Escritoras colombianas bajo la mirada del Bildungsroman, como escritura de construcción de identidad: Marvel Moreno y Albalucía Ángel

  • Adriana Rosas Consuegra Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia

Resumen

Hablar de Marvel Moreno y Albalucía Ángel en la historia literaria de mujeres en Colombia es recurrir a dos de sus máximas representantes. Por medio del Bildungsroman, Gynocritics y desde la perspectiva de la literatura comparada, nos acercamos a sus novelas En diciembre llegaban las brisas (1987) y Misiá señora (1982). El Bildgungsroman femenino contemporáneo bajo la formación de identidad es un campo que no ha sido suficientemente investigado desde la crítica literaria en América Latina. Y sus personajes, al mismo que presentan la formación del yo, desarticulan o cuestionan los discursos canónicos heredados.

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Biografía del Autor

Adriana Rosas Consuegra, Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia

Profesora de literatura en el Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad del Norte. Grupo de investigación STUDIA. Doctora y máster en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad Autónoma de Barcelona. Realizó estudios de cine y un diplomado de especialización en escritura de guion en Buenos Aires. Sus investigaciones han versado sobre escritoras colombianas, Bildungsroman, la literatura del Caribe, la creación literaria, el arte en el desplazamiento forzado en Colombia, cine y literatura. Autora de artículos, cuentos y crónicas, publicados en libros, revistas y antologías colombianas, en Italia, Dinamarca, México y España.  Escritora. En el 2016, se publicó su libro de viajes Brújula de los deseos y en 2014, su libro de cuentos Frente a un hombre desnudo (Collage editores). Dirige el Taller Caminantes Creativos, de RELATA-Ministerio de Cultura. En el 2015, fue ganadora de una beca de Circulación Internacional del Ministerio de Cultura. En el 2017, fue ganadora del segundo premio de poesía, del Portafolio de Estímulos de la Secretaría de Cultura de Barranquilla, por su libro de poemas Travesías. Correo electrónico: arosas@uninorte.edu.co.

Citas

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Publicado
2018-02-28
Como citar
ROSAS CONSUEGRA, Adriana. Escritoras colombianas bajo la mirada del Bildungsroman, como escritura de construcción de identidad: Marvel Moreno y Albalucía Ángel. La Manzana de la Discordia, [S.l.], v. 12, n. 2, p. 23-34, feb. 2018. ISSN 2500-6738. Disponible en: <http://revistas.univalle.edu.co/index.php/la_manzana_de_la_discordia/article/view/6232>. Fecha de acceso: 19 sep. 2018 doi: https://doi.org/10.25100/lamanzanadeladiscordia.v12i2.6232.
Sección
Artículos

Palabras clave

Bildungsroman, Literatura colombiana escrita por mujeres, Construcción de identidad,, Marvel Moreno, Albalucía Ángel

La crítica más seria es la crítica de algo extremadamente útil, algo sin lo cual no podríamos hacer nada.

(Spivak, 1993, p. 5).

Hablar de Marvel Moreno y Albalucía Ángel en la historia literaria de mujeres en Colombia es recurrir a dos de sus máximas representantes. Con sus novelas publicadas en los ochenta En diciembre llegaban las brisas (1987) y Misiá señora (1982), respectivamente, asistimos a la vida de diversas mujeres. Las dos escritoras nacieron en 1939, vivieron en su juventud la segunda ola de la revolución feminista y sus manifestaciones se resaltan en sus narrativas, de las que partimos para crear una mirada comparativa y plantear una aproximación a los procesos de transgresión y subversión de modelos preestablecidos, bajo la mirada del Bildungsroman1, con el fin de identificar sus diferencias, semejanzas y los procesos de construcción de identidad de sus personajes.

Para algunos críticos, el Bildungsroman de mujeres latinoamericanas es un amplio campo que necesita de más investigaciones para señalar sus diferentes variantes y así, presentar una luz crítica desde varias posiciones, que al final sirvan para comparar sus resultados. Alice Edwards al respecto, apunta que el "Bildungsroman is an exciting and provocative topic, one that has not been throughly or satisfactorily discussed in Latin American criticism. Examining the genre as it is written by Latin American women opens up fertile areas for discussion of women’s appropriation of traditionally male genres” (1998, p. 9). El Bildungsroman ha sido “muy usado por las autoras colombianas a partir de los años setenta” (Jaramillo, Osorio y Robledo, 1995, p. 37). No obstante, los análisis y las críticas sobre estas obras son escasos en Colombia, de manera similar a como Edwards (1998) lo explicita para América Latina.

Para sustentar lo anterior, las tesis doctorales encontradas sobre el Bildungsroman que involucran autoras colombianas son muy pocas2. Y más, si unimos su pequeño número y lo señalado por Montserrat Ordóñez (2005) 3, María Jaramillo, Betty Osorio y Ángela Robledo (2000) 4 y Helena Araújo (1989), entre otras, sobre la escasa cantidad de investigaciones en la narrativa de mujeres colombianas, entonces la presente disertación sobre esta temática es representativa y de especial valor.

Entonces, nuestros objetivos serán: En primera instancia, determinar los cambios que se generan en la formación de la identidad, bajo los parámetros del Bildungsroman en las novelas En diciembre llegaban las brisas y en Misiá señora. En segundo lugar, señalar cómo estas autoras desarticulan el discurso canónico mediante una formación del yo, independiente de ciertos preceptos heredados de los patrones patriarcales, sus preguntas de identidad, autodescubrimiento y autoconocimiento. Un tercer elemento es determinar sus características especiales del Bildungsroman. En cuarta instancia, sus manifestaciones de subversión en general y las del estereotipo femenino. Y finalmente, señalar los conflictos con la cultura patriarcal: roles sexuales, comportamiento y educación. Es así, como para Esther Labovitz “the belated arrival of the female Bildungsroman invites comparison and contrast” (1986, p. 8)5.

