los fenómenos en estudio, sino que se trata de una opción que contribuye a determinar la distribución de la redundancia de clíticos y del voseo pronominal en el habla santiaguina, que es, por ahora, el propósito de esta investigación.

En lo que respecta a la descripción de los procedimientos aplicados, se incluye estadística descriptiva e inferencial. El paquete estadístico empleado es el SPSS (Statistical Package for the Social Sciences), versión 23.0 (IBM Corp., 2015). El grado de significación se definirá en el 5 %, según el cual p<0,05 será estadísticamente significativo. Dichos procedimientos siguen las sugerencias de Moreno Fernández (1990), López Morales (1994) y Hernández Campoy y Almeida (2005).

PRESENTACIÓN Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS

Esta sección se divide en dos grandes apartados. El primero da cuenta de los hallazgos referidos al estudio de la redundancia de clíticos, mientras que el segundo alude a los que se asocian al empleo del voseo pronominal en la comunidad de habla de Santiago de Chile.

Redundancia de clíticos

Se analizará en lo que sigue el fenómeno gramatical conocido como redundancia de pronombres clíticos, como un patrón característico de algunos grupos en el español chileno. En primer término, se presentan, en la Tabla 2,13 las formas de estos pronombres en las tres personas gramaticales del español:

Tabla 2:
Formas pronominales átonas
Formas de los pronombres personales átonos
Persona gramatical Singular Plural
1ra pers. me nos
2da pers. te os
3ra pers. compl. Directo masc. lo los
fem. la las
compl. directo o atributo neutro lo
compl. Indirecto le les
forma reflexiva se

En la redundancia de clíticos, fenómeno característico de la comunidad chilena, el hablante emplea de manera redundante el pronombre dentro de la misma oración, como lo muestra el ejemplo que sigue, en el que aparece dos veces la forma “te”, correspondiente a la segunda persona singular:

(2) ¿viste? entonces uno tiene que aprendel / a interpretar eso // entonces le le dijo y te voy a decirte el significado / le dijo / la cabeza de oro eres tú / el pecho de plata son los meo y los persa // el vientre de bronce / son los griegos (SCHI_H32_061).

En este caso se observa cómo el informante dobla la forma pronominal, cuya función en este caso es la de objeto indirecto, en un contexto en el que esta redundancia no es necesaria. Así, cuando hablamos de “redundancia” en este marco, se trata más bien de la introducción de un elemento para reforzar o enfatizar una idea o función, que incluso, en algunos casos, se incluye por desconocimiento de la norma, por lo que, en estricto rigor, es innecesario. Sobre la noción de redundancia y su carácter de necesario e innecesario, se afirma que este dependerá en gran medida del contexto de aparición de la unidad, como señala Wigdorsky (2004). Sin embargo, en estos contextos se aplica un criterio gramatical que sugiere la inclusión de un solo pronombre, cuya aparición es suficiente para expresar el significado y su correspondiente función. Según Silva-Corvalán (2001), la redundancia de clíticos se define como “el uso repetitivo del clítico verbal o pronombre átono” (p. 177). No obstante lo anterior, en español los pronombres átonos aparecen comúnmente junto al complemento al que refieren, cumpliendo la misma función (ver ejemplo 3).

(3) I: a mi mamá se la llevaron de urgencia (SCHI_H31_025).

A este fenómeno se le llama, según la Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2010), duplicación de complementos, pues aparece en la misma oración tanto el elemento clítico (la), como el complemento tónico correspondiente (a mi mamá). Este fenómeno se diferencia del analizado en el presente estudio pues su uso es transversal a la lengua (Becerra, 2007), y a pesar de poseer ciertas restricciones gramaticales y pragmáticas, no se encuentra estigmatizado, como sí sucede con la redundancia ya mencionada. Sobre este fenómeno, estudiosos como Silva-Corvalán (1980) afirman que no tiene una correlación social; otros investigadores, como Durán (2004), reconocen que los factores de género, nivel de instrucción y clase social son realmente significativos tanto en la reduplicación como en la omisión de ciertos pronombres átonos.

