Significados sobre la masculinidad construidos por hombres adultos de Buenaventura

  • Fanor Julián Solano Cárdenas
  • Sandra Patricia Rodríguez Mosquera

Resumen

En el presente artículo de investigación se describen y analizan, desde una perspectiva sociológica comparada, los significados sobre masculinidad construidos por los hombres del barrio Seis de Enero del Distrito Especial de Buenaventura y por los estudiantes de Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle, sede Pacífico. En términos metodológicos, se realizó un estudio cualitativo y se obtuvo la información a partir de la aplicación de 14 entrevistas semi-estructuradas, 7 a cada grupo de informantes. Se encontró que los hombres del barrio Seis de Enero reproducen unos significados sobre ser hombre que se corresponden con el modelo de masculinidad hegemónica y los roles tradicionales de género, reafirmando de esa forma la cultura patriarcal dominante de las comunidades afro de la costa pacífica colombiana, región de notoria híper-valoración de la virilidad y la sexualidad como características propias de lo masculino. Se identificó, asimismo, la construcción de una masculinidad emergente por parte de algunos estudiantes de arte dramático de la Universidad del Valle, estudiantes críticos de las etiquetas y representaciones tradicionales de ser hombre y mujer, así como la identidad sexual basada en el modelo hetero-normativo.

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Citas

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Publicado
2018-11-07
Como citar
SOLANO CÁRDENAS, Fanor Julián; RODRÍGUEZ MOSQUERA, Sandra Patricia. Significados sobre la masculinidad construidos por hombres adultos de Buenaventura. La Manzana de la Discordia, [S.l.], v. 13, n. 2, p. 73-90, nov. 2018. ISSN 2500-6738. Disponible en: <http://revistas.univalle.edu.co/index.php/la_manzana_de_la_discordia/article/view/7161>. Fecha de acceso: 21 feb. 2019 doi: https://doi.org/10.25100/lamanzanadeladiscordia.v13i2.7161.
Sección
Artículos

Palabras clave

masculinidad, significados, identidad de género, género, roles de género

Introducción

En el presente artículo se analizan de forma comparada los significados sobre masculinidad construidos por los hombres del barrio Seis de Enero del Distrito Especial de Buenaventura y los estudiantes de Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle, sede Pacífico. Las masculinidades en la costa pacífica, en general, y en Buenaventura, en particular, han sido estudiadas con cierto detalle. Al respecto, trabajos como los de Wade (2016), Viveros (2002), Urrea y Castrillón (2002) y Salazar (2016) abordan temáticas relacionadas con las masculinidades del hombre afro del pacífico colombiano, sin elevar esta categoría a objeto central de estudio.

Las investigaciones de Wade (2016), por ejemplo, resaltan cómo en la región pacífica predomina un modelo de poligamia serial capaz de definir no sólo los tipos de familia, sino también los roles de género, pues la ausencia del hombre en el hogar modifica aspectos como la figura de autoridad y proveeduría económica. La adopción de la poligamia fragmenta las relaciones entre padres e hijos, al tiempo que fisura el modelo hegemónico al reforzar la familia matrifocal. Aquí la mujer es simbolizada como un árbol tradicional de la región, el Guayacán, es decir, como la columna vertebral de la familia y la cultura, como fuerza estabilizante y cohesionadora.

En el contexto cultural de las comunidades afrocolombianas, según Wade (2016), se habla de tres tipos de hombres: el primero, el hombre mujeriego involucrado en la conquista sexual de mujeres incluso cuando está comprometido en una unión conyugal relativamente estable; el segundo, el hombre parrandero, bebedor, amante de las diversiones y bailarín siempre listo para las fiestas con sus amigos varones; y el último, el padre bueno que mantiene a su mujer e hijos. Sobre este último, Maya encontró que “en la región del pacífico en la provincia del Chocó la señal de madurez de un hombre es ser capaz de tomar a una mujer para su hogar y mantenerla a ella y los hijos que tiene junto a ella” (Maya, 1987, p. 116).

En la perspectiva de Viveros (2002), el hombre afro del Chocó es caracterizado como conquistador sexual y portador de habilidades para el deporte y el baile. Otras etiquetas socioculturales definen a los hombres afros como “padres ausentes”, “maridos promiscuos e infieles” y “proveedores irresponsables”. Como se ve, son etiquetas reforzadoras de la virilidad y la sexualidad como atributos del hombre afro del pacífico y, por lo mismo, expresan una subvaloración de la masculinidad negra en un contexto de dominación racial “blanca”; el hombre afro del pacífico resulta inferior en esta sociedad clasificada racialmente.

El presente artículo busca identificar y analizar bajo qué parámetros, etiquetas y representaciones, los hombres afro de Buenaventura se definen como hombres y qué relación guarda esta simbología con las características culturales de la región. Interesa saber si las masculinidades construidas reafirman el modelo hegemónico de ser hombre o si por el contrario se empiezan a gestar masculinidades emergentes. Dichas categorías son útiles para leer la realidad de las comunidades negras, porque permiten ubicar rupturas y continuidades entorno a la identidad de género históricamente delimitada por el sistema simbólico impuesto por el autoritarismo masculino.

Se entiende por masculinidad hegemónica al conjunto de prácticas y significados, que anclados en la cultura patriarcal heterenormativa, colocan al hombre en una posición de poder y superioridad frente a la mujer (Lamas, 1986; Bourdieu, 2000) a la vez que lo erigen como parámetro de humanidad (Colín, 2014). En otras palabras, se puede comprender como un modelo social que impone un modo particular de configuración de la subjetividad, la corporalidad, la posición existencial del común de los hombres y de los hombres comunes, e inhibe y anula la jerarquización social de las otras masculinidades (Bonino, 2003). La masculinidad hegemónica es una imposición, no en relación con los otros modelos de masculinidad, sino en relación con el orden de género como un todo. Es una expresión de los privilegios que comparten los hombres y que los ubican por encima de las mujeres (Connell, 1995).

La masculinidad emergente por su parte, se puede comprender como una forma de ser y vivir como hombre en contraposición al sistema hetero-centrado y patriarcal. Esta concepción se ancla en la definición planteada por Williams (1994), quien definió lo emergente en el campo de la cultura como los nuevos significados, valores, prácticas y relaciones esencialmente alternativas o en oposición a la cultura dominante. Lo hegemónico y lo emergente como formas de clasificación simbólica remiten a un campo de tensión de las masculinidades, pues según Raewyn Connell, son constructos producidos en un contexto cultural que genera percepciones, imágenes, interpretaciones y representaciones de la identidad de género que son contradictorias entre sí. Según la autora, estas tensiones se hacen más latentes y caóticas en el espacio escolar, porque es un escenario que genera interacciones de pares que se confrontan entre las antiguas y nuevas elaboraciones alrededor de la identidad de género. La masculinidad como experiencia de tensión se hace visible donde confluyen hombres que no cumplen con las pautas establecidas según los significados dados en la cultura a la que pertenecen (Connell, 2001).