Antes de continuar es fundamental plantear el siguiente cuestionamiento: ¿Por qué se escogieron las publicaciones de los años ochenta de estas dos escritoras? En primer lugar, los ochenta son considerados como el boom femenino y en Latinoamérica se empieza a reconocer la historia de la literatura de mujeres que había permanecido en estantes y fuera del circuito del canon literario. En segundo lugar, su producción literaria aumenta y está enfocada a subvertir la ley del padre. En tercer lugar, porque los ochenta generan ese primer momento de auge en este tipo de producción literaria. Y, por último, cerca de los años ochenta se originó un fenómeno literario sin precedentes en América Latina: “la producción y recepción de grandes obras hispanoamericanas escritas por mujeres” (Cantero, 2004, p. 18).

Además, en la narrativa de Moreno y Ángel se manifiestan las características que detalla Elaine Showalter sobre la escritura de mujeres y que nos brindan un amplio material para el análisis del Bildungsroman femenino en sus obras: Para empezar, desmitifican la maternidad y la desacralizan desde la concepción idealista patriarcal. Formulan la falta de autoestima femenina. Desenmascaran las frustraciones de generaciones de mujeres. El deseo anti-sexual impuesto por la iglesia es alterado, y se reivindica el cuerpo y la sexualidad de la mujer. Y finalmente, toman los casos de mujeres consideradas como locas y brujas para denunciar las masacres cometidas, las muertes o reclusiones de mujeres, para reflejar las verdades escondidas detrás de estos actos (Showalter, 1988, p. 203-219).

Haremos uso de la literatura comparada y Gynocritics, que se basa en la especificidad de la escritura de la mujer. La Gynocritics apunta a la experiencia de los personajes desde sus identificaciones, sensaciones y manifestaciones, en conflicto con la cultura patriarcal. Es una invitación a un análisis y comparación de la narrativa de estas autoras bajo una perspectiva amplia que abarque el Bildungsroman, lo social, cultural, histórico, y todos aquellos campos que incluyen la Gynocritics: “for, indeed, the new comparative style is metacritical, transnational, intertextual” (Showalter, 1988, p. viii).

Comencemos por evocar que la mujer ha sido considerada como lo alterno, y de igual modo, en la sociedad patriarcal se le quiso imponer al género femenino un patrón de comportamiento y de pensamiento común para todas. Desligándolas totalmente de lo que para Gottfried Wilhelm Leibniz era tan fundamental: la individualidad. Al respecto, este filósofo alemán nos apunta que "cada individuo es totalmente diferente a los demás, pero la razón de su otredad no radica en lo externo en haecceitas, sino en un principio interno que en él habita" (Salmerón, 2002, p. 24).

Recordemos que sólo a partir de los años setenta, de una forma amplia, se hacen investigaciones del término Bildungsroman en las obras escritas por mujeres. Existen unas variaciones entre el Bildungsroman femenino clásico y las nuevas formas de este género. A este último, algunos lo catalogan como ‘Bildungsroman femenino contemporáneo’, que es un reflejo de los cambios de la posición de la mujer en la sociedad. A su vez, Biruté Ciplijauskaité (1998) lo explica como una especie de Bildungsroman que usa técnicas más innovadoras y aparece a partir de la segunda mitad del siglo XX. Con una gran aceptación por la mayor parte de la crítica feminista y para algunos: como la forma más popular de la escritura de mujeres (Hardin, 1991, pp. xv-xvi).

La particularidad del Bildungsroman femenino es rememorar la vida pasada, pero no contada paso a paso, sino por fragmentos. Es un ir y venir en el tiempo, tal como ocurre con la memoria que es un vaivén de recuerdos sin un orden cronológico. Y como ocurre en las novelas de Moreno y Ángel donde las voces narrativas de Mariana y Lina acceden a los pensamientos, a los sentimientos y a la reflexión de los personajes. Y conduce al lector a los flujos de conciencia, con asociaciones a la novelística de James Joyce y Virginia Woolf.

La construcción de la identidad y la individualidad de la personalidad

Sólo quien pueda admitir conscientemente el poder del destino interior llega a constituir una personalidad, pero el que sucumbe al mismo será víctima del ciego transcurso de los acontecimientos y perecerá.

(Jung, 1940, p. 117).

El yo lo abordamos principalmente desde la perspectiva junguiana del término, el cual abarca la concepción del arquetipo colectivo6: Es decir, el yo no es sólo el ‘mí’, que es el ego, “el ignorante demiurgo que imaginaba ser la más alta divinidad” (Jung, 1964, p. 392). Descubrir el yo es, también, el nosotros, ver los otros aspectos de la psique7 que nos revelarán, según afirma Carl G. Jung, las estrellas en el cielo.

Ahora bien, el yo comprende ‘la persona’: las máscaras para alcanzar la aceptación social. Aquellas máscaras y poses. Son máscaras que oprimen un yo, como en Misiá señora (1982) y En diciembre llegaban las brisas (1987). Por lo tanto, con la visión arquetípica de Jung nos introducimos al inconsciente que se vale de los recuerdos, sueños, del inconsciente colectivo y asociaciones para develar el mundo interior de los personajes.

A la formación del yo habría que añadir el planteamiento de lo que involucra la personalidad y su desarrollo. Para tal fin nos valemos de la teoría sobre la formación de la personalidad de Carl G. Jung, quien a su vez fue un admirador y lector de Goethe8, sobre todo del Fausto (1833). De hecho, Jung toma una frase del escritor alemán para iniciar la explicación sobre esta temática: “Se afirma con frecuencia, modificando ligeramente un verso de Goethe, que ‘la dicha suprema del ser humano consiste en la personalidad’” (Jung, 1940, p. 119).

Marvel Moreno en su novela es la que presenta más explicaciones psicológicas del porqué algunas mujeres llegan a tener determinado tipo de naturaleza y lo hace muchas veces a través de la voz sabia de la abuela de la narradora, de sus tías, o por medio de Lina, quien desde su madurez en París rememora todo lo ocurrido en Barranquilla, para construir la historia de la formación de la personalidad de cuatro chicas.