Según lo anterior, y a propósito de la presencia de la duplicación en otras variedades, el fenómeno analizado en Chile tiene la particularidad de duplicar también la forma, además de la función, es decir, se incluye dos veces el pronombre correspondiente, y no un pronombre y un grupo preposicional, como ocurre en otras ocasiones (en estos casos, no se trata de un pronombre redundante como tal, pues el elemento tónico posee otra estructura gramatical). Hellestøl (2014) analiza el fenómeno de duplicación en Bolivia, bajo el nombre de doblado clítico, y alude al uso generalizado del fenómeno en los hablantes. En cuanto al comportamiento del fenómeno, a continuación se presenta dos ejemplos expuestos por la autora, que, como se verá más adelante, presentan un comportamiento diferenciado al fenómeno de redundancia de clíticos analizado, siendo, por tanto, distintos gramaticalmente: a) 1) A Juan 2) le pasé la pelota; b) 3) Le mandé los documentos 4) a la administración.

En los casos anteriores, a) y b), el pronombre clítico correspondiente, 2) y 3), le tiene la misma función gramatical que los complementos preposicionales destacados, 1 y 4). No obstante, y a diferencia del fenómeno de redundancia de Chile, uno de los elementos se proyecta sintácticamente en una estructura (grupo preposicional) y no en dos pronombres, como sucede en la redundancia.

Entre los hallazgos Hellestøl (2014) destaca la preponderancia de la duplicación del complemento indirecto por sobre el directo y, además, la consideración del doblado clítico como un fenómeno asociado tanto a temas gramaticales como sociolingüísticos. Sobre esto último, la autora afirma que la aceptación y uso de la duplicación responde a factores sociodemográficos de la comunidad de Cochabamba, Bolivia.

En lo que refiere a la redundancia del pronombre clítico como tal, se revisan a continuación los hallazgos de su aparición. En la Tabla 3 se presenta la distribución de la redundancia en el corpus analizado:

Tabla 3:
Distribución de la redundancia de clíticos en la muestra
Sexo Hombre 45 (56,9 %)
Mujer 34 (43,03 %)
Edad 20-34 25 (31,6 %)
35-54 26 (32,9 %)
55 y más 28 (35,4 %)
Nivel de instrucción Bajo 42 (53,16 %)
Medio 37 (46,83 %)
Alto 0 (0 %)

Como se observa en la tabla anterior, el grupo alto no registra casos de redundancia, sino más bien presenta la forma “correcta”, con un solo pronombre ligado, como lo muestran los siguientes ejemplos:

(4) eeh en el suelo y el loco me empezó a huevear que qué bonita tu huevada y todo y después este me empezó a decir que se lo pasara (SCHI_H13_074).

(5) y yo le iba a tirar supuestamente la bombita a un amigo / tiré la bombita […] (SCHI_H13_075).

Las pruebas estadísticas realizadas muestran que hay significación para el nivel educacional, cuyo valor de p=0,001 se muestra la Figura 1, que se presenta a continuación.

Medias marginales de la redundancia de clíticos y factor nivel educacional.

Figura 1: Medias marginales de la redundancia de clíticos y factor nivel educacional.

Asimismo, el análisis de la interacción de variables externas también muestra que los resultados son estadísticamente significativos (p=0,049). Lo anterior otorga antecedentes interesantes sobre la estigmatización del fenómeno, que se refuerzan con el hecho de que la mayoría de los casos de redundancia se encuentra concentrado en los grupos medio y bajo. Para complementar estos antecedentes, y debido a los pocos casos de empleo del fenómeno, se realizaron pruebas de ji cuadrado de presencia y ausencia. Estas pruebas se llevaron a cabo con el único propósito de revisar cómo se comportaban los datos independientemente de su frecuencia de empleo, y considerando solamente el factor empleo vs. no empleo de la redundancia de clíticos por los hablantes. En este caso, el valor de p<0,000, que reflejan el orden inversamente proporcional del uso de este fenómeno, es decir, a medida que desciende la escala social se usa más y viceversa. Este hallazgo implica que la redundancia de clíticos no solo se utiliza más en los grupos bajos de la escala social en cuanto a su frecuencia, sino que, incluso sin considerarla, los informantes registran este uso de manera característica.