De modo específico, buscamos profundizar en las continuidades, discontinuidades, tensiones y contradicciones que expresan los significados sobre la masculinidad tomando como base las percepciones de dos grupos poblacionales disimiles en cuanto a capital cultural y económico se refiere. El marco conceptual para hacer lectura de esta simbología enmarca los significados en dos modelos de masculinidad que funcionan como instrumentos heurísticos y/o tipos ideales que poseen utilidad analítica. Se resalta que los sujetos de estudio construyen su subjetividad en un contexto donde no sólo inciden las etiquetas tradicionales de la cultura patriarcal, también son importantes los imaginarios relativos a la pertenencia étnico-racial que demarcan prácticas y percepciones específicas.

El contexto de análisis incide de modo significativo en las prácticas e imaginarios de los sujetos de estudio por la forma cómo estos territorios y poblaciones han sido incorporados a la nación. La débil presencia del Estado colombiano en las zonas de poblamiento negro del país en todas las esferas sociales, es una constante que ha incidido en las condiciones económicas y culturales de las comunidades afrodescendientes y éstas a su vez han influenciado la matriz de símbolos relativos al género. De acuerdo con Urrea y Castrillón (2002) el modelo hegemónico de masculinidad fue construido en un contexto de marginalidad, pues en zonas de bajos recursos el hombre negro joven cuenta con pocos recursos simbólicos para autoafirmarse socialmente, siendo la exaltación de su virilidad y la híper-masculinidad un canal de identificación social. Del mismo modo, La Furcia (2015) señala que en esas zonas los hombres son sometidos al control moral del grupo de pares que impone los parámetros de masculinidad aceptados de acuerdo a lo esperado bajo el estamento socio- racial. En ese sentido, Salazar (2016) encontró que la práctica homosexual para los hombres negros representa una pérdida de estatus de la virilidad masculina. Los homosexuales negros no son vistos ni como hombres ni como mujeres, aunque los categorizan dentro de los parámetros femeninos de debilidad. Dentro de la población masculina negra la homosexualidad es percibida como una práctica del hombre blanco.

Las masculinidades hegemónicas tienden a afianzarse en estos territorios a pesar de contar con vínculos con ciudades principales de Colombia y del mundo donde se avanza en investigaciones en torno al género y las clasificaciones de género. La matriz simbólica que define los roles, funciones, imaginarios y formas de comportamiento entre hombres y mujeres en estas zonas está condicionada por factores como la pertenencia étnico-racial, la estratificación y la cultura, que son limitaciones sociales a las que sus pobladores deben enfrentarse si se encuentran en la búsqueda de los nuevos comportamientos del ser hombre.

El artículo está dividido en siete partes, a saber: metodología, características sociodemográficas de los sujetos de estudio, rasgos generales de la masculinidad, percepciones de la identidad sexual homosexual, el hombre afro en relación con hombres blanco-mestizos, percepción sobre el rol de la mujer afro y rol económico del hombre bonaverense. El documento finaliza con las conclusiones del estudio.

Metodología

Se realizó un estudio comprensivo entendido como aquel que busca captar los significados, las motivaciones, intenciones y proyecciones del accionar humano desde los conceptos que posee cada individuo de su actuar y pensar, es decir, desde su singularidad. La investigación asumió un carácter sincrónico y estuvo orientada por el método cualitativo que se fundamenta en la observación de realidades en torno a las subjetividades contextuales, permitiendo el análisis de situaciones individuales, familiares y sociales que inciden en el comportamiento.

Para la recolección de la información se realizaron 14 entrevistas semi-estructuradas, 7 a cada grupo de hombres. Los entrevistados fueron escogidos mediante el criterio de la conveniencia, el cual facilita la selección de la población de estudio a partir de lo más factible para el investigador, es decir, teniendo en cuenta la facilidad de acceso a los sujetos de estudio, todo enmarcado en criterios específicos de escogencia, en nuestro caso la pertenencia o no al entorno universitario y la residencia en un barrio de estratificación popular. El muestreo por conveniencia se utiliza dado que la población estudiada es demasiada grande, lo que imposibilita la inclusión total de los individuos. Bajo este criterio se buscó captar la diversidad y heterogeneidad, precisando que no se trata de un estudio representativo.

Se trabajó con hombres ubicados en el rango de 20 a 58 años, dos franjas de la adultez, entendiendo esta etapa desde las premisas de Fernández (2017), quien señala que existe una temprana edad adulta entre los 20 y los 40 años y una edad media entre los 40 y 65 años. Las entrevistas estuvieron orientadas por un cuestionario de 61 preguntas abiertas en torno a tres dimensiones de análisis: uno, significados de lo masculino; dos, percepción sobre las masculinidades subalternas y tres, percepción de la masculinidad del hombre afro de Buenaventura. El interés de la investigación se centró en lo particular y lo cotidiano. Se buscó identificar los significados que los sujetos de estudio le otorgaban a su masculinidad y el papel que estos significados desempeñaban en su medio social.

Lo sociodemográfico como base para comprender el contraste de las masculinidades

Antes de abordar el presente acápite, es importante observar el contexto en el que viven los sujetos de estudio, porque éste influencia formas de actuar según la cultura y oportunidades de relación que posean sus pobladores. Pues bien, Buenaventura abarca la tercera parte del territorio del departamento del Valle del Cauca, esto lo convierte en uno de los municipios más grandes de la región y el segundo más poblado (Reyes, 2010). La ciudad de Buenaventura es identificada como un distrito industrial, portuario, biodiverso y ecoturístico, a su vez se reconoce como la zona costera del departamento; es una de las ciudades más importantes de Colombia por poseer el principal puerto marítimo. Cuenta con tres vías de acceso: terrestre, marítima y aérea que permiten tener contacto con diversas ciudades del país y del mundo. De ahí la gran importancia del territorio, su posición geográfica lo convierte en una puerta del comercio nacional. Cabe reseñar que a pesar de gozar de este beneficio que convierte a la ciudad en el corredor principal de la economía colombiana, la condición de los nativos dista mucho del alcance de estas prebendas, siendo esta población una de las más empobrecidas del país.

A partir de lo anterior y como paso inicial para comprender los significados3 sobre la masculinidad construidos por los hombres adultos de Buenaventura se hizo necesario conocer la posición que ocupaban en el espacio social a partir de sus características socio-demográficas. De acuerdo con los datos presentados en la Tabla 1 y 2, doce de los entrevistados son hombres negros o afro de Buenaventura4 y los dos restantes mestizos. La mayoría son adultos jóvenes con presencia de algunos hombres ubicados en la adultez media, principalmente provenientes del barrio Seis de Enero. Diez de los entrevistados nacieron en Buenaventura, tres personas en otros municipios del Valle del Cauca y uno de los informantes en Timbiquí-Cauca. El lugar de nacimiento evidencia procesos de socialización en la costa pacífica colombiana, es decir, hay una matriz simbólica compartida. Todos, a pesar de sus diversos lugares de nacimiento, han pasado la mayor parte de su vida en Buenaventura. Los hombres del barrio Seis de Enero provienen, en su mayoría, de hogares nucleares completos o extensos. En el caso de los hombres de la Licenciatura en Arte Dramático no se observa un tipo predominante de hogar pues hay presencia de hogares nucleares con hijos, nucleares sin hijos, monoparentales y extensos. La composición y tipo de hogar son hechos relevantes para entender las masculinidades, porque la familia constituye un espacio donde se enseñan las ideas básicas sobre los roles de género y son construidas las primeras representaciones sobre lo masculino y lo femenino. Como la mayoría de los hombres son adultos jóvenes, la mitad de ellos aún no ha formado sus propias unidades familiares. Varios de ellos viven con sus madres, hermanos/as, amigos o solos. Entre los que formaron sus hogares, algunos tienen hijos menores de cinco años. Solo en uno de los casos el hogar está formado por hijos mayores de edad. En general, se trata de hombres jóvenes que aún viven en los hogares donde se socializaron y por tanto no han formado sus propias familias.