Después de todo, es por medio de la escritura que se crea una nueva historia, con un lenguaje diferente para el hallazgo de la identidad. Sobre el personaje G.H., de Clarice Lispector (La pasión según G.H., 2000), se dice que: “intenta buscar un lenguaje que le ayude a reconstruir su nueva identidad” (Garabano, 1986, p. 5). Ese es un punto neurálgico al que quiere llegar Albalucía Ángel con otra de sus novelas Las andariegas (1984), obra donde “confronta la cosmovisión masculina impuesta sobre una realidad silenciada” (Filer, 1985, p. 649). En esta novela lo femenino crea su propio metarelato, trata de llenar con la imaginación aquellos vacíos de la historia, lo que dijera e hiciera Carlos Fuentes con su Terra Nostra (1975)9. Esa imaginación también la usa Albalucía Ángel para contar los silencios a que se vieron abocadas las mujeres por siglos, ahora tienen el poder de la palabra y subvierten la historia tradicional y contribuyen a la construcción de la identidad10.

Albalucía Ángel y Marvel Moreno

En el Bildungsroman femenino contemporáneo, según Lease Lutes: "Los conflictos y prohibiciones del padre parecen servirle al niño para incitarle a buscar y realizar otras posibilidades... para la niña, las prohibiciones que encuentra por lo general sirven como una negativa definitiva" (Lutes, 2000, p. 16). Sin embargo, para Mariana, la protagonista de Misiá señora, las prohibiciones son todo lo contrario a lo que explicita Lutes, ya que son el paso para rebelarse más e ir en contra de la norma. A la protagonista, las voces de las mujeres mayores le dicen: “No te atrevas, Mariana. Acuérdate: el castigo. Toda desobediencia, toda mentira, cualquier mal pensamiento Dios lo sabe, lo observa, te juzgará inmisericorde, señalará que al fuego eterno los malditos los que no están conmigo” (Ángel, 1982, p. 17). Mariana por momentos expresa su miedo ante estas amenazas, pero de todas formas sigue haciendo algunas cosas a su manera. Las mujeres que la rodean la censuran, pero Mariana se rebela ante la autoridad del padre: “Se lo voy a decir a tu papá, y me importa un carajo, y a mí qué” (Ángel, 1982, p. 25).

Otro parámetro del Bildungsroman femenino se refiere a la diferencia del momento en la vida en que el hombre o la mujer deciden enfrentarse a la figura paternal o la edad en que empieza el bild. “Para ella el intento de abrirse al mundo surge mucho más tarde en la vida, después de haber cumplido ya con las expectativas sociales de que ella se case, críe niños y cuide la casa. Por lo tanto, es el esposo de cuyas restricciones ha de escapar en lugar del padre” (Lutes, 2000, p. 16). Lo mismo opina Alice Edwards: “The focus on youth in the bildungsroman will be challenged by some feminist versions, where the woman begins her growth and change later in life, often after marriage which is usually the end point in traditional male examples” (Edwards, 1998, p. 19). Esta opinión de Lutes y Edwards se aplica para el Bildungsroman clásico, y difiere en demasía con lo que opina una de las tías de En diciembre llegaban las brisas, hasta en el sentido de considerar que la mujer sí se rebela y el hombre no: “Porque los hombres no escapaban jamás a la ley del padre y si conducidos por una inteligencia femenina se sublevaban contra él un instante, al siguiente regresaban contritos y angustiados a someterse a su autoridad” (Moreno, 2005, p. 145).

Otro parámetro del Bildungsroman se refiere a la reintegración del joven a la sociedad. En el Bidungsroman masculino es uno de los objetivos, en cambio en el femenino ocurre prácticamente lo contrario: la resistencia de la protagonista a una fácil acomodación a su sociedad. El ejemplo más tradicional lo tenemos en Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister que vuelve donde su padre para continuar con los negocios familiares, de los que había renegado en un inicio, y se casa con Natalia, que representa lo que antes se consideraba ‘el ideal femenino’11. La vuelta de Wilhelm en sus propias palabras: “-Ignoro cuál es el valor de un reino- contestó Wilhelm-, pero sé que he conseguido una dicha que no merezco y que no cambiaría por nada del mundo” (Goethe, 2008, p. 692). Lo que se comprueba con las palabras de Moretti sobre el Bildungsroman clásico al afirmar: “hapiness or success outside of marriage was not a possibility” (Moretti, 1987, p. 23). En cambio, para el femenino es prácticamente todo lo contrario, ejemplos los tenemos con la felicidad que alcanza Catalina después de que su marido muere En diciembre llegaban las brisas (1987).

Un parámetro adicional en el Bildungsroman femenino consiste en que la mujer además del proceso de encontrarse a sí misma, como en el masculino, tiene otro paso que es construir su propio lugar en el mundo. Catalina, En diciembre llegaban las brisas, durante el proceso de construcción de su personalidad gana su espacio propio ante su marido, y sabe actuar racionalmente y con sagacidad para poder ser libre y marcharse de la ciudad.

En este momento cabe preguntarse entonces, cuáles son los puntos que deben cumplir las novelas contemporáneas escritas por mujeres para ser consideradas dentro del Bildungsroman. Para tal fin, Alice Edwards hace una categorización de seis aspectos: Un aumento del cambio desde lo lento y el crecimiento después de una variedad de experiencias. La reflexión en los aconteceres de la vida y la memoria como elemento de ayuda. La protagonista no tiene una fácil acomodación a su sociedad. El proceso de formación de identidad unido en conexión con otras, más que en soledad o independencia. Dependiendo del lugar geográfico y del tiempo se repiten unas temáticas. El efecto del bildung en el lector a medida que transcurre la novela (Edwards, 1998, p. 8) (13). Puntos que se cumplen en la narrativa de Moreno y Ángel como veremos a continuación.

Misiá señora, de Albalucía Ángel

Misiá señora es una novela donde su protagonista, Mariana, relata su vida desde la infancia y su paso por un manicomio. Siempre con el dejo de insatisfacción del debate interno entre lo enseñado, las pautas sociales delimitadas a las mujeres, y, su real flujo interno. Albalucía Ángel a lo largo de sus trazos escriturales cuestiona de diversas maneras, desde diferentes voces y perspectivas. Transgrede los patrones impuestos a los roles, para subvertir los símbolos de dominación y penetración.