Es necesario mencionar, no obstante, que en los grupos medio y bajo se presenta una alternancia de uso, es decir, no solo hay registro de la forma redundante, sino también de la forma no duplicada, como los casos que se consignan a continuación:

(6) él me invitó entonces aproveché de ir / mis papás me tuvieron que hacer un permiso / por policía internacional (SCHI_H12_037).

(7) y bueno pero éramos niñas pues / y yo sentí así como que se me empezaban a doblar las piernas pues y lo único que gritaba era mamá (SCHI_M22_057).

Ahora bien, sobre estos grupos, la redundancia se da no solo con los pronombres de la primera persona, sino también con los de la segunda y la tercera. A continuación se presentan algunos casos:

(8) estuve separada estaba en el proceso recién en noviembre me había separado venia la navidad me pillaron las cuentas me tuve que encalillarme (SCHI_M11_012).

(9) y te voy a decirte una cosa le dije yo si me gusta la iglesia me voy a quedarme ahí y yo no creía en Dios pues (SCHI_H32_061).

(10) porque lo querían involucrarlo como que era no era consumidor, sino que era (SCHI_H32_065).

(11) si pues yo a lo mejor no sé lo que hago yo no me estés preguntándome por mi (SCHI_M11_012).

(12) entonces dice la/ me puse a conversar con un cura / primera vez que conversaba con un cura yo / y el cura me dijo mire C me dijo no podemos hablar los dos mientras tú no sepas qué significa exégesis / o hermenéutica // cuando tú aprendas eso / te vais a darte cuenta / lo que tenís que aprender para que conversemos los dos / y tenía razón pues y qué es lo que es exégesis / que tu lees un texto bíblico y lo explicas // si tú si tú no usáis exégesis vais a leer un texto bíblico no tenís idea cómo explicarlo (SCHI_H32_061).

(13) Recién me vengo a darme cuenta que no era el primero (SCHI_H31_027).

(14) fuimos a ver una viejita // y la viejita cuando ya antes que llegara me dijo ah ya sé a qué viene usted ¿qué le pasó? le empecé a contarle po // y ella me trató me trató y fíjate que me que me haya sanado (SCHI_H31_030).

Además, en los ejemplos (8) al (14) se observa que la redundancia se da en una estructura común, asociada a la aparición de un verbo conjugado y un verboide (infinitivo, gerundio). Lo anterior permite hipotetizar que los hablantes ven en la presencia de dos verbos la necesidad de incluir, por tanto, dos pronombres ligados:

  • Pronombre enclítico + verbo conjugado + verbo infinitivo + pronombre proclítico

La presencia de dos formas verbales como contexto de aparición de la redundancia, una personal y otra impersonal, se observa también en los siguientes ejemplos:

(15) reducido porque no se puede ampliar a más / ehh no debido a que yo he tenido experiencia como dirigente sindical ehh me quise apartarme mucho de las amistades / de los compromisos (SCHI_H32_065).

(16) me lo voy a llevarlo para allá / espérate no más que me den el pase viajo al tiro (SCHI_M11_011).

(17) bueno me tuve que acostumbrar no más porque si no no te llevan o te tenís que subirte así como a la mala <silencio/> así como para cargar la tarjeta y a lo mejor es complicado e igual tenís que andar con la tarjeta siempre carga (SCHI_M11_012).

Existe una preponderancia de redundancia de los pronombres de segunda persona (específicamente te), seguida por los de primera (me), lo que podría responder al contexto en el que surgen las entrevistas: un contexto de interacción que supone constantes apelaciones del entrevistado al entrevistador, y viceversa, y, además, una presentación de experiencias personales contadas en primera persona.