En cuanto al nivel educativo de los hombres del barrio Seis de Enero, cinco de ellos tenía educación básica secundaria completa, uno contaba con primaria incompleta y otro era tecnólogo. La caracterización indica hombres con un bajo nivel educativo, en contraste con la situación de los estudiantes de la Licenciatura de Arte Dramático que en el momento de realizar la investigación cursaban estudios universitarios. La participación en el escenario universitario también es clave para comprender los significados sobre la masculinidad. Allí los individuos se ven expuestos a una heterogeneidad de formas de ser hombre y mujer tanto de forma directa como indirecta. En las últimas décadas la universidad ha sido un lugar de construcción y deconstrucción de los modelos hegemónicos de género y espacio de organización de colectivos que reivindican transformaciones radicales en las relaciones humanas basadas en las etiquetas sexuales. Finalizando esta breve caracterización, es importante señalar que la mitad de los entrevistados declaró tener creencias religiosas cristianas, mientras que la otra mitad se declaró no creyente, filiación con una influencia notable en algunas representaciones sobre la sexualidad.

Tabla 1:
Características sociodemográficas hombres barrio Seis de Enero.
Pertenencia étnico/racial Negro Negro Negro Negro Negro Negro Negro
Edad 58 49 27 22 21 21 20
Lugar de Nacimiento Timbiqui- Cauca B/ventura B/aventura B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura
Lugar de Crianza B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura
Persona con la que vivía en la infancia Madre y Padre Madre y padrastro Madre y Padre Madre y padre Abuela y tía 4 hermanos y un tío y tía Madre y padre
Madre y padrastro
Personas con la que vive en la actualidad Esposa e hija menor Madre Esposa e hijo Madre, hermana y sobrino Hermanos Esposa e hija Amigos
Número de hijos 2 hombres- 2 mujeres mayores de edad No tiene hijos 1 hijo de 8 meses No tiene hijos No tiene Hijos 1 hija de 1 año y 3 meses No tiene hijos
Creencias religiosas Ninguna Cristiano Ninguna Cristiano adventista Ninguna Católico Católico
Nivel educativo 2° de primaria 6° de secundaria Bachiller soldado profesional Bachiller Bachiller Tecnología en sistemas Bachiller

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Tabla 2:
Características sociodemográficas de hombres de Licenciatura en Arte Dramático.
Pertenencia étnico/racial Negro Blanco/mestizo Negro Negro Negro Negro Blanco/mestizo
Edad 37 31 27 27 25 24 24
Lugar de nacimiento Cali Sevilla B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura Tuluá
Lugar de crianza Cali, hace 20 años vive en B/ventura Tuluá hace 10 años vive en B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura B/ventura Buga, hace 15 años vive en B/ventura
Personas con la que vivía en la infancia Tías Primas Abuelos Padres Hermana Padres y 5 hermanos Mamá hermano Padres
Personas con la que vivía en la actualidad Solo Esposa Mamá y Sobrina Esposa e hijo Esposa y tía Mamá y hermano Solo
Número de hijos No tiene No tiene No tiene 1 hijo de 2 años No tiene hijos No tiene hijos No tiene hijos
Creencias religiosas Ninguna Ninguna Cristiano Católico Ninguna Ninguna Católico

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Dos hombres distintos hablando de hombres: definición general de la masculinidad

El significado sobre qué es ser hombre fue construido a partir de una serie de pautas que determinan comportamientos definidos en una constante demostración de virilidad masculina. Los hombres se ubican como el principio de las normas sociales, por ello deben mostrarse con cierta valentía, madurez y liderazgo en los ámbitos donde se desenvuelven. Como lo menciona Rodríguez (2007), las masculinidades hegemónicas -entendido el término hegemónico desde la perspectiva de Raewyn Connell quien se fundamenta en las ideas de Antonio Gramsci-, guardan relación con la cultura, pues ésta influye sobre la moral por medio del lenguaje. A partir de lo anterior, cada hombre tiene una concepción del mundo que se conforma a partir de la cultura en la que se encuentra, a su vez esta concepción es hegemónica porque es la que se practica sin ser refutada. Asume un carácter hegemónico porque es la que construye a partir de su hermetismo una unidad de fuerzas sociales que determina la forma de pensar y actuar dentro de una cultura (Gruppi, 1978). Así pues, la masculinidad hegemónica está asociada a la fuerza física, la neutralidad emocional, la seguridad, el control, la individualidad, la objetividad, la racionalidad, la competitividad y la responsabilidad. Los hombres históricamente han cumplido un papel de liderazgo social. Desde la etapa infantil asumen una serie de tareas y oficios surgidos de una categorización social entre hombres y mujeres, cuyo fin es diferenciar uno del otro (Lamas, 1986).

La oposición entre mujeres y hombres es generada a partir de un constructo social relacionado con oficios específicos, como las labores de la casa para la mujer y el sostenimiento del hogar para el hombre. Esto juega un papel importante por la forma de relación y expresión de emociones de unos y de otros. A su vez, dicha forma de relación entra en el marco de las características que definen el ser hombre en la sociedad y por lo tanto dan lugar a la conducta estatuida socialmente como aceptable. En el caso de los hombres del barrio Seis de Enero, los argumentos coinciden con la idea de hombre como ser trabajador, cuidador de su mujer y familia, vigilante de la forma de expresión de sus sentimientos (Ver Tabla 3).

Tabla 3:
Qué define un hombre-expresión de los sentimientos hombres Barrio Seis de Enero.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Forma de vestir, responsabilidad Tiene que ser trabajador Tener los pantalones en la Cintura Carácter fuerte Conformación del hogar Tener palabra Leal con su familia
Yo expreso mis sentimientos, pero me cuido de no hacer espectáculo Mis padres me decían sea serio para que le tengan respeto por eso soy así Siempre trato de mostrar lo que siento eso no es nada malo Un hombre debe de mirar el momento para demostrar sus sentimientos Mi madre me enseñó el respeto El respeto y trabajar mucho Responsabilidad con su familia

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Para Rodríguez (2007), este tipo de masculinidad cumple con el modelo hegemónico, porque está direccionándose al alcance del prototipo de hombre socialmente aceptado, al cumplimiento social de las tareas de género y a la diferenciación creada entre hombres y mujeres a partir del anatema formado en oposición de lo femenino. Así las cosas, es el hombre quien debe cuidar a la mujer, debe trabajar, sostener la familia y cuidar la forma como expresa sus sentimientos para no demostrarse débil, porque es éste el que debe llevar la batuta social (Rodríguez, 2007). Los significados enunciados evidencian la profunda apropiación de la conducta hegemónica no sólo determinando tareas específicas a lo masculino, sino la permanente demostración de la masculinidad por medio del reconocimiento en el ámbito público y privado.