En ésta, la cuarta novela de Albalucía Ángel, se manifiestan los estereotipos patriarcales de diferentes maneras, a favor y en contra: Dos amigas de Mariana trastocan los códigos impuestos a la mujer. Las mujeres, los hombres y la iglesia ejercen sus funciones de sistema opresor que vigila el cumplimiento de los estereotipos y comportamientos asignados a la mujer12.

Mariana cuestiona, pero no transgrede los condicionamientos de los discursos represivos de las leyes patriarcales. Sin embargo, algunas de sus amigas sí: Yasmina y Anaís. Contrastes que denotan con mayor intensidad la pluralidad de mujeres en un ambiente similar. Misiá señora es un Bildungsroman desde varios puntos de vista: La protagonista todo el tiempo está reflexionando sobre su vida, va y viene del pasado, se traslada a generaciones pasadas para encontrar respuestas a los comportamientos actuales, realiza un viaje, se enfrenta a unos patrones sociales, aun cuando sea mentalmente, y no en acción, y tiene modelos de conducta que admira y que quisiera seguir.

Sin embargo, Mariana no logra sobrepasar el ambiente donde está, la búsqueda de su yo y su identidad queda truncada. Mariana también, son tres Marianas: madre, hija y abuela. Y para sorpresa: es la abuela quien ha roto con más estamentos de discursos represivos. Mariana, la madre, está para recordarle todo el tiempo a su hija lo que está bien visto, y lo que no, para una mujer. Y la hija cuestiona los comportamientos, los critica, pero se queda allí, sólo en una ocasión va más adelante, es infiel, pero esta misma acción la supera, conduciéndola con más creces a una locura que proviene de sus conflictos internos entre el actuar y el ser, y el castigo de la iglesia católica que se autoimpone.

El ingreso de Mariana al manicomio no es un caso aislado dentro de las mujeres en esos momentos. El retrato de la locura en la escritura por mujeres en Colombia también tiene sus manifestaciones, entre otras: Reptil en el tiempo (1986) de María Helena Uribe de Estrada, Jaulas (1985) de María Elvira Bonilla, ¿Recuerdas Juana? (1989) de Helena Iriarte, La cisterna (1971) de Rocío Vélez de Piedrahita, Sabor a mí (1994) de Silvia Galvis, y Delirio (2004) de Laura Restrepo.

Este caso de Bildungsroman femenino, la novela de Ángel es similar a varias novelas inglesas del siglo XVIII con la misma denotación13. A Mariana la oprime la religión y la sociedad. Y se manifiesta en ella lo que Carl G. Jung señala en su libro Presente y futuro:

Las religiones enseñan una autoridad distinta, opuesta a la del ‘mundo’. Enseñan que el individuo está sujeto a Dios, doctrina ésta no menos exigente que el mundo. Hasta puede darse el caso de que debido a lo absoluto de esta exigencia el hombre quede enajenado al mundo en no menor grado que se pierde a sí mismo cuando sucumbe ante la mentalidad colectivista (Jung, 1963, p. 12).

Enajenada. Se pierde a sí misma. Esa es Mariana. Sujeta a su marido, a la sociedad, a la religión y alejada de sí misma. Mariana prefiere perderse para el mundo y vivir en su país de ensoñaciones. Sus sueños de adolescente no son la vida que tiene actualmente. Entonces, podríamos afirmar que es infiel a su ley propia y es dominada por la ley patriarcal, por ende, su personalidad queda trunca y se refugia en la locura, en una neurosis que para Jung es una perturbación del desarrollo de la personalidad y de la voz interior (Jung, 1940). Al respecto, Patricia Aristizábal (2005) reafirma lo ya señalado sobre los orígenes de los desvaríos de Mariana14.

Con todo, a lo señalado hasta ahora, cabe agregar que la voz de Mariana, que va y vuelve en el tiempo, en un constante recordar, remite a los ‘spots of time’ a los que alude Jerome Buckley, tan característicos del Bildungsroman, pero que no son sólo lugares del tiempo, “it is the memory of these past trials and lesson that binds the identity of the child/youth to that of the reflecting adult” (Buckley, 1974, p. 5).

Además, en estas voces también hay un cuestionamiento a la falocracia reinante, como la denominan en la novela, y a la sociedad en la que viven. Es parte de su construcción, es una de las manifestaciones del Bildungsroman, cuestionar al sistema social con lo que no se está de acuerdo. Uno de esos puntos es el aborto. Yasmina, que está en último año de medicina, es una de estas voces que está en contra de que el aborto no sea legal15.

Otro de los patrones patriarcales con los que rompe Albalucía Ángel en Misiá señora es mostrar el gusto bisexual de la protagonista. De esta manera se rompe con lo que Oscar Díaz-Ortiz señala sobre la postmodernidad, en la que se ha permitido romper con los binarismos heredados por la modernidad, que en este caso sería homosexual-heterosexual (Díaz-Ortiz, 2000, p. 226).

En este orden, la forma de mostrar el embarazo es otra de las formas de transgredir el sistema patriarcal. La narrativa de Ángel subvierte los patrones tradicionales de la familia, donde el embarazo es visto como lo mejor que le pueda suceder a una mujer, el cura que representa la voz de la iglesia le dice: “la empresa más hermosa que se le encomendara nunca al sexo débil” (Ángel, 1982, p. 149). Con ironía Mariana expresa: “La dulce espera, dicen. O sea, las vomitonas, las maluqueras más horribles, el miedo, y esos sudores fríos consumiéndote… pero cuando sentía las pataditas me imaginaba un monstruo… Pensaba en esa fiebre que mató a infinidad de parturientas” (p. 149).

Esta transgresión a la maternidad vista por el sistema falocéntrico también lo vemos en la escritora chilena Diamela Eltit en su novela El cuarto mundo (1988). “Su visión desafía la representación tradicional de la maternidad, o sea una representación conforme al papel que la sociedad patriarcal latinoamericana le otorgaba a la mujer durante la mayor parte del siglo XX” (Tille-Victorica, 2009, p. 1). Tal vez, es la novela de Latinoamérica que más ampliamente haya tratado la temática del embarazo desde la mirada transgresora del mito de la maternidad, ya que el libro gira en torno a esta visión.