Como ha quedado claro a través de la presentación y discusión de los ejemplos, la duplicación es un fenómeno distinto y transversal; la redundancia, en tanto, es un fenómeno lingüístico exclusivo de la variedad de español hablado en Chile, que duplica el pronombre (forma) además de la función. Este fenómeno se presenta de manera exclusiva en los hablantes del grupo de instrucción básica completa o incompleta en la comunidad chilena.

Voseo pronominal

Como hemos precisado antes, analizamos el voseo pronominal únicamente explícito, es decir, el uso de vos como pronombre, para determinar su distribución en el habla santiaguina. Para esto, solo hemos fichado los usos explícitos de “vos”, pero no los empleos de la forma “tú” que pudieran haberse intercambiado, dado su elevado número de casos. Algunos ejemplos de este fenómeno son los que siguen:

(18) tengo que analizar las cosas a donde voy pues / cachái / trato de no ir para el lado más oscuro / como siempre te digo a vos po huevón / no Pedro / por acá no / porque por acá pasa esto (SCHI_H11_001).

(19) el loco está parado ahí y vos vai sentado (SCHI_H12_039).

(20) ¿cachái? ni nada y estái // hueviando no más o / son los amigos con los que no sé po de repente // aperran a subir el San Cristóbal con vos en [bici]cleta no sé po o // o puras huevadas po con lo que te vai a La Serena por un verano no sé po (SCHI_H13_074).

Como se puede apreciar, el voseo pronominal no siempre se acompaña de un voseo verbal, es decir, con el verbo asociado congruentemente conjugado, sino que su aparición puede realizarse de forma independiente, dado que no es necesario que tenga función sujeto dentro de la sintaxis.14 En este sentido, el voseo pronominal, como fórmula de tratamiento, puede ser utilizado en la misma interacción entre informante y entrevistador (ejemplo 21), así como también en discurso referido dentro de las narraciones del hablante (ejemplo 22).

(21) E: si me imagino que sí po huevón/ si erís de la U po huevón// I: y vos erís zorra po (SCHI_H12_039).

(22) así como tirándola como talla po huevón / y vos me decí eso le dije yo / ya po conchetumadre / me bajé y los huevones no se la creían / pesqué a las dos minas así puta igual piola / ¿eran dos? ¡no! subí a tres minas loco (SCHI_H11_002).

Para ver la distribución del voseo pronominal en los hablantes santiaguinos, revisar Tabla 4.

Tabla 4:
Distribución del voseo pronominal en la muestra
Sexo Hombre 31 (86,1 %)
Mujer 5 (13,9 %)
Edad 20-34 26 (72,2 %)
35-54 6 (16,6 %)
55 y más 4 (11,2 %)
Nivel de instrucción Bajo 26 (72,2 %)
Medio 7 (19,4 %)
Alto 3 (8,4 %)

Como se puede apreciar en los porcentajes, el voseo es más frecuente en los hombres jóvenes y del nivel educacional bajo de Santiago de Chile (ver Figura 2). Por su parte, las pruebas estadísticas nos permiten comprobar que estos hallazgos no son azarosos. Se trata de datos significativos con p=0,028.

Medias marginales del voseo pronominal y factor sexo

Figura 2: Medias marginales del voseo pronominal y factor sexo

El que los hombres utilicen en mayor medida que las mujeres el voseo pronominal podría corroborar el carácter estigmatizado que tiene este recurso en la comunidad santiaguina. Esto, porque a los hombres se les ha caracterizado como más vulgares, mientras que las mujeres, por el contrario, tenderían a utilizar formas más prestigiosas (Silva-Corvalán, 2001). Además, estos datos podrían sugerir que las mujeres prefieren el tuteo, como una forma neutra de tratamiento (Hummel, 2010), o bien por el ustedeo.