Por otra parte, algunos hombres de la Licenciatura en Arte Dramático dan visos de una emergente masculinidad, entendida la terminología emergente como una categoría que enmarca las masculinidades de vanguardia que están surgiendo en los escenarios sociales. Como lo menciona Raewyn Connell, estas masculinidades forjan una contra cultura que cuestiona el accionar de los hombres y la masculinidad tradicional o hegemónica. Es así como los muros que protegían la masculinidad convencional se han ido agrietando, dando lugar a que nuevas coaliciones emerjan y se puedan desarrollar nuevas perspectivas de interrelación. (Montaño, Palacios y Gantiva, 2009; Gasteiz, 2008). Para estos, ser hombre es ser un buen complemento, valorar a la mujer, contar con valores de respeto, legitimidad de la otredad, mantener relaciones de equidad y estar dispuesto a aprender de todos (Ver Tabla 4). En este contexto la palabra complemento significa que tanto hombres como mujeres tienen el mismo valor y nadie es inferior o superior.

Tabla 4:
Qué define un hombre-expresión de los sentimientos.Hombres Licenciatura en Arte Dramático.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Ser hombre es ser un buen complemento para la pareja que uno tiene, con esto quiero decir que dentro de una relación nadie es inferior al otro. Yo creo que para ser hombre hay que valorar a la mujer Cumplimiento de la palabra, ser la cabeza del hogar Ser hombre es ser consciente de su vida y ver cómo puede hacer para salir adelante Fuerza bruta, trabajo duro, querer a todo mundo para ser querido Respeto, solidaridad, amor, Los hombres son más de cosas prácticas, lleva la batuta, busca conquistar
Uno todos los días se va formando, en la medida que se va soltando Ser libre, aprender de todos y de todo, ser flexible Eso de ser muy expresivo con las emociones es como más femenino Uno es como es yo soy hablador, y cuando siento ganas de expresar lo que siento no me cohíbo. Ayudar cuando se debe hacerlo, respetar a los mayores Tratar a las personas de forma especial y diferente Todos somos iguales entonces siempre actúo bajo esa premisa

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

La valoración de la mujer está direccionada al reconocimiento de sus capacidades sin importar si su labor diaria es desempeñada en un hogar o en una empresa. Las mujeres tienen, aquí, las mismas facultades que los hombres y es a partir de ese pensamiento que “el hombre se va formando en la medida que se va soltando”, como lo menciona un entrevistado. El hombre por su parte, aprende cosas gratificantes para su vida sin otorgarle valoraciones de inferioridad, lo cual le brinda una serie de libertades emocionales.

Montaño, Palacios y Gantiva (2009) clasifican esta masculinidad como emergente, porque lleva a los hombres a mirarse desde una postura crítica y replantearse las pautas aprendidas culturalmente, pautas que han sido construidas a la luz de las leyes patriarcales hetero-céntricas. En las sociedades actuales existen hombres y mujeres cuya lógica de relacionamiento esta mediada por la igualdad y el respeto de la otredad. Algunos relatos de los hombres de la Licenciatura en Arte Dramático resaltan esta situación. En ellos se identifican las divisiones del ser hombre y mujer como una categorización vacía. Por ejemplo, dicen que no se puede definir la hombría desde valoraciones tradicionales, porque hay hombres que no cumplen con éstas. Igualmente hay mujeres fuertes, trabajadoras, proveedoras económicas y líderes, significaciones asignadas por lo general a los hombres, pero que de ninguna forma son exclusivas de estos. Reflexiones como las de los jóvenes de Arte Dramático cumplen un papel importante en la ruptura de la conducta patriarcal. Evocan a un hombre confrontado a sí mismo desde la reflexión personal y entabla relaciones más humanas que involucran la aceptación de la otredad (Montaño, Palacios y Gantiva, 2009; Gasteiz, 2008). En este grupo están los hombres con pensamiento de igualdad de género y todas aquellas poblaciones que no se reconocen como mujeres u hombres.

Partiendo de los elementos mencionados puede sugerirse lo siguiente: las diferencias entre ambos grupos de hombres están relacionadas con tres condicionantes. En primer lugar, se ubica el proceso de auto reflexión y crítica, tanto de las conductas propias como de las conductas de los otros hombres. Por medio de esta actitud los sujetos de estudio realizan cuestionamientos de las prácticas masculinas y toman como propio aquello considerado más conveniente para su valía social e individual. En segundo lugar, se encuentran los condicionantes del entorno social inmediato. Este contexto se expresa a través de las formas de pensar, hablar y actuar de hombres y mujeres. Así, los sujetos de estudio se forjan a partir de la interacción con una cultura casi homogénea que establece cómo deben ser los hombres deben ser para ser vistos como tales. En tercer lugar, está la apropiación o desapropiación de parámetros culturales. Este proceso implica la inclinación o distanciamiento de los individuos sujeto frente a la cultura aprendida, con la consecuente conducta ligada o bien a lo hegemónico o bien a las nuevas categorías de masculinidad.

Los factores señalados permiten comprender los significados de lo masculino construidos por los sujetos de estudio. Por un lado, los hombres del barrio Seis de Enero se encuentran condicionados por su entorno social inmediato, en el cual la influencia patriarcal es tangible por la forma de pensar, hablar y actuar predominante en hombres y mujeres de la región. Por otro lado, se encuentran los hombres de la Licenciatura en Arte Dramático, quienes pese a vivir en la misma región y estar expuestos a los mismos condicionantes de la cultura patriarcal, confluyen diariamente en el entorno universitario, lugar donde se problematiza y cuestiona el comportamiento masculino y sus determinantes culturales.

El caminar de dos varones en faldas: percepción de las identidades sexuales subalternas

Las masculinidades subalternas se enmarcan en una tipología de género que es crítica de la conducta hegemónica estatuida. Calificadas como una forma de desobediencia moral, este tipo de masculinidades han sido repudiadas fuertemente por diferentes instituciones sociales como la familia y la iglesia durante siglos. La homosexualidad es un claro ejemplo de conducta “desviada”, rechazada por la iglesia en tanto, según ella misma, violenta las leyes divinas e incita a la inmoralidad. A lo largo de la historia la homosexualidad fue categorizada como una enfermedad sexual y un camino hacia la perdición del alma. Money y Ehrhardt (1982) y Stoller (1968), por el contrario, señalaron que cada individuo va formando su identidad sexual durante un complejo proceso que no es definido por la biología sino por la socialización en la cultura. Las masculinidades subalternas, desde las cuales se reclama la homosexualidad como una identidad sexual legítima, se superponen a las normas socioculturales que ubican lo heterosexual como guía para definir la orientación de género de los individuos.

El contraste entre los hallazgos de Wade (2016), Viveros (2002), Urrea y Castrillón (2002) y Salazar (2016) y los resultados de la presente investigación en torno a la identidad sexual, permite señalar que la concepción de homosexualidad en Buenaventura se encuentra en un proceso de tránsito. Por un lado, persisten nociones tradicionales asociadas a los dogmas religiosos. Por otro lado, se evidencian trazos de re-significación que son inherentes al reconocimiento de la libre expresión y las identidades sexuales plurales.