En definitiva, podríamos decir que Mariana comienza un proceso de formación de identidad, pero es un Bildungsroman fallido. Es decir, “abarca el despertar de la conciencia de la protagonista, revela su actitud generalmente conflictiva con el entorno… La protagonista puede fracasar porque se despierta demasiado tarde, porque las voces de los mentores han distorsionado su conciencia o porque su rebeldía no da frutos en su medio” (Castro, 2000, p. 361).

En diciembre llegaban las brisas, de Marvel Moreno

La palabra reflexión es una constante en las 429 páginas de la novela En diciembre llegaban las brisas. Reflexiones que van y vienen como las olas del mar Caribe cerca de donde se desarrolla la novela. La meditación que es indispensable para entrar en el círculo del Bildungsroman, y a su vez, el peregrinaje al que alude Moreno, también, necesario para la formación de la personalidad. Por eso mismo, en palabras de Helena Araújo es “la lenta metamorfosis del yo que también concierne una búsqueda de identidad, no sólo abarca su persona sino su herencia cultural” (Araújo, 1989, p. 91).

En este sentido, Marvel Moreno, situada en París desde 1969 recapacita sobre Barranquilla y escribe desde allí prácticamente toda su obra literaria publicada, para adquirir aquello que señala Edwards, refiriéndose a las autoras latinoamericanas del Bildungsroman de finales del siglo XX: “their authors turn their attention to the margins that women inhabit, discovering that distance from the center can in some ways offer a privileged space of observation and critique” (Edwards, 1998, p. 71). En efecto, Moreno toma distancia y después de ocho años de salir de Barranquilla, en París a partir de 1977 comienza a escribir En diciembre llegaban las brisas16 por espacio de siete años.

Lina es una narradora que alude a las teorías de Freud, a Darwin17, a citas de la Biblia, al psicoanálisis, a la cultura popular y a la historia, recreando, así, una voz reflexiva que trata de explicar los orígenes de los comportamientos que se ven permeados por los trazos de la cultura patriarcal y los dilemas o resoluciones en los que se ven involucradas las mujeres para tomar conciencia de su situación y los actos que las conducirán a salir de allí o seguir sumergidas por los patrones impuestos por los hombres.

Yohainna Abdala (2005) sugiere que En diciembre llegaban las brisas es un Bildungsroman para el lector. A fin de cuentas, no es una novela que pasa por el lector sin despertar meditaciones profundas sobre el devenir de todos estos personajes que en un momento pueden tocar su propio yo. De esta manera En diciembre llegaban las brisas cumple con uno de los tópicos del Bildungsroman femenino contemporáneo, que señala Alice Edwards (1998), al tener un efecto Bildungsroman en el lector.

En diciembre llegaban las brisas es una novela compleja, de un entramado nada facilista que hace de esta obra un compendio, “la Biblia de Barranquilla como la consideran algunos íntimos” (Gilard y Rodríguez, 1997, p. 257). Es un recorrido por varias generaciones que en forma de compendio psicoanalítico se remonta para determinar el porqué de los comportamientos de sus personajes, atravesado de cierta manera por rasgos antropológicos, sociales, históricos y culturales18.

En la primera parte de la novela, la abuela de Lina se muestra como un ser lleno de sabiduría, que ya sabe lo que ocurrirá con la gente por los análisis que hace: “su abuela se puso a elaborar una interpretación diferente que la dejó estupefacta entonces y durante años, pues sólo logró precisar con exactitud el sentido de sus palabras mucho tiempo después” (Moreno, 2005, p. 65). Ésta y otras reflexiones similares por parte de Lina son las que nos conducen a proponer que en Lina se elabora uno de los aspectos del Bildung, porque en ella se opera un incremento del cambio desde lo lento y un crecimiento después de una variedad de experiencias, tal como nos lo señala Alice Edwards (1998).

En la tercera parte de la novela la tía Irene lleva una vida nada convencional para la ciudad que habita después de haber viajado por varias partes del mundo. La tía, que también encarnaría en cierta manera el Bildung por la transformación que se había llevado en ella “a fuerza de viajes y reflexiones… y el irreductible escepticismo ante cualquier ideología que pretendiera monopolizar la verdad” (Moreno, 2005, p. 273).

Realmente, es un Bildung aplicado no sólo a las tres amigas de Lina: Dora, Catalina y Beatriz, sino a la misma Lina, la cual crece y alcanza una formación de su personalidad a través de las reflexiones e involucraciones con lo que a sus amigas les ocurre. Es como si Lina se construyera a sí misma a partir de las experiencias de los demás. Afirmación que se acerca mucho a la de Sarah González Keelan: “Es precisamente la prevalencia de esta voz lo que primero llama la atención, porque desde esta conciencia -en proceso de aprendizaje sobre la vida- surgen las demás historias para dibujar una realidad laberíntica y asfixiante” (González, 1995, p. 6). Y de forma parecida coinciden Jaramillo et al: “la voz narradora testigo, en proceso de aprendizaje sobre la propia vida, teje otras historias femeninas de la vida familiar” (Jaramillo et al., 2000, pp. xxxviii). En estas cuatro amigas se refleja la construcción de sus personalidades, algunas saliendo más airosas de este proceso y otras bajo el denominado Bildungsroman fallido, prácticamente anti-heroínas absorbidas por el contexto y sin poder ser ellas mismas.

UNO. Dora. Biblia.

Dora no alcanza su propia personalidad, porque no actúa de acuerdo a su propio ser, sino por los patrones impuestos, especialmente, por su madre y el catolicismo. Es, así como Dora ha escogido los demás caminos señalados por el orden patriarcal, pero no el propio:

Pero sólo se puede llegar a decidir moralmente el camino propio cuando se le considera el mejor. Si se considera mejor otro camino se seguirá y por tanto se desarrollaría en ese sentido la propia personalidad. Los demás caminos son las conveniencias de índole moral, social, política, filosófica y religiosa. (Jung, 1940, p.125).