Para la edad, los datos sugieren que, a mayor edad, menor es el uso, relegándolo principalmente a la comunidad juvenil santiaguina. Nuevamente, nuestros datos son estadísticamente significativos (p=0,042) y se distribuyen como se muestra en la Figura 3.

Medias marginales del voseo pronominal y edad

Figura 3: Medias marginales del voseo pronominal y edad

Este dato es importante en tanto podría eventualmente implicar un cambio en curso. En efecto, el que sean los jóvenes los que más utilicen esta forma en estudio daría luces respecto a, por ejemplo, una vitalización del fenómeno. Así, reforzamos las ideas de Rivadeneira et al. (2017), quienes postulan la factibilidad de que se incorpore el voseo a la norma culta por su alto uso.

Finalmente, en cuanto al nivel de instrucción, mientras menor sea el nivel de instrucción, mayor es la ocurrencia del voseo pronominal por parte de los hablantes. Los datos son estadísticamente significativos (p=0,039). Al parecer, entonces, se trataría de un uso que atiende a la exclusividad del grupo socioeconómico más bajo, que es el de menor nivel educacional en Chile. En consecuencia, nuestros resultados coinciden con las descripciones de que el voseo, en efecto, pese a que se ha extendido, sigue en la actualidad siendo una forma más usual en el habla de los sujetos de menor nivel educacional, probablemente, debido a su relevo a la norma inculta, en términos de Oyanedel y Samaniego (1998). Esto, a su vez, podría implicar una estigmatización de su uso que explique el bajo uso de los hablantes de los restantes niveles de instrucción. La Figura 4 ilustra aquello:

Medias marginales del voseo pronominal y factor nivel educacional

Figura 4: Medias marginales del voseo pronominal y factor nivel educacional

Para complementar los datos anteriores, se realizaron pruebas de ji cuadrado de presencia y ausencia del fenómeno. Los datos muestran que existe correlación para el factor sexo (p=0,038), por lo tanto, se confirma que se trata de una forma más frecuente en los hombres de la comunidad de habla en estudio.

Entre las proyecciones de este primer análisis destaca la necesidad de confirmar la actitud de los hablantes frente a la forma en cuestión. Existe la posibilidad de que, al ser ampliamente usada por los grupos con nivel educacional bajo y escasamente por los grupos medios y altos de la escala de instrucción, el voseo pronominal se trate de una fórmula de tratamiento estigmatizada, lo que podría explicar las importantes diferencias en su uso. De la misma forma, esto podría explicar que los hombres lo utilicen más que las mujeres, según como se les ha caracterizado en la literatura.

Considerando los datos del corpus PRESEEA, en Tunja, Colombia, destaca el estudio de Avendaño de Barón (2014) sobre las fórmulas de tratamiento, en general. Utilizando el cuestionario de fórmulas de tratamiento de la entrevista sociolingüística del corpus, la autora observa que los hombres utilizan la forma usted en mayor medida que las mujeres, quienes prefieren las formas sumercé y . Paralelamente, la investigadora sugiere considerar estos datos a la luz de la teoría de la cortesía (Brown y Levinson, 1987) y al carácter afectivo de sumercé y .

Para otras variedades del español, contamos con algunas investigaciones previas, como el estudio de las fórmulas de tratamiento de los jóvenes madrileños de Molina Martos (1993), donde se investigan los pronombres y las fórmulas nominales; la de Sampedro Mella (2015), quien estudia las formas de tratamiento tú/usted en el corpus PRESEEA de Santiago de Compostela; y, la de Roselló (2016), quien estudia la variedad de habla de Valencia para analizar, en el corpus PRESEEA, las formas le y les con el propósito de observar el comportamiento de los pronombres átonos cuando desempeñan la función de complemento directo y cuáles son las variables que más condicionan su uso.

De investigaciones como las citadas previamente surge la inquietud por investigar las diferentes dimensiones del empleo de los pronombres de manera contrastiva entre las variedades del español.