En el entorno social bonaverense ha predominado una percepción que engloba la homosexualidad como una práctica del hombre blanco mestizo, teniendo que enfrentarse el hombre negro o afro homosexual a una discriminación socio racial mayor en tanto que esto dentro de la cultura es visto como una burla social. El hombre afro homosexual no es aceptado en los cánones femeninos ni masculinos, pero se sitúa en las significaciones femeninas de debilidad. Por tal motivo tener un pariente que tenga dicha orientación sexual obliga a los hombres de esa familia a refirmar constante su virilidad. Para la cultura de Buenaventura un hombre es homosexual a partir de su preferencia sexual, comportamiento feminizado, forma de vestir en algunos casos, tonalidad de la voz, ausencia de relaciones amorosas con mujeres, entre otros.

Entre los hombres del barrio Seis de Enero persisten muchas de estas valoraciones tradicionales. Para estos, ser homosexual es símbolo de desobediencia moral, porque dicha práctica es condenada por las normas religiosas y el hombre en su caminar sexual sólo puede reafirmar su masculinidad con mujeres (Ver Tabla 5). Para estos hombres aceptar las masculinidades subalternas tiene una connotación negativa, sobre todo si la persona que tiene esta orientación sexual pertenece a la familia. Ser hombre representa una fuente de poder social por las desigualdades históricas de género, sin embargo, cuando no se siguen los parámetros hetero-céntricos la masculinidad tiende a perder su valor simbólico. La heterosexualidad reafirma los significados que la tradición patriarcal trasmitió a los hombres mientras que la homosexualidad los niega. Este conflicto simbólico devela que la masculinidad hegemónica impone el binarismo aceptable/inaceptable como esquema de percepción y clasificación de las prácticas sexuales, excluyendo las múltiples opciones que pueden existir entre dos polos culturalmente construidos.

Tabla 5:
Posición frente a la homosexualidad-Hombres Barrio Seis de Enero.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Yo tengo un sobrino que es así él es una tapa de hombre, pero yo pues no hablo mal de él, pero me siento mal por él, la gente me dice es tu sobrino y yo le digo que se puede hacer Un hombre con una mujer, eso es lo natural, porque Dios lo dejó en su palabra Los hombres pueden escoger estar como quieran y uno lo que tiene que hacer es no discriminar, porque ellos son personas normales Eso está mal a pesar que eso es su naturaleza de ellos El hombre se hizo para estar con una mujer y eso es lo natural… aunque yo tengo un amigo así y el trato con él es muy diferente Para mí que cada quien escoge lo que quiere ser, si quiere estar con un hombre o con una mujer Mire el hombre nació para estar con una mujer no para estar con otro hombre

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Las actitudes de rechazo y aberración frente a la población gay expresan una fuerte influencia religiosa. En el imaginario construido los hombres homosexuales aparecen como almas perdidas que deben cambiar de conducta sexual para ser aceptados por Dios. El hombre debe entablar relaciones erótico-sexuales con una mujer. Eso es lo “natural”. Anclados en una férrea estructura conservadora, los hombres del barrio Seis de Enero se sienten afectados en su moral y creencias religiosas. Se desconoce que la identidad sexual masculina es aprendida y no heredada, es una construcción subjetiva que da sentido a las actuaciones y preferencias de los individuos tanto en el ámbito público como privado (Micolta, 2002). En algunos relatos de los entrevistados del barrio Seis de Enero, es importante reconocerlo, existe aceptación de la homosexualidad de conformidad con lo estatuido en las normas colombianas. Doble moral, ni más ni menos, sobre la cual reposa el desprecio y la desaprobación del otro.

Las valoraciones de los estudiantes de Licenciatura en Arte Dramático expresan una posición similar a la esbozada por los hombres del barrio Seis de Enero, es decir, de rechazo de la identidad sexual homosexual sobre la base de la naturalización de los cánones hetero-céntricos de base religiosa (Ver Tabla 6). Sin embargo, también es posible encontrar percepciones críticas que se alejan de la cultura patriarcal homofóbica. En síntesis, en ambos grupos encontramos hombres que naturalizan los significados tradicionales al enmarcarse dentro la cultura patriarcal dominante de corte étnico-racial. Esto, en tanto la construcción de imágenes de que es un hombre se basa en los significados de las clasificaciones de raza, es decir, el hombre negro está clasificado dentro de una categoría de violencia incontrolable [dicha categoría asignada por la clasificación blanca racista].

Tabla 6:
Posición frente a la homosexualidad-Hombres Licenciatura en Arte Dramático.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
En el arte, no sé si es una particularidad del arte, debe de ser una particularidad, en todo lugar valorar a la gente por sus ideas, por su producción por su rendimiento Tienen una vida bonita, por lo menos yo tengo un gusto particular por la gente que se cambia de sexo, porque es muy extraño que tengan un alma viviendo en un cuerpo extraño Yo pienso que puede ser una condición que se puede corregir, respeto el homosexualismo, pero no lo comparto Lo natural es hombre mujer pero no hay que criticarlos por que merecen un lugar en la sociedad donde sean respetados ni juzgarlos Yo pienso que la decisión la toma cada quien, si de pronto ellos se sienten bien en ese medio, yo respeto su decisión porque ellos son libres Pienso que ellos hicieron un rancho aparte, por la forma como se expresan, pero son tan libre de ser como mejor se sientan Cualquiera que sea tú decides si seguir sus perjuicios o tus deseos, con los hombres homosexuales puedo ser más sincero

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Dicha categoría es aceptada por algunos hombres negros, un ejemplo de ello son los raperos que por medio de su arte muestran una fuente de poder, una cierta violencia en su forma de comportarse, pero también es de gran importancia reseñar que se generan categorías que no producen tensiones como es el interés por el deporte (Connell, 2001). La construcción hegemónica rechaza otras formas de vivir/expresar la sexualidad, rechaza a los hombres que desean elegir libremente su orientación sexual.

En la perspectiva de algunos estudiantes, la identidad sexual no puede ser impuesta, porque es cada sujeto quien decide su orientación y preferencias siendo la libertad el valor que fundamenta esta elección. La identidad sexual es construida no heredada o trasmitida, porque es el resultado del auto-concepto estructurado por cada individuo de sí mismo, concepto que puede no acogerse a los preceptos sociales, culturales o religiosos (Lara y Martínez, 2012). Los trazos de masculinidad emergente expuestos evidencian la influencia de un entorno académico que reconoce a la comunidad LGTBI el papel legítimo que les ha sido negado solo por poseer una preferencia sexual distinta a la promulgada por la sociedad hetero-céntrica.

Los nativos y los forasteros: el hombre afro de Buenaventura frente a otros hombres

Los hombres del barrio Seis de Enero coincidieron con los estudiantes de la Licenciatura en Arte Dramático, en señalar que un hombre porteño, para ser considerado como tal, debe ser trabajador, serio, respetuoso, tener fortaleza para todo, alejarse de lo femenino y responder por su familia (Ver Tablas 7 y 8). Otros adjetivos como alegres, buenos bailarines, de alto rendimiento sexual, amantes de la rumba, divertidos y fiesteros, identificados en otros estudios como características del hombre porteño colombiano (Viveros, 2002; Wade, 2016), también aparecieron entre las características que definen al afro bonaverense. La construcción social del hombre de Buenaventura elaborada por los sujetos de estudio, evocan las pautas tradicionales de la cultura patriarcal presente en entornos jerarquizados racialmente en los cuales la virilidad, la sexualidad y la fortaleza física, aparecen como los atributos determinantes de la masculinidad.