Lina es testigo de que Dora no hace ningún intento por desarrollar su personalidad. Lina se sorprende de la quietud de Dora ante todo lo que le ocurre o ante las imposiciones de los demás. En Dora ni siquiera se da el acto reflexivo del Bildungsroman19. En términos de Carl G. Jung es ‘el destino’ del que Dora adolecía, porque para este psicoanalista el destino es: “un factor irracional que impele fatalmente a la emancipación del rebaño y a abandonar los derroteros gastados. La auténtica personalidad siempre tiene un destino, cree en él” (Jung, 1940, p. 127). Y lo que hace Dora es sufrir y pagar las culpas por el erotismo que pudiera despertar o sentir, sin poder desligarse de los dictámenes de la sociedad. Entonces, Dora no tiene un destino, no tiene una auténtica personalidad.

DOS. Catalina. Libertad.

En esta segunda parte de la novela, la tía Eloísa juega el papel de vocera de una conciencia feminista, con carácter subversivo, amante de la libertad y la sexualidad femenina:

Había ido por la vida forzando el destino a cada paso y de esa permanente lucha contra la sociedad que en vano había intentado reducirla a la inmanencia, contener su sexualidad, someterla a la resignación había elaborado una concepción bastante elitista de los seres humanos según la cual, una vez adquirido un cierto nivel de conciencia, la libertad era posible siempre y cuando se tuviera el coraje de asumirla. (Moreno, 2005, p. 148).

La tía Eloísa sabe cuál es su ‘destino’. Y en ella se cumple lo que señala Jung al respecto: “el desarrollo de la personalidad es, en efecto, una contingencia impopular, un antipático apartarse del camino principal, una obstinación de ermitaño, una prescindencia del criterio ajeno” (Jung, 1940, p. 126). La tía Eloísa reflexiona sobre todos las vertientes, causantes y focos de distribución del patriarcado, y por lo mismo, sabe cómo alejarse y actuar de acuerdo con su propio ser, sin importarle lo que piensen la mayoría de habitantes de su ciudad.

La construcción de Catalina se da poco a poco, pero desde su infancia ya tiene algunos de los elementos que lograrían encarnar un Bildungsroman por varios motivos: “Su voluntad de asumirse a fondo, sin jamás mentirse a sí misma” (Moreno, 2005, p. 242). De esta manera, se cumple uno de los ítems del Bildungsroman femenino al que alude Alice Edwards, el de incrementar el cambio desde lo lento y después con un crecimiento a partir de varias experiencias.

TRES. Beatriz. Represión sexual

Beatriz: un Bildungsroman fallido. Su suicidio por no tolerar lo vivido ni hacerse cargo de su propia vida con todas las consecuencias20. Beatriz es el resultado de una educación de castigos e imposiciones religiosas. Beatriz recurre a la anorexia, al alcohol y a los tranquilizantes para intentar llevar su vida sin pensar ni reflexionar. Las circunstancias la llevan y ella no conduce su propia vida. Los somníferos y el suicidio son semejanzas entre esta tercera parte de En diciembre llegaban las brisas y el cuento Algo tan feo en una señora de bien (1980), de autoría, también, de Marvel Moreno.

En esta tercera y última parte de la novela, hay tres mujeres que son la antítesis de Beatriz. De esta manera, Moreno genera un mayor contraste en el lector al ver dos tipos de mujeres tan diferentes: por un lado, Beatriz con sus castigos de origen religioso y su deseo sexual apagado; y por el otro, la tía Irene, Lucila Castro y Leonor, con despliegues de personalidades bien formadas y un disfrute completo de sus sexualidades.

Por su parte, la tía Irene es una mujer “transformada a fuerza de viajes y reflexiones… con una profunda sensación de paz” (Moreno, 2005, p. 273). Por su lado, Lucila Castro tiene un marido, Lorenzo, que acepta que ella sea prostituta porque “sabía que ningún hombre en el mundo podía satisfacer las ansias de una mujer que hubiera descubierto a fondo los fondos de su sexualidad y tuviera el coraje de aceptarla” (p. 316). Y Leonor “buscaba a los raros hombres que habían aprendido a hacer el amor de manera distinta, haciendo suyo uno tras otro cada orgasmo de la mujer, controlando su propio deseo, manteniendo la erección el mayor tiempo posible” (p. 420). Efectivamente, tres mujeres dueñas de sus cuerpos, de sus vidas, en contraste con Beatriz.

En suma, En diciembre llegaban las brisas es un Bildungsroman a cuatro manos: Lina, Catalina, Dora y Beatriz. Dora y Beatriz: fallido. Lina y Catalina: exitoso. A su vez, acompañadas por las voces que subvierten los estamentos falocéntricos de la ciudad: la tía Irene, la tía Eloísa y la abuela Jimena, sin cuyos comentarios, pensamientos y acciones, ‘la Biblia barranquillera’ de Marvel Moreno perdería la fuerza de sus argumentos contra el orden patriarcal barranquillero de mediados del siglo XX.

Conclusiones

La escritura de Albalucía Ángel y Marvel Moreno en Misiá señora y En diciembre llegaban las brisas, respectivamente, se clasifican en la segunda y tercera etapa del quehacer estético de las autoras latinoamericanas que señala Elzbieta Sklodowska: La primera es la literatura femenina que corresponde a la reproducción y asimilación de la tradición canónica. La segunda es la literatura feminista que corresponde a la rebelión y a la reivindicación de los derechos de las minorías. Y la tercera es la propiamente femenina que corresponde al autodescubrimiento y la búsqueda de una identidad propia. (Sklodowska, 1991, pp. 141-142).

Tanto en Misiá señora, como en En diciembre llegaban las brisas, sus personajes femeninos principales manifiestan conflictos entre la autodeterminación y la exigencia social, es decir, el enfrentamiento interno de las protagonistas entre lo que dicta el yo y la comunidad, que para Leasa Y. Lutes es el eje central del Bildungsroman (Lutes, 2000, p. 67). Y por ello mismo, algunas de las protagonistas recurren a la locura o al suicidio, como formas de enfrentamiento entre el ‘yo’ y la sociedad, y como vía de escape a la no congruencia entre lo que quieren para sus vidas y lo que realmente son21. Al mismo tiempo, estas colisiones son de suma importancia para la construcción de la identidad, pero son tan limitantes, que algunas de ellas deciden marcharse de Colombia y nunca volver, como ocurre con Lina y Catalina. Otras acuden a la infidelidad, como forma de libertad, tal es el caso de Catalina, tiene varios amantes y ejecuta la infidelidad para obtener el disfrute sexual que no tiene con su marido.