CONCLUSIONES

A través del análisis de los datos hemos observado que la redundancia de clíticos es propia de los hablantes con menor instrucción en Chile y que se trata de un patrón exclusivo de esta variedad de habla. Además, se observó que el voseo pronominal es escaso y más característico de los hombres jóvenes con poca instrucción.

En términos generales, el análisis de los datos muestra que las variables externas en estudio presentan patrones característicos del habla chilena, ya que, por un lado, los hablantes más jóvenes suelen presentar una mayor diversidad en usos lingüísticos y, por otro, la educación constituye un papel fundamental que define el patrón adulto de variación. Así, se comprueba la hipótesis que planteaba que se trata de fenómenos lingüísticos más propios de los hablantes de los grupos bajos de la escala social.

En los dos casos, además, son los hombres los que tienden a la mayor utilización de los patrones lingüísticos investigados, lo que permite comprobar la segunda hipótesis de este estudio. Una de las posibles explicaciones que sugerimos para estas variaciones es que hay algunos fenómenos -como el voseo pronominal y la redundancia de clíticas- que definen la identidad de los hablantes y que podrían vincularse con ciertos valores pragmáticos, especialmente en los grupos más jóvenes (20-34 años) y en los grupos de los extremos bajos de la escala social.

Los hallazgos obtenidos, asimismo, revelan la importancia de desarrollar un estudio que trate la redundancia de clíticos y el voseo tanto pronominal como verbal de manera conjunta, dado que su funcionamiento es característico de la variedad de español chilena, tal como se aprecia en este fragmento del ejemplo (17) “bueno me tuve que acostumbrar no más porque si no no te llevan o te tenís que subirte así como a la mala (…)”. Además, se podría profundizar en el análisis de los pronombres que se utilizan con más frecuencia para el voseo pronominal, considerando la variable lingüística persona gramatical en relación con las variables externas en estudio. En este mismo orden, podrían incluirse el estudio de las tipologías verbales como variable lingüística y de ciertas estructuras asociadas con la aparición de un verbo conjugado y un verboide.

Por último, las comparaciones de los usos descritos con otras variedades del español, corrobora la relevancia del macro-corpus PRESEEA, pues permite desarrollar investigaciones de calidad y sobre la base de corpus de habla real. Asimismo, los datos provenientes de estos materiales son pertinentes para llevar a cabo estudios de variación en el sentido clásico (redundancia de clíticos vs. los de no redundancia; casos de voseo vs. tuteo), junto con investigaciones que incluyan una descripción de los condicionamientos lingüísticos de la redundancia de clíticos y del voseo pronominal (personas gramaticales asociadas, funciones gramaticales, entre otros).

También sería relevante poner el énfasis en estudios que aborden estos fenómenos de manera conjunta, de modo que, a la vez, se pueda indagar en el valor pragmático de estas construcciones. En este sentido, si bien hemos caracterizado los fenómenos como parte del desconocimiento de la norma de los hablantes, no negamos la existencia de posibles valores pragmáticos implicados en su empleo.

Las tareas descritas son parte de nuestros intereses en la actualidad y se hallan en pleno desarrollo.