Tabla 7:
Características del hombre afro-Hombres Barrio Seis de Enero.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Mi papá decía el hombre para ser hombre debe defenderse con su trabajo, además del respeto con todas las personas Hay que ser fuerte, tener temple de un hombre, serio. La forma de vestir, el corte de cabello. Un hombre de Buenaventura debe tener la cultura del pacífico, trabajador, alegre. Debe tener cultura, identidad de hombre negro, una buena referencia del lugar donde vive, es decir, conocerlo, alejarse del perfil femenino. Porque a un hombre lo definen muchas cosas, el trabajo, núcleo familiar y saber comportarse como un hombre Aunque a los hombres de Buenaventura los diferencia la cultura, en Buenaventura está el perreo, es decir bailar, fiesta Los hombres de Buenaventura somos divertidos, nos gusta tomar, nos gusta la fiesta, somos recocheros, es decir hacemos muchas bromas, nos gusta gastar, nos divertimos con cualquier cosa

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Tabla 8:
Características del hombre afro-Hombres Licenciatura en Arte Dramático.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
El juego del machismo no solo es aceptable para hombres sino para mujeres, aquí si a alguien no le gusta algo te lo dice de entrada y si alguien le gusta algo se lo dice de entrada Aquí son muy explosivos, yo siento como si a cada rato se fueran a pelear pero es algo cultural Los hombres afros no colaboran con los trabajos de la casa. Son machistas, dominantes, alegres, festivos Un hombre afro está caracterizado por ser un buen trabajador, saca adelante a su familia. un hombre afro debe ser lo que realmente quiere él ser Nosotros nos caracterizamos porque todo es rumba Acá los hombres son muy expresivos, alegres El hombre negro debe ser un hombre muy simpático. Comportarse mostrando su potencia sexual.

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

En efecto, en este tipo de espacios el modelo hegemónico se encuentra mayormente arraigado, aceptado y bien visto tanto por mujeres como por hombres quienes, en general, tienden a realizar una híper-valoración de los principios del patriarcalismo (Urrea y Castrillón, 2002). Percepciones alternativas a las dominantes circulan, pero no cuentan con mucha aceptación, porque los hombres son sometidos al control moral del grupo de pares que impone los parámetros de masculinidad (La Furcia, 2015). El prototipo de masculinidad construido por el hombre afro contrasta con el perfil del hombre blanco-mestizo caracterizado como cumplidor en el hogar, un patriarca que responde por su mujer e hijos, de relaciones conyugales estables y con facilidad para desenvolverse en el medio comercial, propiedades que le otorgan reconocimiento, admiración y respeto social porque ha sido criado para ser jefe (Viveros, 2002). En virtud de las características señaladas, el hombre blanco-mestizo no se enfrenta a ninguna discriminación racial, no es sexualizado, ni está en la obligación de ganar espacios sociales porque la sociedad lo acoge desde su nacimiento, situación distinta a la vivida por el hombre negro o afro, quien si debe ganar espacios sociales para ser reconocido y recibir alguna forma de respecto sociocultural.

En casa me espera(n) mi(s) mujer(es): reafirmación del patriarcado

Si el lugar de los hombres es el espacio público, el de las mujeres es el espacio privado. En la perspectiva de la mayoría de los sujetos de estudio la mujer afro está destinada a cuidar del hogar y garantizar la socialización de la prole. Es ella la encargada de educar a los hijos, preparar los alimentos, lavar la ropa y limpiar la casa (Ver Tabla 9 y 10). En pocas palabras, debe estar en el hogar disponible para su esposo.

Tabla 9:
Rol de la mujer afro-percepción de la poligamia-Hombres Barrio Seis de Enero.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Una mujer negra que no hace oficio en la casa es mundana, porque las cosas de la casa las debe hacer la mujer, ya si ella está enferma el hombre le puede ayudar La mujer negra debe saber cocinar, lavar y lidiar con los niños La mujer de Buenaventura cocina, lava, tiende a ser ama de casa La mujer afro, la mayoría, son madres cabezas de hogar Las mujeres cocinan y hacen labores de la casa y el hombre el oficio de la casa que debe hacer es sacar la basura y pintar la casa La mujer debe cuidar los niños, lavar la ropa, estar pendiente de lo que se necesita en la casa y los hombres trabajar Las mujeres deben cocinar, lavar, y atender a los niños. Los hombres, por otro lado, deben llevar la comida a la casa
La poligamia rueda aquí en Buenaventura como rueda la pelota, el hombre lo hace por la pelea de la mujer La poligamia yo no la veo como algo bueno La poligamia es muy frecuente, yo creo lo hacen los hombres por el machismo La poligamia está mal, porque si uno está con una persona es con esa solamente Poligamia para mí no es muy aceptable, porque crea un problema grande, lo digo por los ingresos económicos Poligamia se dio mucho. Yo creo que se dio aquí, porque los hombres trataban bien a las mujeres que tenían La poligamia aquí en Buenaventura se practica, porque la misma mujer lo ha permitido

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Tabla 10:
Rol de la mujer-afro-percepción de la poligamia-Hombres Licenciatura en Arte Dramático.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Las mujeres deben cocinar y encargarse de equilibrar la familia con su presencia permanente en el hogar y el hombre encargarse de traer los recursos económicos Como pareja se aprendan a coordinar. Pero si la mujer no le gusta realizar oficios domésticos, para mí es normal Hay mujeres y hombres que no realizan oficios de la casa y está bien En Buenaventura la mujer debe ocuparse de los oficios de la casa y el hombre de la economía Mira tanto el hombre y la mujer deben trabajar mutuamente en el hogar Se deben repartir, ambos deben trabajar, ambos pueden hacer parte de las labores domésticas Aquí es algo muy cuadrado, aquí el hombre es el que lleva la plata, el hombre es el que le coloca el nombre a los niños, la mujer se encarga del cuidado
Yo he visto que aquí se maneja mucho la poligamia los hombres tienen muchas mujeres La poligamia no debería pasar, mire uno es más hombre cuando esta con alguien y sabe quererle La poligamia yo no pienso nada, porque en algunas culturas la respetan La que crea que es más importante hacer otra cosa que aprender las cosas de mujer, en un momento que esa vida le cobre las amargas empieza a sufrir Poligamia no he tenido esa oportunidad y la valoración que yo le puedo dar, es que cada quien sabe cómo hace sus cosas Cada quien tiene libertad de tener su sexualidad El hombre aquí puede tener dos y tres mujeres, pero necesita llegar a soltar la plata a las casas

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Esta representación constituye una tendencia en las culturas patriarcales en las cuales el hombre se erige como el proveedor económico y la mujer como fuente de amor, porque nació para maternar y cuidar de los otros. Adicionalmente, esta división de roles y funciones asigna a la mujer la tarea de mantener la estabilidad emocional y afectiva mientras que el hombre debe garantizar la estabilidad económica y el orden del hogar.

En palabras de los entrevistados, la mujer afro es la encargada de estabilizar la familia. En efecto, Wade (2016) encontró que en la región pacífica la mujer es vista como una fuerza cohesionadora, porque equilibra la familia y la mantiene unida. Así, mientras los hombres pueden circulan por el espacio público sin restricción alguna, e incluso, por varios hogares de forma paralela, la mujer asume como destino permanecer en la casa al cuidado de los hijos como estrategia de reproducción de la familia y la sociedad.