Desmontar mitos femeninos es la reflexión en seis óperas en el Gran Teatre del Liceu en Barcelona:

El Gran Teatre del Liceu anda ya esta temporada por la media docena de títulos operísticos con reflexión de género incorporada. Comenzó con Carmen, la mujer fatal que Bieito aleja del cliché para realzar su anhelo de libertad; le siguió Lulú, paradigma de la mala mujer, la come hombres a quien aguarda un destino fatal, cuyo mito se deconstruía en estas mismas páginas con afilada visión de género; y el Parsifal que Claus Guth perpetra con un final distinto para la bella Kundry que en lugar de acabar muriendo se larga y se libera de la utilización masculina. (Chavarría, 2011, p. 44).

Algunos personajes de Moreno y Ángel coinciden con las nuevas heroínas de las óperas del Liceu y con la opinión de Jaramillo et al: “Hacia el decenio del ochenta, se empieza a producir otros tipos de literatura femenina en Colombia. Las autoras dependen menos del enfrentamiento hombre/mujer y dedican sus trabajos no a la búsqueda de identidad sino a la explicitación de esa identidad… y cargan de semánticas nuevas los viejos mitos femeninos” (Jaramillo et al., 2000, p. xl).

En las décadas de los 90 y los 2000 los ejemplos de Bildungsroman femenino colombiano se han incrementado, subrayamos algunos ejemplos: Prohibido salir a la calle (1991), de Consuelo Triviño. Señora de la miel (1993), de Fanny Buitrago22, “puede ser considerada como una novela erótica que narra la historia de Teodora Vencejos, su transformación a la manera de la Bildungsroman, su autodescubrimiento del cuerpo, y la pasión y sensualidad que éste encierra” (Aristizábal, 2005. p. 123). Umbrales (2004), de Andrea Echeverri Jaramillo. Todo en otra parte (2005) de Carolina Sanín. De esta agua no beberé (2005), de Margarita Posada. Silvia Galvis en Sabor a mí (1994). La ciudad sitiada (2006), de Alejandra Jaramillo. Y Coleccionista de polvos raros (2007), de Pilar Quintana.

En el Bidungsroman femenino colombiano de inicios del siglo XXI, podríamos sugerir la búsqueda de una identidad que se refleja en la literatura, pero, al mismo tiempo, la escritura en un mundo globalizado de desplazamientos, sin un fin explícito asociado con los subalternos o con la idea de formar nación.

En conclusión, en Misiá señora y En diciembre llegaban las brisas, locura, suicidio, infidelidad y distanciamiento geográfico son los caminos de sus protagonistas. Son las respuestas a la imposición de una ideología falocéntrica que no comparten, al no lograr un acople medianamente satisfactorio entre su personalidad y su entorno social. Entonces, las dos novelas de Ángel y Moreno se acercan bastante bien a la afirmación de Carmiña Navia: "A lo largo de la década de los ochenta, las narradoras colombianas continúan deconstruyendo el mundo patriarcal y su funcionamiento en la familia, en las relaciones de pareja y en la religión" (Navia, 2007, p. 100). Con un Bildungsroman de telón de fondo para crear sus propias personalidades.

En cambio, el avance en el proceso de construcción de la personalidad evidenciado en las escritoras jóvenes colombianas se sustenta en que su principal objetivo no es pasar las barreras impuestas por los hombres que las rodean, como sí lo fue en las autoras de los ochenta. Las escritoras colombianas contemporáneas están en vías de construir el ‘arquetipo emergente de lo femenino consciente’, como lo sugiere la psicoanalista junguiana Connie Zwieg. Y para Edward Whitmont, lo femenino es ‘la sacerdotisa de la plenitud de la vida’. Lo que nos conlleva a afirmar, que estas escritoras están en “una nueva relación el con el Yo, con lo Otro y con lo Divino” (Zweig, 1994, p. 256); elementos que permiten la reconstrucción de la imagen de sí mismas desde su propia perspectiva, así como la reestructuración de lo que está a su alrededor sin mecanismos de opresión, desembocando en una simbiosis de equidad: aportando a su ser interno, y desde allí, hacia el exterior.