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Licenciado en Letras, mención Lingüística y Literatura hispánicas por la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Lingüística con mención en Lengua Española por la Universidad de Chile. Desde 2016 es colaborador por el equipo de Santiago de Chile en el Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América (PRESEEA). Ayudante de las cátedras de Sociolingüística y Semántica y pragmática del español de la Universidad de Chile. Instructor Adjunto de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, Chile.
Licenciada en Letras, mención Lingüística y Literatura hispánicas por la Pontificia Universidad Católica de Chile, y estudiante regular del Magíster en Lingüística con menciones de la Universidad de Chile. Desde 2016, es colaboradora por el equipo de Santiago de Chile en el Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América (PRESEEA). Es, además, Instructor Adjunto de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, Chile. Los estudios de posgrado de la autora fueron financiados por CONICYT-PFCHA/MagísterNacional/2017 – 2217115.
Doctora en Lingüística por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Lingüística con mención en Lengua Española y Licenciada en Lengua y Literatura Hispánica con mención en Lingüística por la Universidad de Chile. Profesora Asistente de la Categoría Ordinaria del Departamento de Lingüística, Universidad de Chile, Santiago de Chile, Chile. Investigadora del equipo de Santiago de Chile en el Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América (PRESEEA). Hace docencia en los cursos de Sociolingüística, Semántica y Pragmática de la Lengua Española y Métodos de investigación.
Los ejemplos extraídos del corpus están codificados de la siguiente manera: SCHI= Santiago de Chile; H= Hombre y M= Mujer. El primer número, luego del sexo del informante, corresponde al grupo etario: 1= 20-34 años; 2= 35-54 años y 3= 55 años y más. El segundo número corresponde al nivel educacional del informante: 1= estudios básicos completos o incompletos; 2= estudios medios completos o incompletos y 3= estudios universitarios completos o incompletos. El número que sigue al guion corresponde al número correlativo que reciben los sujetos que conforman la muestra. Los ejemplos están transcritos en ortografía convencional y los fragmentos de discurso referido se ponen entre comillas. El empleo de los fenómenos lingüísticos en estudio se destaca con negrita y cursiva.
En este caso tampoco se trata del fenómeno conocido como reiteración pronominal, que es, por lo demás, equivalente al de doblado. En los casos analizados no solo se reitera la función correspondiente (OI y OD), sino que además se duplica la forma correspondiente (el pronombre clítico).
Esta narración se presenta solo como una suerte de contextualización de la variante en estudio, especialmente con el propósito de que el lector comprenda que se trata de un recurso que ha variado con el tiempo en las distintas zonas dialectales, lo que explica, por una parte, sus diferentes formas y, por otra, sus usos también diversos.
Correspondiente al uso de la forma usted, “se emplea principalmente como marca de respeto y distancia en situaciones asimétricas, en las que priman diferencias de edad, jerarquía o estatus” (Rivadeneira et al., 2017, p. 69) y, además, puede ser utilizado como demostración de cariño y afecto en contextos íntimos (Rivadeneira, 2016). (
Se emplea <h> para representar la aspiración de la <s> en la variedad de español de Chile.
Esta metodología reproduce, en gran medida, la descrita en todas las investigaciones realizadas por el equipo PRESEEA de Santiago de Chile (cf. http://preseea.linguas.net/Equipos/SantiagodeChile.aspx).
El PRESEEA es un proyecto para la creación de un corpus de lengua española hablada representativo del mundo hispánico en su variedad geográfica y social. Esos materiales se reúnen atendiendo a la diversidad sociolingüística de las comunidades de habla hispanohablantes. En la actualidad, el proyecto agrupa a cerca de 40 equipos de investigación sociolingüística.
Según Labov (1972/1983), el objetivo de la investigación lingüística de una comunidad de habla consiste en estudiar la forma como habla la gente cuando no está siendo sistemáticamente observada; sin embargo, sólo podemos obtener tales datos mediante la observación sistemática. A esto es a lo que se le ha denominado paradoja del observador. Este dilema se soluciona encontrando la manera de completar la entrevista formal con otros datos, o cambiando, de alguna manera, la estructura de la situación de la entrevista
Según Lenski (1954), se considera que un individuo es congruente con su estatus cuando las puntuaciones obtenidas en las diferentes dimensiones usadas para medir el estatus, son más o menos iguales, independientemente de que sus rangos sean altos, bajos o estén en una extensión media. Cuando las puntuaciones del individuo son muy diferentes, se habla de incongruencia de estatus.
Cuando se señala que el voseo verbal no siempre va acompañado de voseo pronominal, no se hace referencia al caso típico del voseo chileno, es decir, a la discordancia entre tú teníh, sino a la realización oblicua del pronombre.