Si la percepción dominante apunta a la feminización de las tareas del hogar, otras ideas están direccionadas hacia la democratización de los roles y funciones domésticos. Algunos estudiantes de Arte Dramático consideran que la mujer no nació para ser una empleada doméstica sin remuneración (Ver Tabla 10). Ni la mujer ni el hombre están en la obligación de realizar los oficios del hogar. La organización y realización de estas tareas debe ser resultado de una concertación equitativa. Todos los miembros de la familia están en capacidad de llevarlas a cabo. Subyace una idea de equidad crítica de las desigualdades de género que relegan a la mujer a una posición de subordinación e inferioridad. Coordinar, compartir y dividir las tareas domésticas supone un avance en la disolución de la jerarquía establecida entre los géneros, al menos, como proyecto germinal.

La re-significación de roles y funciones es expresión de un orden democrático en elaboración basado en el reconocimiento del otro y sus múltiples posibilidades de acción. Sin duda alguna, las percepciones contra-hegemónicas evidencian un avance en la construcción de una nueva masculinidad, sin embargo, otras posturas dan cuenta del fuerte arraigo de la cultura patriarcal. Nos referimos a la percepción sobre la poligamia. Los hombres de la costa pacífica han sido catalogados como hombres mujeriegos (Wade, 2016) y maridos promiscuos e infieles (Viveros, 2002). Imaginario reconocido por la mayor parte de los sujetos de estudio: la poligamia es algo común y “natural” en Buenaventura. Algunos consideran común esta práctica en tanto la mujer lo permite y en algunas culturas es válido en virtud del machismo reinante, por tanto no constituye ningún problema. Otros parecen rechazar la poligamia pensando en las implicaciones económicas de establecer varias relaciones; asunto inviable dada la carencia de ingresos de los hombres de la región. Solo algunos entrevistados manifestaron no estar de acuerdo con la poligamia por respeto a la dignidad de la pareja.

El machismo, según tales percepciones, está siendo cuestionado, pero aún ejerce una gran influencia en la construcción de la feminidad, la masculinidad y la forma que asumen las relaciones de pareja. En el modelo esbozado la mujer no sólo debe permanecer en el hogar para garantizar la supervivencia de la prole, sino para satisfacer los deseos erótico-sexuales de su esposo bajo el esquema de la polígama seriada. Los hombres de la región no parecen caminar hacia la ruptura del modelo hegemónico, porque saben que en su casa “siempre los espera(n) su(s) mujer(es)”.

El trabajo fuerte lo hago yo: rol económico del hombre afro

El hombre afro o negro de Buenaventura ha sido encuadrado bajo dos representaciones, de un lado, se le otorgó el sustantivo de hombre trabajador, de otro lado, se le asignó el calificativo de hombre perezoso. Más allá de estas construcciones sociales, el hombre de la región ha desempeñado trabajos que le permiten reafirmar la representación dominante de masculinidad. Como señalan Urrea y Castrillón (2002), en estos contextos existe una híper-valoración de los parámetros masculinos que rezan que el hombre debe demostrar su valía por medio del sostenimiento económico de la mujer e hijos a través del trabajo fuerte.

Esta valoración está presente en los diferentes trabajos desempeñados por los sujetos de estudio, quienes se han ocupado en actividades como construcción, jornalero rural, pesca, ventas ambulantes y minería que, en muchos casos, son las únicas que han conseguido realizar en la ciudad por la precariedad del mercado laboral y la baja diversificación de la estructura productiva (Ver Tabla 11 y Tabla 12).

Tabla 11:
Ocupación del hombre afro-Hombres Barrio Seis de Enero.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Construcción, haciendo casa, rosando monte, cortando palo, haciendo bodega, desbaratando carros, abriendo caminos, descampando, volviéndole acampar acampándole He vendido, comerciante, trabajador de construcción, minería, vendedor, contaduría en el muelle En el muelle trabajando como estibador en construcción y en el ejército, soy soldado Construcción, ‘apertor’ de mercancía en la sociedad portuaria, minería, madera, pesca, construcción Ayudante de colectivo, ayudante de construcción obra blanca. Ahora trabajo en una empresa Trabajo en obra blanca, trabajo de PVC, empacador. Si ya tiene una profesión, en lo que se preparó Trabajar, en empresas, vendedor ambulante y oficinas

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Tabla 12:
Ocupación del hombre afro-Hombres Licenciatura en Arte Dramático.
Entrevistado 1 Entrevistado 2 Entrevistado 3 Entrevistado 4 Entrevistado 5 Entrevistado 6 Entrevistado 7
Trabajar en la pesca, construcción o en el muelle. Yo soy profesor Trabajar en infantería, marina El hombre afro está calificado para realizar cualquier actividad económica Después que este en un marco legal cualquier trabajo Vender cosas legales, construcción, cortaba monte en los linderos, estoy trabajando como docente en colegio, trabajado como actor en cine, en obras de teatro Hay que tener en cuenta que un hombre afro tiene la capacidad de trabajar en cualquier lugar Actuar, trabaje en la Universidad en la monitoria de laboratorio
Ebanistería Trabajar en el puerto
Bavaria De madera
Gases de Occidente Pesca
Olímpica Oficios ambulantes
Mercadería
Vendiendo en la calle
Trabajé en el semáforo, monitoria

Fuente: Investigación significados sobre las masculinidades construidas por hombres adultos de Buenaventura

Como excepción, están los trabajos de los estudiantes de Arte Dramático, quienes principalmente se han dedicado a la actividad docente o artística propia de su área de formación. Se trata de empleos, en su gran mayoría, mal remunerados y categorizados como subempleo, siendo realizados por los hombres de la zona, porque es lo único que encuentran para sustentarse económicamente. Dichos trabajos no reafirman la masculinidad en su sentido tradicional, pero si otorgan reconocimiento social en un ejercicio que deconstruye las bases del patriarcalismo. Otros empleos relacionados con actividades intelectuales, de oficina o empresariales, no aparecieron entre los oficios de los entrevistados.

Los trabajos realizados por los hombres de la región son culturalmente asignados a lo masculino, porque requieren de mucha fuerza física, resistencia corporal y agresividad. Los hombres, al desempeñarlos, reafirman su masculinidad en tanto que demuestran sus capacidades, al mismo tiempo que logran tener una retribución económica que les otorga un estatus de respeto dentro de su grupo familiar. Es importante reconocer que las actividades mencionadas, pese a ser categorizadas como trabajo masculino, también son realizadas por mujeres en una menor proporción. Es el caso de la construcción, rosar monte, descampando y volviendo a campar5. Aunque en teoría no existe obstáculo para que las mujeres puedan realizar estos oficios, en la práctica aquellas que los hacen son calificadas como “marimachas”, hecho que expresa el carácter coercitivo y normativo de la cultura patriarcal.