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Bildungsroman, conocido también como novela de formación o novela de aprendizaje. En este tipo de textos, la caracterización de la personalidad de los protagonistas es el eje central de la historia, narrada usualmente desde la infancia o la adolescencia, con una influencia demarcada por parte de generaciones anteriores. Todo encaminado a definir una identidad o formación del yo, y para ello, los escritores recurren, igualmente, a conflictos sociales, culturales y familiares. Casi siempre, el personaje protagónico realiza un viaje, como forma de ruptura con lo que le antecede, y favorecer un encuentro consigo mismo.
Las tesis son: El Bildungsroman en la narrativa femenina latinoamericana, de Zulema Moret Cafferata, (Universidad del País Vasco, 2000). La rebelión de las niñas: cuerpos, subjetividad y poder en la representación de niñas y adolescentes en escritoras del Caribe hispano, de Nadia Celis Salgado, (The State University of New Jersey, 2007). Allende, Buitrago, Luiselli. Aproximaciones teóricas al concepto del "Bildungsroman" femenino, de Leasa Y. Lutes, (Middlebury College, 1995). Coming of Age in Latin America: Women’s Writing and the Bildungsroman, de Alice Edwards, (University of Pittsburgh, 1998). Además, en TESEO, de 3561 Tesis Doctorales registradas en España, en el área de literatura, con el Bildungsroman se encontraron cuatro tesis doctorales, una sola de ellas enfocada a Latinoamérica, la de Zulema Moret (2000).
“Los motivos de la falta de participación de la mujer en la producción literaria del país son mucho más complejos y están estrechamente relacionados, también, con la historia de la misoginia en la literatura, con la ubicación de la mujer como audiencia, consumidora o a lo más administradora de cultura y literatura con desprecio de la crítica… En comparación con otros países de América Latina como México, Chile, Argentina o Brasil, no hay en Colombia una participación tan consistente de la mujer en la literatura o si la hay, está por identificar y evaluar” (Ordoñez, 2005, p. 26).
También Jaramillo et al. afirman que en Colombia estas investigaciones son escasas y “este corpus no suficientemente investigado de la literatura del país” (Jaramillo et al, 2000, p.48), al referirse a la reflexión que hace Helena Araújo sobre la literatura de las mujeres colombianas en su libro La Scherezada criolla (1989).
Dorothy Richardson, Simone de Beauvoir, Doris Lessing y Christa Wolf en su libro The Myth of the Heroine The Female Bildungsroman in the Twentieth Century (1986) . Y utiliza los siguientes patrones temáticos para su análisis: auto-realización (preguntas de identidad, auto-descubrimiento y auto-conocimiento), roles sexuales, educación, direccionalidad interior y exterior (psicológica, sexual, ideológica y social), crisis religiosa, carrera, actitud hacia el matrimonio y preguntas filosóficas.
Patrones o tipos de conducta y representación comunes a todos los seres humanos.
La personalidad como un todo. La psique abarca pensamiento, sentimiento y conducta, tanto consciente como inconsciente. Es como una guía que adapta al individuo a su medio social y físico, y al mismo tiempo a las demandas de su mundo interior.
Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (2008), de Johann Goethe, es la obra emblemática con que se analiza el Bildungsroman clásico masculino.
Desplegando a nuestras recepciones la historia de los indígenas, que no fue la que proclamaron los vencedores.
En esta obra, el espejo juega un papel muy importante. “El espejo significa el comienzo de la autoconsciencia y es, como afirma Fredrick Goldin en The Mirror of Narcissus in the Courtly love lyric (1967), un instrumento del yo. La pérdida del propio reflejo equivale a la pérdida de la conciencia del yo, lo cual es indispensable para la afirmación de la propia identidad” (Filer, 1985, p. 651). Al encuentro de la identidad, destino clave de Ángel en Las andariegas y también en Misiá Señora.
“Ésta es una persona que espontáneamente lo hace todo con bondad y sentido común. Su perfección ideal es tal que se manifiesta en lo ajeno que es para ella la entrega pasional a una persona”. (ctd en la introducción realizada por Salmerón 46).
“Parecería que el patriarcalismo de la cultura del Gran Caldas ha incidido en la producción de escritoras como Gloria Cháves y Albalucía Ángel, que denuncian de manera contundente las inequidades de género, mostradas junto a conflictos de clase” (Jaramillo et al., 2000, pp. 41-42).
“Could bear witness to the psychological and social ills that women are heir to and caution them against allowing their highest aspirations to lead them to misery… Bildung, reeducation, could now be viewed as something that happened to the heroine rather than to the reader and through her to the social text” (Bannet, 1991, pp. 226-227).
“Ángel nos presenta una mujer que sufre por las normas de la ideología patriarcal; una mujer, que vacila entre ser ella misma, expresar sus deseos, rechazar los códigos morales impuestos, sentirse un ser útil en la sociedad, o ser una mujer gris condenada al silencio, sin derecho a expresarse intelectualmente, aceptando que se le niegue el derecho a la educación y a expresar su sexualidad libremente. Dado ese desequilibrio, Mariana enloquece” (Aristizábal, 2005, p. 101-102).
La novela fue escrita en 1982 y todavía en el 2014 en Colombia no es legal. Tan sólo en el 2006 impusieron una ley promovida por la abogada Mónica Roa López para que fuera legal únicamente en tres casos: cuando la vida de la mujer o su salud está en peligro, cuando el embarazo es resultado de una violación y cuando existan malformaciones fetales incompatibles con la vida extrauterina. Para ver la gravedad del asunto: en el 2005 en Colombia el aborto era la segunda mayor causa de mortalidad entre mujeres. Hasta el año 2006 Colombia, El Salvador y Chile eran los únicos países del mundo (0.4%) donde no se permitía el aborto en ninguna circunstancia. En la Ley 599 del 2000 Art. 122 —Aborto. La mujer que causare su aborto o permitiere que otro se lo cause, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años.
Ganadora del premio internacional Grinzane Cavour en Italia en 1988, “atribuido al mejor libro extranjero, los otros finalistas son el ruso Leonid Borodin y la británica Doris Lessing” (Gilard y Rodríguez, 1997, p. 257). Y finalista del Premio Plaza y Janés en 1985.
Marvel Moreno a los quince años fue expulsada colegio de monjas, La Enseñanza, por defender la teoría evolucionista de Darwin. Este es el mismo colegio donde estudiaban las heroínas y anti-heroínas de En diciembre llegaban las brisas.
Por lo tanto, causantes para que la memoria la pueda asociar en cierta manera con El segundo sexo de Simone de Beauvoir (1949), pero novelado en el ambiente caribeño. De hecho, no es fortuito este aspecto, porque Marvel Moreno afirmaba haberlo leído con ahínco durante su adolescencia.
“Quizá, pensaba entonces Lina, porque resistir implicaba forzosamente reflexionar, al menos decirse que los valores impuestos por la sociedad podían ser discutidos o negados, y eso a Dora no se le ocurría” (Moreno, 2005, p. 106).
“Pero Beatriz no tenía la habilidad mental de Catalina para poner en tela de juicio los valores que la sociedad le había inculcado y comenzar a pensar por su propia cuenta” (Moreno, 2005, p. 304).
En este sentido apuntado, la locura va ligada a la imposición del sistema patriarcal, como, también, observamos, de manera similar en dos cuentos de Marvel Moreno: Ciruelas para Tomasa (1980) y Oriane, tía Oriane (1980).
“En su escritura se refleja la crítica a la sociedad producto de los medios masivos de información, las formas estereotipadas de comportamiento impuestas por la sociedad, las modelos, los políticos corruptos, las culturas de abolengo y apellidos que hacen un constructo de imitaciones de culturas extranjeras dominantes, las farsas sociales que imponen reglas y juegos a sus ciudadanos, el declive de un país que se encamina a una catástrofe política y social: la misma condición que condujo a la escritora al exilio” (Rosas, 2009, p. 88).