Las actividades y oficios realizados por los hombres de Buenaventura evidencian que la masculinidad se crea bajo ciertos parámetros, como la expresión de la potencia y la fuerza a partir del empleo desarrollado. Los oficios retributivos económicamente se encuentran categorizados en función del sexo entre frágiles y duros. Los hombres realizan los trabajos fuertes y las mujeres los trabajos frágiles. De esta manera, social y culturalmente el hombre que trabaja en un salón de belleza pintando uñas, cepillando cabellos y maquillando el rostro, se categoriza en un lugar distinto que el hombre que trabaja en la construcción o en las actividades agrícolas. Los primeros serían oficios feminizados, así puedan ser realizados por hombres; mientras que los segundos serían oficios masculinizados, así puedan ser realizados por mujeres. Por esta razón, el dinero que devengan ambos sujetos posee cargas sociales distintas. Los primeros, no ganan reconocimiento por su esfuerzo; los segundos, por el contrario, no sólo obtienen reconocimiento por la labor realizada, sino que son admirados en su contexto social. Este juego de roles sitúa a los hombres en categorías sociales diferentes, definidas principalmente por el tipo de oficio que realizan, hecho que a su vez está asociado con la significación sociocultural que tienen las actividades y ocupaciones en el medio social.

Conclusiones

Las mudanzas en la matriz simbólica de género en el mundo actual dieron lugar no sólo a una redefinición de las feminidades, sino también de las masculinidades. El modelo hetero-normativo patriarcal no cuenta ya con la misma fuerza y preeminencia. La histórica cultura machista que asociaba el ser hombre con atributos como la seguridad, la objetividad, la fuerza física y la neutralidad emocional, no se derrumbó, pero sus bases son más inestables que antaño. El patriarcalismo está erosionado por un sistema simbólico en construcción y deconstrucción permanente que se moldea en función de los avances del conocimiento científico, las luchas sociales y las transformaciones jurídicas. Las discusiones relativas a roles de género e identidades sexuales están a la orden del día en el debate público y privado contemporáneo.

Un instrumento con potencialidad heurística para entender estos cambios es la distinción entre masculinidades hegemónicas y emergentes. Estas categorías funcionan como tipos ideales para clasificar prácticas e imaginarios alrededor de lo masculino, pero también abren la posibilidad para visibilizar las tensiones y contradicciones que subyacen a la elaboración de los significados relativos al género. Su ventaja está en reconocer que el ser hombre es un campo en tensión cargado de contradicciones y rupturas. El caso analizado en el presente estudio devela ese carácter, es decir, de un sistema simbólico en reconstrucción, de significados en tránsito. Por un lado, se reafirman concepciones que reproducen el modelo de masculinidad hegemónica y los roles tradicional de género. Prima aquí la defensa de la cultura patriarcal presente en las comunidades afro de la costa pacífica colombiana, donde hay una híper valoración de la virilidad y la sexualidad como características propias de lo masculino y una subvaloración de la mujer como agente de reproducción y cuidado. Este modelo de masculinidad, más arraigado entre los hombres del barrio Seis de Enero, asocia el ser hombre con el desempeño adecuado en el espacio público, la proveeduría económica, el cuidado de la familia y la autoridad parental, aunque en la práctica los hombres de la región no tengan un hogar estable ni respondan económicamente por todos los hijos que tienen. En términos de la identidad sexual defienden la heteronormatividad y las prácticas de poligamia seriada, que los coloca como el género dominante en las relaciones de pareja. Su rol laboral también se enmarca en actividades desarrolladas en el espacio público que requieren de la fuerza física.

Por otro lado, se identificó la construcción de una masculinidad emergente por parte de algunos estudiantes de Arte Dramático de la Universidad del Valle, quienes cuestionan las etiquetas y representaciones tradicionales de ser hombre y mujer, así como la identidad sexual basada en el modelo hetero-normativo. Para estos hombres la sexualidad no está determinada por la biología y no existen roles específicos para hombres y mujeres. Aceptan los roles de género como construcciones sociales y resaltan la capacidad de la mujer para desempeñar cualquier trabajo, oficio o rol social.

Como ocurre con toda tipología, se evidencian prácticas e imaginarios alrededor de la masculinidad que no se encajan exactamente dentro de la clasificación construida. Al respecto se encontraron sujetos que oscilaron entre los dos polos analíticos, bien sea, porque no se ubicaban de forma marcada en uno de ellos, o porque tenían posicionamientos tradicionales en ciertos temas y emergentes en otros. Este tipo de construcciones “sin lugar” simbólico aparente, son propias de una sociedad marcadamente conservadora que transita aceleradamente hacia una modernidad diversa, multicultural y multicolor. En esta investigación las hemos denominado “significados en tránsito”, que implica tensiones y contradicciones, continuidades y discontinuidades de sentido ancladas en un mundo turbulento en constante cambio

Entre las contradicciones también hay puntos de encuentro. Tanto los informantes del barrio Seis de Enero como los de Licenciatura en Arte Dramático definen al hombre de Buenaventura como una persona con gusto por la música y por la rumba, con un alto carisma social, machista, bulloso, expresivo y padre ausente en la crianza de sus hijos. Algunas de estas características son asociadas con la potencia sexual y la virilidad. Un hallazgo importante en la cultura de Buenaventura referida al tema abordado en este artículo se relaciona con cuan conveniente resulta la doctrina patriarcal para los hombres, porque quien sostiene el núcleo familiar, la cultura, la crianza de los hijos y en algunos casos los nietos, es la mujer. En dicha zona, como puede ser obvio, se observa en gran proporción el matriarcado siempre y cuando no haya un hombre adulto como pareja de la mujer matriarca del hogar.

La investigación evidenció significados sobre la masculinidad construidos alrededor de tres condicionantes: nivel de auto reflexión crítica propia y ajena, entorno social inmediato y apropiación o desapropiación de parámetros culturales. Estos tres factores permiten hacer una lectura de las prácticas, ideas y actitudes de ambas poblaciones respecto a los roles y funciones de género. A su vez, se observó que las diferencias en las construcciones simbólicas alrededor de la masculinidad por parte de ambos grupos de hombres, están relacionadas con un mayor nivel de escolaridad y todo lo que esto implica: acceso a discusiones académicas sobre la temática, contacto con otras experiencias, espacios e imaginarios sociales; capacidad de llevar a cabo procesos reflexivos sobre el papel de mujeres y hombres en la sociedad; posibilidad de deconstrucción y critica de la herencia cultural y cuestionamiento de la cultura patriarcal.

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Trabajadora Social de la Universidad del Valle, Buenaventura.
Sociólogo, Magíster en Sociología de la Universidad del Valle, Doctor (C) en Ciencias Sociales del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Brasilia-Brasil. Miembro del Laboratorio de Estudios Sobre las Migraciones Internacionales –LAEMI- de la Universidad de Brasilia y del Grupo de Trabajo de CLACSO Migración Sur-Sur. Sociólogo mejor graduando año 2006. Programa de Sociología. Universidad del Valle. Becario Maestría en Sociología Universidad del Valle. Bolsista Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior -CAPES-Ministério de Educação do Brasil.
Los significados son construcciones subjetivas enraizadas en la cultura de pueblos. Constituyen aprendizajes de los sujetos, poseen una intencionalidad, buscan organizar la sociedad, tienen una valoración social e individual y se encuentran en un contexto histórico definido (
Algunos pobladores de la región se reconocen como personas negras al argumentar que al aceptar dicho término admiten la situación de marginalidad en la que viven. De otro lado, el resto de pobladores que se reconocen como personas afros buscan alejarse de la construcción social negativa construida por el esclavizador y que aún se mantienen en algunas personas.
Descampando y volviendo a campar hace alusión al desmonte y carga de mercancías que llega o sale del muelle en camiones. Es un oficio por el que se paga entre cien mil y doscientos mil pesos por una noche de trabajo.